Hace unos días os presentamos a Bruno Carbó, uno de les referentes del modelismo en España, cuando menos en lo que compete a una escala tan exigente como la 1/24.
Y con él seguimos aprendiendo. Y es que al igual que el almuerzo más delicioso del mundo, cocinado por una refinadísima gourmet, se viene abajo si te lo ofrecen con plato y cubiertos de plástico, una maqueta de camión puede dar al traste con su lucimiento si se muestra a través de una foto hecha al tuntún.


De hecho, la querencia por la fotografía empieza para Brubo Carbó desde el mismo momento en el que elige un camión para reproducir, pues a él le gusta hacerse con imágenes propias, al margen de las fotos que le pueda facilitar el dueño del modelo en cuestión.






“El momento más agradecido para que luzca una foto suele ser el de la puesta de sol, pero hay veces, y no me preguntes porqué, que un camión me pide ser fotografiado en mitad de la lluvia, con un paisaje nublado o plenamente soleado.
Como también me gusta correr y andar en bicicleta – nos explica -, busco exteriores y los voy encontrando con relativa facilidad. Cuando percibo un señuelo paisajístico, que bien puede ser con una montaña al fondo o un campo de arroz, ahí me planto un día u otro con mis dos tarjetas de memoria.



Lo pruebo todo: de lejos, de cerca, planos generales, detalles, etc. Sí intento evitar el típico domingo a las 12 del mediodía, reclamo de muchos paseantes, cuando el sol está muy arriba y sale tu sombra.
Una vez encuentro el espacio ideal, pulo el escenario de hierbas, piedras y cualquier otra cosa que interfiera en la foto”.






Bruno aprovecha estas veladas fotográficas para pasear con sus hijos y también conversar con su padre, que es con el que más disfruta hablando de maquetas, al margen de intercambiar experiencias en los foros específicos que este valenciano frecuenta.
“Creer y crear – acaba Bruno con esta máxima – son dos términos que están a solo una letra de distancia”.



