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Fotos: Asensi Carricondo

Sur de Marruecos: Cuando el transporte es un reto diario

Las grandes diferencias económicas y sociales que existen entre el norte y el sur del país africano suponen constantes desafíos para la población del Marruecos más meridional.

Los transportistas no son una excepción y deben lidiar, además, con las dificultades de un sector muy atomizado y con unas infraestructuras viarias bastante mejorables.

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El transporte de mercancías por carretera es uno de los sectores con mayor relevancia dentro de la economía marroquí, ya que abarca casi el 75 % del total de bienes que se transportan a lo largo y ancho del país.

Hay que tener en cuenta que, generalmente, la oferta de servicios logísticos integrados llevados a cabo por compañías marroquíes es baja, pues son los grandes grupos logísticos internacionales quienes dominan claramente este ámbito. En este sentido es recomendable moverse por estos lares con buenos seguros médicos para empresas.

El motivo de ello es que el sector del transporte por carretera, a escala nacional, se encuentra muy atomizado.

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Esta situación se aprecia, sobre todo, considerando que el país dispone de alrededor de 700.000 vehículos de transporte por carretera, según datos de la CGEM (Confédération Générale des Entreprises Du Maroc), de los que más de 73.000 son vehículos pesados.

Si nos centramos en estos últimos, casi la mitad operan por cuenta propia y la otra mitad por cuenta ajena. Esta atomización lleva a la existencia de más de 40.000 empresas activas en el sector, de las que el 87 % cuenta con solo uno o dos camiones.

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La mayor parte de las grandes empresas logísticas se encuentran situadas alrededor de los centros económicos, financieros y comerciales del país. Casablanca es el principal de estos centros.

Esta ciudad no solo es la más poblada del país, sino también donde se hallan las industrias más importantes, así como el puerto comercial de mayor relevancia.

Tras ella se encuentran otros polos logísticos, como Tánger, Rabat y Nador, seguidos de Marrakech o El Jadida, estos dos últimos a un nivel considerablemente inferior en lo que respecta a volumen de mercancías.

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Tras repasar estos centros neurálgicos, queda más que evidenciada la significativa importancia del comercio marítimo en el país africano, pues, excepto Marrakech, todos ellos se encuentran en la costa y poseen importantes puertos comerciales.

Otro de los puntos que tener en cuenta para entender el sector del transporte de mercancías por carretera en Marruecos se halla en la localización geográfica de los diferentes productos que se generan dentro del país y que posteriormente se distribuyen entre las diferentes regiones (y también en el extranjero).

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Las explotaciones agrícolas se concentran sobre todo en la región del Souss-Massa-Drâa, situada en el sur marroquí, y se dedican sobre todo a frutas y hortalizas que viajan por carretera al resto de Marruecos y también fuera de sus fronteras vía marítima y aérea.

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En cuanto a flujos pesqueros, destacan Casablanca, Agadir, Nador y Tánger.

Más allá de la alimentación, debemos considerar el ámbito de los materiales de construcción, uno de los sectores punteros de la economía marroquí. Los principales mercados de estos productos son las ciudades de Casablanca, Rabat, Tánger y Marrakech.

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También juegan un papel fundamental los productos industriales de sectores como el automóvil, el textil, los componentes eléctricos y la aeronáutica, con Tánger y Casablanca como sus mayores centros de desarrollo.

A los comentados sectores se une asimismo el de la distribución, con una mayor influencia en el norte del país, donde una población más numerosa genera una mayor presencia de hipermercados y centros comerciales, mucho menos habituales en las zonas más meridionales.

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Las diferencias entre el norte y el sur, así como entre las zonas costeras y el interior en materia de infraestructuras viarias siguen siendo evidentes hoy en día, si bien se han producido avances en los últimos años.

La orografía marroquí, que incluye las montañas norteñas del Atlas y la inmensidad del desierto del Sahara, en el sur, es uno de los retos que influye en el hecho de que las conexiones por carretera no sean todo lo óptimas que deberían ser para facilitar una mayor fluidez del transporte de mercancías.

Diferencias económicas
Hay que resaltar carreteras como la A1, que conecta el eje Rabat-Safi, caracterizada por ser la autopista más transitada de toda África, con un tráfico diario de más de 45.000 vehículos en el tramo de Rabat a Casablanca.

También existen otras importantes autopistas, como la que une Rabat con Tánger o las que conectan con los accesos a las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla, sin pasar por alto la unión marroquí con la frontera argelina.

De lo que no hay duda es del gran contraste que existe en el transporte de mercancías entre el norte y el sur marroquí, al igual que sucede con la propia vida cotidiana de los habitantes de cada zona.

sur marruecos

Para la mayoría de las familias que viven en el sur de Marruecos, el día a día no es precisamente fácil. Las diferencias económicas con respecto al norte, así como en lo que respecta a los servicios a los que tienen acceso, son evidentes y ello incrementa las dificultades para una población acostumbrada a que cada jornada suponga un verdadero reto para ganarse la vida.

Uno de estos casos lo protagonizan el camionero Abdlatif Alboami y su familia, establecidos en Erfoud, ciudad de unos 25.000 habitantes a las puertas del desierto del Sahara.

El padre de Abdlatif se dedicaba a los sectores de la construcción y de la rehabilitación de viviendas, labor que desempeñaba con la ayuda de un carro con caballos. De esta forma transportaba tierra, cemento y piedras, entre otros materiales.

Tras heredar el carro y los caballos de su padre, Abdlatif comenzó a realizar sus primeros trabajos de transporte, que compaginaba con la agricultura. Una vez “jubilados” los animales, adquirió un tractor con el que desempeñó su actividad laboral durante unos años tanto en el campo como en la construcción, acoplándole un remolque.

Fue así como llegó a la conclusión de que necesitaba un camión para ejercer su profesión de forma más eficaz, y ese fue su siguiente paso.

Así dio el salto definitivo y adquirió un camión de segunda mano, con el que hoy en día lleva ya 14 años en el mundo del transporte para la construcción de viviendas, siguiendo los pasos de su padre.

El sur marroquí es su área de trabajo, con base en Erfoud y llegando habitualmente a otras localidades como Merzouga, Risani, Jorf o Er Rachidia.

El camión que escogió de compañero de trabajo está movido por un motor 2.8 diésel y es de la firma JMC. Esta marca de origen chino es muy popular, no solo en Marruecos, sino en buena parte de África.

La expansión producida por los fabricantes del gigante asiático en aquel continente ha sido realmente importante en los últimos tiempos.

El estado de las carreteras, más allá de las vías principales, no siempre es el idóneo en el día a día de Abdlatif. Una vez más, los grandes contrastes entre los dos extremos del país salen a la luz.

Sin embargo, al igual que el resto de sus compañeros de profesión, este camionero marroquí supera los retos cotidianos con tesón, imaginación y una sonrisa.

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