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Soy camionera: Montse Vila Andreu, saborear el presente

Montse lleva más de cuatro años al volante de este espléndido Renault T. Está disfrutando de él y le está transmitiendo su estilo, el Vila Style lo podríamos llamar. Y lo hace realizando internacional, cuantos más kilómetros, mejor, nos dice. Y eso que el comienzo fue difícil, pero ahora qué bien que lo saborea.

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Soy camionera Montse Vila

Aunque a nuestra camionera esto de los camiones le ha gustado de toda la vida, digamos que se inició en la profesión arrastrada por una mala noticia. Su padre, José Luis, camionero de toda la vida en la cooperativa arrocera del Ebro, enfermó de ELA, una enfermedad degenerativa neuromuscular, y Montse dedicó sus esfuerzos a cuidarlo. Para comenzar se sacó el título porque le iban a quitar la tarjeta de transporte.

De eso hace siete años. “Mientras cuidaba de mi padre cogí a un chófer para que hiciera el trabajo que venía realizando él con un rígido. A mí de siempre me han gustado los camiones y, aunque a veces echaba una mano al chófer cuando faltaba por cualquier motivo, hasta que no murió mi padre no me subí realmente al camión”, nos cuenta Montse Vila, nuestra camionera de este mes.

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Soy camionera Montse Vila

Y eso que él no quería que se iniciara en la profesión. “Era una forma de protegerme, porque sabía lo que había. Y la verdad es que yo lo he vivido, puedo decir que tengo experiencia de todos los colores, pero aunque hay momentos negativos, abundan más los positivos. Nos quedamos con eso”, puntualiza Montse.

Soy camionera Montse Vila

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El primer viaje: a Inglaterra
Hace algo más de tres años falleció su padre y fue entonces cuando cambió radicalmente su vida. Le dio un giro total después de haber pasado momentos duros. Se compró un Renault T 520 CV, que veremos en otro momento en estas páginas, ya que lo ha personalizado con un estilo propio con la inestimable ayuda de su hijo Robert.

Con el T entró a trabajar en Cotrat, la cooperativa de transportes de Tortosa. Y lo hizo haciendo internacional. “El jefe de tráfico sabe que cuanto más lejos, mejor”, nos dice Montse. Aunque ahora disfruta a tope del camión y de la profesión, los principios fueron algo durillos: “Mi primer viaje lo viví muy mal. Fui a Inglaterra, a llevar colchones.

Soy camionera Montse Vila

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No me sabía las carreteras, la ruta, encima nevaba. Pero mis compañeros me iban dando consejos, por dónde circular, dónde dormir. Ahora ya me los sé todos, pero al principio iba perdida. Ese día le cogí un poco de miedo al camión. Al volver le dije a una amiga que no trabajaba que me acompañara una temporada. Vino conmigo un mes o así. Me daba confianza el simple hecho de estar acompañada”.

Los comienzos ya han pasado y ahora Montse disfruta de su camión: “Es un vicio. La gente que no me conoce no lo puede llegar a entender, pero yo no puedo pasar más de un día sin ver el camión. Necesito venir, limpiarlo, cuidarlo, preparar las cosas para volver a salir.

Soy camionera Montse Vila

Me encanta lo que hago. Vivo por el camión y además estoy muy bien porque la cooperativa de la que soy socia te da la faena, no te tienes que preocupar de cobrar. La seguridad que te dan para trabajar es enorme”.

Francia, Inglaterra, Bélgica, Alemania, Portugal o Italia son puntos habituales en la ruta de nuestra protagonista. “Lo de ser camionera supone que muchas veces te ayudan por el hecho de ser mujer. En este sentido, lo normal son las aptitudes positivas, aunque hay casos negativos que no se olvidan.

Eso sí, la mayoría de los camioneros y en los sitios donde vas la gente es buenísima y el trato es muy correcto. Si pueden ayudarte, lo hacen, aunque luego está el típico que llegas a un aparcamiento y se te queda mirando a ver cómo aparcas. De hecho, solo me han echado de un sitio porque no era capaz de mover el palet y el tipo no quiso ponerme a alguien para ayudarme.

Soy camionera Montse Vila

Me dijeron que no era su trabajo y que no podían perder tiempo en ello. En ese momento te sientes mal, te cabreas. No pueden tratarte así. Afortunadamente abunda más lo bueno”.

Lo que está claro es que Montse, como otras camioneras, tiene sus técnicas de autoprotección, especialmente cuando cae la noche. “Yo soy muy habladora, me gusta relacionarme con la gente, pero eso de día.

Soy camionera Montse Vila

Por la noche, hay que saber dónde pararse y sobre todo no me bajo del camión. Llego. Cierro cortinas, no quiero que me vean sola. Es mi técnica de protección”, nos cuenta mientras terminamos de charlar con ella hablando del futuro. Lo tiene claro. “Hasta que pueda bajarme de la plataforma con un salto, lo veo en el camión. El día que no pueda ya veremos, me cogeré un frigo”, nos cuenta entre risas.

Para eso queda mucho. Muchos viajes, muchos kilómetros, también muchas concentraciones en las que disfrutar. Pero esas, ya vendrán.

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