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Soy camionera: Isabel María Alcaraz, crear tus propias oportunidades

Los murcianos Domingo y María tuvieron siete hijos. A los seis primeros, todos varones, le siguió Isabel. Ser la pequeña entre tal acopio de masculinidad te predispone a ser objeto de restricciones y cierta sobreprotección, que nuestra protagonista nunca digirió bien.

“Mis hermanos salían a ayudar en las tareas de la agricultura y la ganadería familiar, pero yo no podía ir con ellos, que era lo que quería, porque tenía que quedarme a hacer las labores domésticas.

Eso –reivindica Isabel–, así como que ellos, con igual edad, pudieran salir de noche y yo no, me revelaba. El ‘tú no puedes hacerlo, porque eres mujer’ no me valía, sino que más bien acrecentaba mis ganas de llevar a cabo determinadas cosas”.

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Los primeros cantares laborales de esta mujer, nacida en Fuente Álamo, se iban sucediendo en torno a los más variados compases profesionales, llegando a compaginar hasta tres trabajos a un tiempo para hacer frente a sus obligaciones, incluida entre ellas la más grata, que era la de atender a su hija Isabel, que tuvo a los 18 años.

Podía estar tras los fogones de una cocina, la barra de un bar o el mostrador de una tienda de disfraces, pero casi nunca dejó de hacer labores administrativas en alguna de las empresas de sus hermanos.

No obstante, una voz en el silencio… pertinaz, agradable… le tentaba a salir de esa zona de confort mencionada a la entrada de nuestro reportaje.

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Así fue como aprovechó cierta pausa laboral para sacarse los diferentes permisos de camión, así como el de autobús y el CAP.

Camionera Isabel María

Con ellos en el bolsillo, fue su hermano Miguel quien le dio su primera oportunidad. “Puso un rígido Iveco de 12 toneladas en mis manos y demostró su confianza en mí desde el minuto uno. Sé que alguna vez me equivoqué, pero solo así se aprende, que es lo que muchos empresarios no saben ver.

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Recuerdo con nostalgia esa época recogiendo frutas y hortalizas en el campo, rodeada siempre de buena gente. Al poco –continúa Isabel–, mi hermano me confió un Scania 420.

No pasó mucho tiempo hasta que me fui familiarizando con todo tipo de transporte: góndola, bañera, frigo, tauliner, etc.”.

Los hermanos de Isabel, de una u otra manera, estaban detrás de buena parte de los trabajos que se le iban poniendo delante, pero en un momento dado decidió probar en los almacenes de una empresa que estaba a 50 metros de su casa.

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Camionera Isabel María

“Al final sentía que me ahogaba en un espacio vital tan pequeño y que tenía que salir de mi ámbito de siempre, conocer mundo y –afirma con convicción– asumir riesgos”.

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En una página de Facebook, la visión de un anuncio le sonó a algo muy parecido a lo que le pedía el cuerpo: “Busco chófer, hombre o mujer, con o sin experiencia, para hacer Internacional”.

El puesto, con ubicación en Almenar (Lérida), era para transportar animales a toda Europa.

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“Aquí se trabaja mucho”, fueron las palabras que, a fuer de presentación, escuchó de Jorge, responsable de Hermanos Vivar (Burgos)“Estoy muy acostumbrada. Es el no trabajar a lo que le tengo miedo”, contestó al punto. Desde aquel día de 2016 hasta la fecha, Isabel solo ha sabido ir a más.

En su primer viaje con Jordi Agustí, compañero con el que viaja a doble chófer desde hace más de dos años, ya constató que el “aquí se trabaja mucho” no eran cuatro palabras enlazadas al azar, pues ambos se pasaron un mes entero sin pasar por España.

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“Por la ordenación de nuestro trabajo –nos ilustra Isabel –los viajes son siempre largos, con un plan en el que se especifican los lugares de carga, pausas, centros de descarga, etc.

Las jaulas se controlan por GPS, pues los veterinarios quieren estar al corriente de toda especificación de los animales en cualquier momento”.

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El porte más habitual es el vacuno, aunque con cierta frecuencia Isabel y Jordi también acomodan en la jaula ovejas, cerdos o caballos. “El camión para solo lo justo, y la prueba es que en dos años y medio le hemos hecho más 600.000 kilómetros.

Cuando no conduzco – prosigue– intento relajarme con el wasap o viendo documentales de investigación y actualidad, que son los que más me entretienen.

No acabas de descansar del todoen un camión en marcha, pero yo no me veo haciendo nacional, descargando, limpiando y cargando animales a cada momento.

Lo bueno de hacer internacional es que igual pones la paja un domingo y hasta el jueves no la quitas. Además, a mí me gusta conducir de noche, sobre todo en Alemania o Francia, donde a esas horas casi solo andan camiones”.

Todo por ella

Desde la cabina del Scania, su hija Isabel no es que se divise siempre en el horizonte, sino que es el horizonte mismo. Con 5 meses se quedó a solas con ella y siempre fueron uña y carne.

“Ahora vive con mis padres –nos dice–. La llamo cada día y la veo siempre que puedo, pero no la puedo traer aquí. No es realista, porque yo estoy siempre fuera de casa y ella ya tiene 15 años, una edad en la que los chiquillos ya se marcan su propia agenda. Mi meta es pagar la hipoteca de mi casa en Fuente Álamo y vivir de nuevo juntas”.

En este tramo en el que la entrevista parece atascarse en un delicado embotellamiento hacia lo emotivo, Isabel sale en mi auxilio con su simpático acento murciano.

Camionera Isabel María

De manera que vuelve la sonrisa a su cara al contarnos las vicisitudes con las que suele lidiar por ser mujer en un trabajo muy copado por hombres, sobre todo en las granjas.

 “Jordi ha de andar diciendo siempre que no es mi marido y que no estoy solo como acompañante, pero lo más cómico de todo –ríe– es cuando hago yo una pregunta a un granjero y le contestan a él.

Eso es algo que me pasa sobre todo en Italia. En España no encuentras un machismo tan acusado como allí, pero las áreas de servicio están muy alejadas de nuestras necesidades. Tiempo ha, es lógico que fuera así, pero ya no.

Por suerte, en los centros donde descargamos y las áreas de descanso designadas a los animales, sí hay duchas privadas”.

El Scania S650 que luce nuestra camionera murciana fue estrenado hace cuatro días, en sustitución de un R580“Hacemos muchos kilómetros, pero las máquinas que nos proporciona Hermanos Villar son siempre lo mejor. El motor de este Scania suena como los ángeles.

Donde vamos llamamos la atención. El trato con los clientes, dueños de granjas de toda Europa, es muy educado y cercano. Con mi compañero Jordi me entiendo bien. Para convivir en dos metros cuadrados no vale cualquiera y el respeto está por encima de todo.

Y la relación con Jorge, mi jefe en Hermanos Vivar, es también de confianza mutua. Aprieta lo suyo – concluye–, pero nunca ha tenido un no por respuesta a una petición personal”.

Para convivir en dos metros cuadrados no vale cualquiera y el respeto está por encima de todo. Y la relación con Jorge, mi jefe en Hermanos Vivar, es también de confianza mutua. Aprieta lo suyo – concluye–, pero nunca ha tenido un no por respuesta a una petición personal”.

Pocas raíces puede Isabel echar en una Almenar en la que aparca para poco más que poner lavadoras y charlar en la plaza del pueblo con algunos conocidos, pero cuando gira la cabeza para ver de dónde viene y vuelve a mirar de frente para ver adónde va, las raíces más valiosas crecen dentro de sí misma.

Los planes de vuelo pueden variar, pero en la pista de aterrizaje siempre está su hija Isabel.

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