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Sin lugar a dudas, estamos ante un camión que no pretende destacar en nada, pero que, sumando sus argumentos positivos, es muy válido para el fin con el que se ha fabricado. Con una potencia de “sólo” 410 CV, y una cabina mediana, nos encontramos con una opción muy razonable como camión de largo recorrido nacional, incluso válido para dos conductores.
Con este Scania G 410, la marca ha puesto toda la carne en el asador, de cara a conseguir la máxima rentabilidad posible. Para ello, sobre la base del motor de 12,7 litros de cilindrada, nos ofrece la única mecánica Euro 6 que no monta el sistema EGR dentro de esta cilindrada, con el consiguiente ahorro de elementos y de tecnología suplementaria, que además a buen seguro le hace restar unos kilos que siempre van bien para conseguir una tara lo más baja posible.
| RESULTADOS TOTALES | |
| Km recorridos: 389 km | Velocidad media: 76,64 km/h |
| Tiempo empleado: 5,08 h | Consumo medio AdBlue: 2,57 l/100 km |
| Consumo medio: 33,13 l/100 km |
En contrapartida, este motor gastará algo más de AdBlue que los equipados con el mencionado EGR, ya que todo el trabajo para conseguir la restrictiva normativa medioambiental será confiada al sistema SCR y, por consiguiente, al aditivo AdBlue.
Aunque contemos con una potencia limitada con respecto a otros camiones de mayores pretensiones, los 410 CV dan para mucho y el camión se desenvuelve con bastante solvencia, a pesar de que, como en todas nuestras pruebas, íbamos cargados con las 40 tn que marcan el tope máximo de peso transportable en nuestro país.
El comportamiento en general no dista mucho de otras alternativas más potentes, y el resultado final es que, con los números en la mano, apenas hay diferencias en prestaciones, aunque el ahorro de combustible es evidente. Gran parte de este mérito es debido a los nuevos modos de funcionamiento del cambio Opticruise y al APT (Active Prediction Topography), que se monta de serie en esta versión y que durante la mayor parte del recorrido por autopista lo tuvimos en funcionamiento.
Este sistema introduce un nuevo y avanzado sistema de control de crucero que utiliza el GPS con unos 3 kilómetros de adelanto sobre la posición del vehículo y anticipa la topografía de la carretera, ahorrando hasta el 3 % del combustible en el proceso. Ajustando la velocidad de crucero antes de iniciar un ascenso o un descenso, ayuda al conductor a aprovechar al máximo todo el potencial de la mecánica con el mínimo consumo de combustible posible.
Los datos cartográficos se almacenan en el Scania Communicator, que ya incorpora el posicionamiento GPS e interacciona con el sistema de gestión del motor para regular la velocidad del vehículo.
En el apartado dinámico, como ya hemos señalado en otras ocasiones en las que hemos probado estas tractoras, el serie G se desenvuelve como si fuera guiado por raíles, y será muy difícil ponerlo en un aprieto, lo que dice mucho a favor de la puesta a punto tanto de suspensiones como de chasis y dirección.
El tamaño sí importa
Ante la famosa pregunta, nuestra opinión es que el tamaño sí que importa. En la cabina del serie G podremos encontrar ciertas carencias con respecto a sus hermanos mayores de la serie R, pero creemos que tampoco es justo compararlo, porque no pertenecen a la misma categoría. Como se suele decir, a cada cual lo suyo, y lo que no se puede pretender es gozar de las ventajas de esta cabina sin tener ninguna contra en ello.
La cabina denominada Highline es la mayor en tamaño, ofertada para la serie G de Scania. Además en esta ocasión, nuestra unidad viene dotada de doble litera, para dar cabida a dos conductores, así como con una serie de detalles y equipamiento muy notable. Exteriormente es exactamente igual que la serie R, y se diferencia de ésta en que va situada más abajo con respecto al chasis del camión, aunque a simple vista nos costará diferenciarlas.
El hermano mayor cuenta con otra versión denominada Topline, que es mucho más alta. Esta situación con respecto al chasis le genera uno de los pequeños defectos que podríamos achacarle, y es el túnel motor de 31 cm, que nos dificultará los movimientos en el interior algo más de lo deseable. La parte exterior de la cabina incorpora pequeñas mejoras exclusivas de esta serie Streamline, pero mantiene innata la fuerte personalidad con la que Scania viste sus productos.
La calidad que atesoran todos y cada uno de los componentes del interior ponen muy difícil al resto de la competencia el que lo puedan superar. Cualquier detalle y tacto de materiales está perfectamente rematado, y da la sensación de que durará mucho tiempo sin el más mínimo deterioro.
El conjunto de cuadro-salpicadero tiene una forma curva muy envolvente, con un diseño especialmente ergonómico, pensado en facilitarle todo tipo de control al conductor, aunque ya empieza a pesarle el paso de los años, por lo menos en cuanto a diseño se refiere y, aunque convenientemente ha sido revisado y actualizado, quizás ya le tocaría un cambio más profundo, aunque posiblemente éste no se produzca hasta que la marca lance al mercado una nueva cabina.
Los asientos han sido también rediseñados y la posición al volante es perfecta para encontrarnos cómodos, además de que para facilitar las maniobras de entrar y salir de la cabina, el volante es totalmente plegable en vertical.
A pesar de contar con menos altura disponible dentro de la cabina, contamos con unos armarios por encima del parabrisas, con capacidad aceptable para colocar todos nuestros utensilios.
La zona dormitorio presenta una litera que se queda un poco estrecha, para poder estar cómodos del todo, aunque lo que sí es muy bueno es el mullido del colchón. En esta ocasión, el camión dispone de una segunda litera para un eventual segundo conductor, que goza y padece las mismas características de la principal. Pero este detalle no lo podemos calificar como un defecto, ya que para ello directamente erigiríamos una tractora de mayores dimensiones.
Objetivos alcanzados
No hay más que mirar los resultados para comprobar que la marca puede presumir de que los resultados obtenidos por el camión colman notablemente las expectativas generadas. Los algo más de 33 litros de consumo medio obtenidos están al alcance de muy pocas tractoras, en nuestra ruta de pruebas, si bien es verdad que en esta ocasión tendremos un consumo de AdBlue ligeramente superior a las unidades que montan el sistema EGR, y que se ha situado en torno al 7,5 %, en referencia al consumo de combustible.
Por nuestra parte, quedamos realmente muy satisfechos por todo el conjunto de buenas sensaciones que muestra este serie G, a pesar de que lógicamente hay algunas cosillas mejorables, aunque habrá quien piense que para eso la marca ya dispone de otros modelos que no adolecen de estos pequeños inconvenientes. Lo que está claro es que este camión es realmente muy equilibrado en todos los aspectos, y que será ideal, para muchas aplicaciones, sobre todo pensando en el transporte dentro de nuestro mercado nacional.
Aquellas empresas que quieran ahorrar costes y tengan la necesidad de renovar su flota encontrarán una alternativa realmente equilibrada en esta serie G, siempre que sus características se adecuen a las exigencias requeridas.
Todas las imágenes de la prueba las puedes ver en este enlace.




