La nueva tractora BMC PRO L 1852 4×2 llega al mercado español como la apuesta premium de la marca turca para largas distancias.
Equipada con un motor Cummins de 12,9 litros, 520 CV y 2.500 Nm de par desde, esta unidad demuestra un potencial elevado en prestaciones y confort.
Hemos recorrido los 389 kilómetros de nuestra ruta habitual compuesta por cuatro tramos variados: autopista, subidas pronunciadas, mixto curvas y nacional con puertos, para analizar el comportamiento de este nueva tractora que BMC trae al mercado español.


Aunque a causa de un tacógrafo desajustado (+10%), ya que se trata de un camión preserie, no podemos ofreceros cifras reales de consumo y prestaciones, sí, desde luego, todos los detalles y sensaciones que nos ha transmitido este BMC PRO L 1852, que se añade al catálogo de la marca turca y que ya recibe pedidos en nuestro mercado.
Para esta ocasión, la marca turca, y a diferencia de su otra tractora que equipa el motor de FPT Cursor, ha confiado en el reconocido propulsor Cummins para mover este camión. Se trata de una mecánica convencional de 6 cilindros en línea, con cerca de 13 litros de cilindrada y que ofrece unas cifras de potencia y par dentro de la media de motores similares.


Con 520 CV y 2.500 Nm de par, el fabricante entiende que estamos más que capacitados para realizar trayectos de larga distancia. En los próximos meses llegará al mercado español otra variante con este mismo motor, pero con 560 CV, lo que aumentará las posibilidades para aquellos que los 520 les parezcan escasos.
Por otro lado, el cambio automatizado que acompaña al motor es el ZF de 12 relaciones, por lo que también se asegura una fiabilidad más que demostrada, ya que muchos de sus competidores también lo montan y de sobras es conocido que no suelen dar ningún tipo de problemas.
Recién llegada de Turquía con todavía algunos ajustes de software por realizar tuvimos la oportunidad de conducir esta tractora con una carga de 30 toneladas en nuestro circuito habitual de pruebas.
No quisimos perder la oportunidad de que pasara por nuestras manos y tenemos que decir que el BMC PRO L nos ha gustado bastante en casi todos los sentidos. Dinámicamente es muy noble, a pesar de ir sentados bastante arriba, ya que la cabina al ser con piso plano es algo mas alta. A veces se traduce que en curvas da una pequeña sensación de balanceo.







Por otro lado, el motor responde de manera excelente, acompañado sin duda por una gestión del cambio muy acertada. El intarder incorporado es muy potente y aunque nos hubiese gustado probarlo con la carga máxima da la impresión de trabajar muy eficientemente, a la vez de mostrarse totalmente dosificable.
Una de las cosas que nos hubiese gustado que incorporase es un sistema de control de crucero adaptativo. Para hacer realmente competitivo a este BMC es un punto muy a tener en cuenta, sobre todo porque este tipo de sistema incide directamente en el ahorro de combustible.
La cabina PRO L rompe claramente con las formas de su hermano pequeño, la gama TGR, adoptando un diseño moderno y conservador que proyecta solidez e imponente presencia. La calandra integra el color de la carrocería, presidida por las letras BMC de gran tamaño que facilita su identificación inmediata.

Su cabina alta con doble litera y piso plano requiere de cuatro peldaños para subir y bajar, lo que eleva la altura total a 3.760 mm (3.920 mm con A/C opcional).
Con una longitud total de 5.990 mm, distancia entre ejes de 3.700 mm y altura de chasis de 1.010 mm, optimiza la aerodinámica gracias a spoilers laterales y de techo, perceptible en la baja sonoridad interior incluso a velocidades de crucero elevadas.
El habitáculo destaca por su amplitud (profundidad 2.345 mm) y piso plano total, suspendido neumáticamente en cuatro puntos. La cabina es abatible eléctricamente, siendo también de serie. Los acabados resultan notables, con tapicería mixta tela/símil piel en asientos, y el del conductor es calefactable, ventilado y con masaje, ambos con suspensión neumática y reposabrazos regulables.



Asimismo, el arranque y paro del motor es tipo keyless y se realiza con un pulsador, simplemente teniendo la llave en el interior de la cabina. El freno de mano eléctrico y cierre centralizado son también elementos que elevan la practicidad diaria.
La consola central integra una pantalla táctil de 10,4 pulgadas, en posición curiosamente vertical, que resulta muy intuitiva para multimedia, con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos. Todo ello se acompaña de un cuadro de instrumentos tradicional, aunque también incorpora una pantalla central con mucha información.
El volante multifunción es ajustable en altura y profundidad. Otros elementos interesantes que podemos encontrar en el interior son la nevera de 40 litros, una mesa extensible, A/A digital automático y de estacionamiento, cuatro puertos USB y tomas de 12V.


Todo este equipamiento viene de serie, por lo que el PRO L gana muchos enteros y lo posiciona por encima de muchos competidores en dotación estándar. Y sin que pase por alto, todos los materiales empleados, así como sus ajustes, se ven de muy buena calidad, no teniendo que envidiar a otras marcas mucho más asentadas en nuestro mercado.
En principio, todas las unidades que lleguen de esta tractora a nuestro mercado incorporarán dos camas, una clara intencionalidad de que se trata de un camión para largas rutas, aunque según el fabricante se atenderán las peticiones de los compradores a la hora de ajustar las necesidades de cada uno de ellos, y si por ejemplo no vamos a necesitar esta segunda litera, poder quitarla para adelgazar un poco y contar con una tara mas contenida.

Las conclusiones que podemos extraer de este completo contacto de casi 400 kilómetros en nuestro exigente recorrido de pruebas son positivas. Los argumentos avalan a este modelo y a falta de probar su comportamiento con carga máxima las expectativas son realmente prometedoras.
Para los que tengan presente la gama TGR comentar que el salto de calidad es más que notable y, desde luego, este PRO L se desmarca como una opción más que interesante para largos recorridos.
Ya hablamos de cuestiones estratégicas comerciales, pero desde luego será importante saber en qué rango de precio se sitúa la marca, ya que el gran equipamiento de serie que lleva lo destaca como una opción más que apetecible para introducirse en un mercado como el español cada vez más competitivo.

Aquí podemos decir que el máximo beneficiado es el consumidor final, ya que tiene mucho más donde elegir.



