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Soy camionera: Estefanía Burgos Álvarez, fuerza y pasión

Fuerza y pasión, el tatuaje que luce en el antebrazo de Estafanía deja bien clarito su máxima. No hay otra: tirar con fuerza y pasión por los camiones. De toda la vida. Y eso que nuestra camionera no tenía donde agarrarse, ya que en casa nadie estaba relacionado con esto del transporte por carretera. Padre, minero y madre, cocinera y ama de casa, la devoción de Estefanía por los camiones se la ha labrado ella solita.

Asturiana, de Salinas, al lado de Avilés. Su acento la delata. “Vivo en una zona muy de transporte. Cooperativas fuertes hay por aquí. De toda la vida me quedaba embobada cuando pasaban los camiones. De pequeña quería ser cajera del supermercado.

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Al final estuve trabajando seis años de camarera en el Restaurante Las Malvinas, en San Juan de la Arena, donde me trataron como uno más de la familia. También fui panadera, pero eso era demasiado claustrofóbico para mí. No me gustaba, quería conocer mundo. Salir”, nos cuenta nuestra camionera de este mes.

Camionera Estefanía Burgos

Fue hace dos años cuando decidió dar un giro a su vida. “Me puse a sacarme el carnet de camión. Me lo saqué rápido, a la primera. Cuando una quiere algo y está ilusionada en conseguirlo, no hay límites. Fuerza y pasión, lo dicho.

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A sus 28 años y con dos peques en casa (David, que ahora tiene 11 años, y Alejandro, con 4), Estefanía se subió al camión por primera vez. Nadie la iba a parar. Y eso que tuvo unos inicios más que complicados. De esos de paciencia, mucha.

Lo primero que hizo nuestra camionera fue repartir currículum por Asturias. Aquí se encontró el primer muro. “Lo digo porque lo sé, lo he vivido. En Asturias hay muy pocas empresas que den oportunidades a las mujeres. Quieren hombres, piensan que nosotras no somos capaces de desarrollar el trabajo. Directamente en algunos sitios me dijeron que no querían mujeres, que nosotras estamos para estar en la cocina.

Mentalidades de otra época”. Después de dos meses sin poder franquear este muro, Estefanía se fue a Galicia. Allí encontró una oportunidad, aunque digamos que su primera semana de pruebas tampoco fue un caminito de rosas. Más bien lo contrario.

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“Empecé con un frigo. Cargaba en La Coruña y hasta Barcelona. La primera semana iba a dobles, pero me tocó con un tipo que no me hablaba. Me trató muy mal. No quería que nadie fuera en su camión y mucho menos una mujer. No podía poner la música que quería, se iba a comer y no me decía nada.

Fue muy complicado, un martirio. La verdad es que fue muy duro, solo aguanté porque sabía que solo era esa primera semana, que luego ya iría sola”. Y lo consiguió. Fuerza y pasión. Otra vez.

Tras la tempestad llegó la calma. “Sola voy en mi salsa. Me siento segura ahí arriba”, nos dice, mientras señala la cabina de su Renault Trucks T520.

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Camionera Estefanía Burgos

Después de los lógicos nervios del primer viaje y tras unos meses con el frigo, decidió poner fin a esta andadura, que cambió por otra, donde llevaba una lona y hacía nacional. Hasta que le surgió la opción de trabajar donde está ahora. “Mi jefe es el Callero, José Pérez, que pertenece a la cooperativa gallega CotransBe, que es la que le hace gran parte de la logística a Estrella Galicia”, nos comenta.

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“Espero durar muchos años aquí porque la verdad es que estoy muy a gusto. Mi ruta no es fija, hago nacional, eso sí, siempre cargo en la fábrica de La Coruña. Hoy por ejemplo voy repleta de barriles y de cajas de cerveza.

Cuando descargue donde me toque, cargo el vacío y lo llevo de vuelta a Galicia. Lo normal, aunque siempre hay excepciones, es que salga el lunes y llegue a casa el viernes, nos detalla nuestra protagonista mientras nos cuenta: “Estoy estudiando para sacarme la tarjeta de transporte para ser transportista autónoma. En cuanto tenga el título, me gustaría tener un camión para mí y empezar por mi cuenta, ojalá como socia de coTransBe, y llevar Estrella Galicia. Eso sería ideal porque estoy muy cómoda con ellos”, afirma.

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“Después de un camión, vendrían otros. Aunque tuviera varios, tengo clarísimo que yo estaría subida en uno de ellos. ¡A mí del camión no me baja nadie! ¡Arriba me siento segura!”. No dudamos de que con fuerza y pasión, Estefanía conseguirá lo que se proponga. Seguro.

En sus dos años de camionera, está claro, “si tienes familia, es muy duro, pero yo animo a las mujeres a que lo prueben, que por lo menos lo intenten. Si lo prueban, les digo yo que les va a gustar muchísimo. Además, hay muchos camioneros que son muy amables y te ayudan en lo que haga falta.

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Yo, por ejemplo, estoy en varios grupos de Facebook y WhatsApp, como el del Club Pisapedales de Asturias. Nos ayudamos mucho. Recomendaciones, consejos, nos advertimos de las cosas. Además, sobre todo en la soledad de la noche, te echas unas risas.

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