Así vive Jesús la ruta de USA

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Hay intuiciones que pueden ser mucho más precisas que algunas certezas que creemos tener. Jesús, nuestro madrileño que trabaja en Estados Unidos, fue hábil en saber manejar su presentimiento de que la ruta USA, de la que aquí nos habla, le iba a ser propicia.

EE.UU. es la meca para un alma camionera inquieta. Puede parecer un tópico dicho con tal contundencia, pero se torna una evidencia ante la visión de carreteras infinitas de costa a costa.

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Se trata de rutas largas que invitan a la conducción prolongada y plácida, con mucho volante que disuade de cargas, descargas y esperas. “Hay gente que, por poner un ejemplo, hace la ruta Madrid-Barcelona a diario –nos comenta Jesús–, y lo que le gusta precisamente es conocerse al dedillo cada curva del camino, pero yo no soy así. No obstante –reflexiona el madrileño–, entiendo que salir de España para un español es difícil, porque difícilmente se puede encontrar mejor país que el nuestro para vivir, por su clima, gente, comida y tantas otras cosas.

Por supuesto que no descarto volver, pero ahora mis inquietudes pasan por seguir explorando esta vía americana, que por el momento tantas satisfacciones me está dando.

A excepción de Alaska y Hawai, con esta empresa hago portes para los otros 48 estados, desde la costa de California hasta la de Florida. En un año he experimentado sensaciones encontradas y las temperaturas más extremas. Cada día lo dibujo sobre un horizonte nuevo.

Estoy muy orgulloso de mi adaptación y en mi empresa ya lo han sabido valorar de esa manera que se entiende a la primera: subiéndome el sueldo. A los chóferes bien mirados nos confían los trayectos más comprometidos, que también son los más interesantes”.

Nueve horas diarias es la media de conducción que Jesús suele llevar a cabo. Él prefiere repartirse las setenta horas máximas semanales de esta manera, pues al vivir en el camión, la necesidad de tener días de vacaciones no le acucia.

Con el inglés le pasa como con su guitarra, es decir, que aunque le digan que lo hace bien, él sabe que tiene aún mucho que practicar.

“Antes de terminar un viaje, ya sé cuál es el siguiente. Puedo pasar semanas sin hablar con el jefe de tráfico de la empresa –afirma–, pero en mi ordenador aparece destino, recogida, descarga y si el porte lleva o no temperatura. Hay confianza, y ni uno ni otro necesitamos más”.

Las particularidades USA
Los camiones van sin limitador y cada estado marca su velocidad límite, que es igual para coches y motos. En Nevada, por ejemplo, el límite está en 80 millas, que son casi 130 km/h. No obstante, el Freightliner de Jesús tiene un limitador puesto a 65 millas (105 km/h), por decisión de la empresa.

En los trucks americanos, los frenos suelen ser de tambor en tractora y remolque, por lo que hay que tener especial cuidado en las frenadas si llueve o el clima hace que se enfríen las zapatas.

“Yo tengo calefacción autónoma. Siempre dejas las luces de posición – explica Jesús– y el camión solo se arranca cuando se detecta que la carga de la batería ha caído. Me he dado cuenta de que en muchos chasis, allá donde en Europa llevaríamos la rueda de repuesto, aquí tienen un generador con motor diésel, que sustituye al motor para proporcionar al camión electricidad, frío o calor”.

La carga máxima se sitúa en 38 toneladas y las combinaciones entre cabina y remolque permiten larguras de más de 20 metros. Dentro de la oferta de cada marca, el cliente puede escoger motor, cambio y diferenciales para su camión, en función de su trabajo, o simplemente del gusto de cada cual.

“Aquí las rectas son eternas, con poca subida y bajada, así que la sensación de poderío al volante es total. Las truck stop son paraísos camioneros en los que encuentras lo que quieras. Como todos sabéis, se tira mucho de comida rápida y yo soy el primero al que le gustan las hamburguesas, pero intento salir de las cadenas conocidas, donde se puede encontrar mejor calidad”.

Por anchura, altura, armarios, cama y enseres, las cabinas son tu palacio personal.

La seguridad, como ya apuntó Jesús en el número pasado, es total allá donde vayas. “Los depósitos de gasoil van sin llave. Llevar o no arma en la cabina –continúa el Heavy– acostumbra a responder a la política de cada empresa, pero nunca he oído de un robo en el camión desde que llevo aquí”.

Jesús adquirió un compromiso de dos años con MyTrucking, y con él ya dispondrá de la experiencia que se te exige para trabajar en cualquier empresa estadounidense de camiones.

“Dicen que hacen falta miles de chóferes allí –concluye Jesús–, pero cuidado, que la experiencia truckera que sólo cuenta para ellos es la que hayas adquirido en la ruta USA”.

Si os habéis quedado con ganas de más podéis seguir disfrutando de las experiencias de Jesús en las redes sociales.  Os aconsejamos clicar “Un camino sin destino” en Tik Tok, Instagram o YouTube; que es donde se atesoran sus cartas de viaje.

Y para muestra podéis ver este vídeo de la famosa carretera I-80, que con casi 5.000 kilómetros cruza el país desde San Francisco a Nueva York. El tramo más peligroso está en Wyoming entre las localidad de Rawlins y la capital Cheyenne, sobre todo entre los meses de noviembre a abril.

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