Volkswagen T1 y T6, leyenda eterna

·  Un post de Redacción
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Ya sea por funcionalidad, por diseño, por calidad o, simplemente, por popularidad, lo cierto es que seis décadas y media después de su nacimiento, el Volkswagen T1 continúa gozando de una envidiable salud en el mercado de las furgonetas de ocio. Y no solo eso: muy pocos le tosen.

Son más de 65 años consolidando una imagen de marca y a estas alturas la gama T de Volkswagen Vehículos Comerciales está grabada a fuego en el imaginario colectivo de los consumidores. Hagan la prueba. Un grupo de surfistas saltan de la furgoneta con sus tablas bajo el brazo y corren hacia el agua en una playa virgen justo cuando el sol empieza a asomarse por el horizonte. Cada uno imaginará su playa, el físico de los surfistas, el tipo de bañador y hasta el color de las tablas. Pero la furgo será una T1. Cosas del “branding”.

Volkswagen T1 y T6 A mediados del año pasado, la marca alemana presentó en sociedad una nueva página en la historia del vehículo: el Volkswagen T6. Y para conmemorar los 65 años de historia lanzaron el Generation Six, un T6 edición limitada bicolor (blanco Candy y rojo cereza), equipado con la máxima tecnología en seguridad, asistencia de conducción y equipación.

Un guiño a la eterna T1 en forma de caramelo para coleccionistas (aviso a directivos de multinacionales: dense prisa, el Generation Six no se comercializará en España). Pese a todo, hace algunos meses tuvimos la oportunidad de ponernos al volante de este exclusivo T6 (publicamos el reportaje el pasado mes de diciembre) y aprovechamos la ocasión para contactar con los hermanos Lagüens de Barcelona, dueños de la empresa Campercar, y pedirles que nos dejaran su flamante T1 Samba de 1966. Accedieron.

Y este es el resultado de aquel encuentro “transgeneracional”: una prueba de ambos vehículos, enfrentando características y describiendo las particularidades únicas de cada modelo, pero sin caer en la tendenciosa comparación. Entre otras cosas porque sería absurdo. Medio siglo separan a ambos Volkswagen, y aunque el modelo más moderno continúa portando en su ADN las mismas cualidades que colocaron en la historia de la automoción a toda la gama T, juzgar rendimientos es sencillamente un sinsentido, lo mismo que comparar Internet con el telégrafo, un Volkswagen T1 y T6 Airbus A380 con un biplano o a Messi con el irrepetible Di Stéfano. Son diferentes estadios de una misma cosa, versiones mejoradas de una misma y genial idea. ¿Por qué no buscar entonces aquello que los une?

A simple vista puede parecer una tarea complicada: además del logo, el color y el número de ruedas… pues las hay. No en vano, y como no podía ser de otra manera, el Volkswagen T6 conserva las líneas básicas de la gama más famosa del planeta (ojo al dato: se han fabricado más furgonetas de la gama T que daneses y noruegos juntos hay en el mundo). A quién se le ocurriría cambiar algo cuando está demostrado que funciona. Pues eso.

“La Abuela”, diseñada para el ocio

José Luis Lagüens compró a una familia de Barcelona esta versión Samba en 1985. Había tenido antes otras T1, pero siempre acababa deshaciéndose de ellas. Esta era diferente: se trataba de la versión más lujosa del T1 (con techo descapotable y un total de 21 ventanas, incluyendo ocho en la parte superior), matrícula original, pintura bicolor… imposible decir no.

Pronto recibió el sobrenombre de “La Abuela” y pasó a formar parte inseparable de la familia. Volkswagen T1 y T6 Desde entonces, los hijos de José Luis la han disfrutado tanto como han querido (y siguen). Eduardo, uno de ellos, nos acompaña hasta la playa del Litoral, en Sant Adrià de Besòs, en Barcelona, y nos montamos con él para conocer de primera mano las características técnicas y de conducción de la veterana furgoneta.

Se matriculó en 1966 y conserva la gran mayoría de sus elementos de fábrica, excepto la pintura (recibió una capa nueva en el año 2000) y el propulsor. Venía con un 1.500 c.c. con 45 CV de potencia y fue sustituido por un 1.600 c.c. y 50 CV. En carretera y tras el volante uno apenas percibe esos 10 CV de potencia extra.

El motivo de la sustitución radica en la facilidad para encontrar recambios de este propulsor, mucho más estándar. No hace falta decir que uno de los hándicaps que presenta “La Abuela” (cualquier vehículo histórico, en realidad) es precisamente el mercado de piezas de sustitución. El modelo que probamos conserva hasta el más mínimo detalle (incluidos los parasoles, la lona del techo o la llave de apertura del depósito, por poner tres ejemplos), pero en caso de necesitar algún recambio, sus dueños tendrían que acudir al mercado estadounidense, donde se pagan precios de vehículo de lujo.

Volkswagen T1 y T6 Dentro destaca el techo abatible, la luminosidad que proporcionan las 8 ventanillas superiores, un moderno distribuidor de aire, una bancada delantera para el conductor y dos viajeros y una zona de carga amplísima con una bancada trasera apta para tres acompañantes. No hay bancada central, algo que permite convertir rápidamente y con comodidad la última fila en una cama de matrimonio.

El comportamiento en carretera es brillante. El 1.600 c.c. responde con brío en la circulación urbana y no se echa en falta potencia. El vehículo alcanza los 100 km/h, algo más en bajada. Si uno está dispuesto a relajarse y exigir pocas comodidades a bordo, este T1 te lleva adonde sea. Sin prisas, eso sí.

La furgoneta se ha movido (y sigue moviéndose) por todo el territorio nacional, con, incluso, escapadas europeas memorables, como la de 1991, que llevó a “La Abuela” y familia hasta Berlín. El espacio, la capacidad de carga y su agilidad son, sin duda, los tres ejes sobre los que se mueve el T1.

Un año después de que se matriculara el camper de los Lagüens, Volkswagen lanzó al mercado la primera modificación sobre el Bulli. Lo llamaron T2 y su principal modificación externa respecto al modelo anterior fue la incorporación de ventanas más grandes y un parabrisas de una sola pieza en el frontal. Volkswagen T1 y T6 Igualmente, se disparaba la versatilidad de la gama, que incluía furgón de carga, cabina doble, plataforma…

Después, en 1979, llegaría el T3 (el primer modelo cuyo diseño ya no estaba derivado del mítico escarabajo), y con él la modernización de los motores y una más amplia gama de los mismos. Si hasta entonces la gama T había sido la furgoneta preferida para aventureros y trotamundos, el T3 satisface, por primera vez todas las necesidades de la emergente sociedad del ocio: espacio para toda la familia y el equipaje, motores potentes y una amplia gama de posibilidades, desde la típica furgoneta camper hasta versiones lujosas como el Carat, el Atlantic, el California o el Multivan.

Once años más tarde y con el Transporter pidiendo a gritos una completa remodelación (todavía montaba motor trasero) se presenta el T4. El tataranieto del Bulli se convierte en un éxito, y cuatro años más tarde nace el T5, que conserva buena parte de la base tecnológica y mecánica de su hermano mayor, aunque incluyendo mejoras en el confort y el equipamiento e introduciendo los motores TDI.

T6, bienvenidos al futuro

Y de esta manera llegamos a 2015, 65º aniversario del T1 y una nueva vuelta de tuerca. Sin embargo, los cambios de diseño no son exagerados en el T6, al menos en el aspecto estructural y estéticos (el equipamiento es otra cosa, ahora lo veremos). Mejora el chasis, más cómodo, y también se nota un Volkswagen T1 y T6 desarrollo de la suspensión.

Estéticamente, las líneas son más redondeadas, más acorde con los nuevos tiempos, con un frontal predominante, donde resalta el faldón y la iluminación led con luces antiniebla integradas o los retrovisores exteriores con los intermitentes ubicados en la moldura. Dentro, los equipos de entretenimiento y telemáticos están en otra Liga. Igualmente, destacan los numerosos sistemas de asistencia en conducción y de confort. Vamos por partes.

Nos llevamos al Generation Six rumbo a la playa del Prat del Llobregat (detrás va el T1, sorteando tráfico y rotondas sin problema) e intentamos exprimir en un trayecto demasiado corto todo lo que ofrece este prodigio tecnológico.

El listado es interminable: el Front Assist reconoce por radar la distancia del vehículo que circula por delante y frena automáticamente en caso necesario; también cuenta con el control de crucero adaptativo, un regulador de velocidad, la suspensión adaptativa y la función City Emergency Break, que se conecta a velocidades inferiores a 30 km/h y frena automáticamente reduciendo la velocidad de colisión. Suma y sigue: sistema de detección de fatiga, de amplificación de voz, de cámara de marcha atrás y de asistencia en el aparcamiento.

Volkswagen T1 y T6 En cuanto al apartado de telemática y conectividad, el Generation Six ha sido equipado con una pantalla táctil de 6,33 pulgadas en el salpicadero, con un radio-navegador completamente nuevo y función manos libres Bluetooth. La pantalla funciona de una forma similar a la de los teléfonos móviles inteligentes (procesa rápidamente gestos de barrido o acercamiento).

Incluye un sistema de conectividad App-Connect, a través del cual es posible representar y manejar las aplicaciones del smartphone en la pantalla táctil. Esto también es válido para el Volkswagen Media Control, a través del cual es posible manejar la radio mediante una tablet conectada con el sistema de infoentretenimiento por WLAN.

En este punto es inevitable fantasear con la posibilidad de tele-transportar desde el año 1966 al primer propietario del T1 de la familia Lagüens y colocarlo por arte de ciencia-ficción al volante de este T6. ¿Imaginan su cara de asombro ante el salpicadero? Pues ahora imaginen que le sueltan a quemarropa: “A través del Media Control es posible manejar la radio mediante una tablet conectada con el sistema de infoentretenimiento por WLAN”.

Volkswagen T1 y T6 El propulsor del Multivan es un TDI 2.0 de 150 CV con cambio manual de seis velocidades. La habitabilidad interior mejora en este modelos gracias a las numerosas bandejas y compartimentos portaobjetos. Además, el asiento del conductor y el del acompañante incluyen ajustes eléctricos con butacas calefactables. El vehículo está diseñado para un máximo de 7 pasajeros, y las dos butacas de la zona intermedia se giran completamente encarando los asientos traseros.

El listado de detalles se puede hacer insufriblemente largo. Como comentábamos al principio del reportaje, es evidente que las particularidades del modelo nuevo son insultantemente superiores a los del viejo T1, pero tampoco se trata de compararlos, sino, más bien, de observar cómo aquella idea brillante del holandés Ben Pon, en 1947, logró no solo tener éxito sino mantenerse durante 65 años.

¿Dónde está la clave? La principal cualidad de los ingenieros y diseñadores de Volkswagen no es incluir la tecnología y mecánica más innovadora de cada época (eso es relativamente sencillo), sino hacerlo sin desviarse de la esencia del viejo Transporter y lo que significó. Libertad, familia, comodidad. Un sueño que se materializa. ¿Acaso no es exactamente eso lo que busca el nuevo usuario del T6? Por algo la gama T de Volkswagen Vehículos Comerciales es una leyenda eterna.

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