Os traemos un camión muy peculiar, que es utilizado en las pequeñas carreteras de montaña de Asturias y Galicia, la “carroceta”, que se usa por estos lares de manera coloquial para referirse casi exclusivamente al Land Rover Defender y a sus series más antiguas.
Sus aplicaciones son muy amplias por ser un vehículo muy eficaz en los terrenos más escarpado. Nos ponemos manos a la obra.
Si preguntas en una aldea gallega o asturiana por una “carroceta”, cualquier persona mayor sabrá inmediatamente que te refieres a un Land Rover Defender antiguo. Es una palabra que evoca nostalgia y una forma de vida muy ligada al campo.
Se le puso este nombre porque el Land Rover, con su diseño cuadrado, robusto y sin pretensiones, recordaba a los carros de labranza modernizados. El vehículo que os presentamos en este trabajo lo comercializa la casa Salvat con el número 59 de la colección de vehículos de reparto y servicios.
Nos ponemos a trabajar y lo primero que hacemos es desmontar entero un modelo que es muy bueno. Quitaremos las ruedas, que son fantásticas en cuanto a diseño de las llantas, que están rematadas con gomas, muy acordes con el modelo real.

Ciertamente es un modelo perfecto en cuanto a dimensiones, comparado con su homólogo real. Nos hicimos con el mismo a través de un feriante, aunque a nuestra “carroceta” le faltaban los espejos. Este punto no era importante, ya que de nuestro cajón de sastre le hemos colocado unos. También hemos desmontado la grúa y la hemos estirado, ya que en el modelo de origen viene plegada.
Para la caja de carga le hemos colocado estacas simuladas de hierro. Son barillas del grosor de una mina de boli. Las montamos en su lugar en la caja de carga, pero tenemos que hacer unos orificios para que la encoladura sea más dura, y es que los agujeros no son pasantes, simplemente son avellanados en la caja de carga.
De esta forma se consigue que no se vea el pegamento y, así, las soldaduras quedan más resistentes. Con los avellanados se consigue que no se vea el pegamento y así las “soldaduras” de pegamento quedan más resistentes.
La fase de pintura en esta transformación nos ha llevado la mayor parte del tiempo. Empleamos azul en la cabina, más azul con blanco y azul con negro.
Para la caja de carga nos decantaremos por el negro, así como con marrón con negro, negro con blanco, tierra tostada y color tierra, con ligeros tonos de oxido y negro.
Por su parte, la grúa será en color rojo, a lo que añadimos rojo con negro y tierra. Para las llantas emplearemos el color tierra tostada y siena. Los restos de óxido serán en rojo y marrón. Todos estos colores serán al óleo.

Más trucos
Para desplegar la grúa, ésta viene representada por un codo en la parte central. Hemos cogido un cúter y a base de pasadas conseguimos desprender las dos piezas o brazos. Hay que tener paciencia porque la grúa es un elemento muy delicado, ya que es del diámetro de la mina de un boli.
Una vez separados, si la queréis dejar plegada y fija y que apoye en los troncos, con un pequeño taladrado con el estañador de punta fina le realizaremos unos orificios de lado a lado. Cuando están realizados, cogemos los sobrantes de las bandejas donde vienen las piezas enganchadas de los camiones a escala 1: 24.
Cortaremos una barra redonda de unos 7 cm, la calentaremos por el centro y le daremos vueltas. Cuando se caliente el palito (comenzará a doblarse) será el momento de estirarlo por los dos extremos hasta que veáis que os van a valer de pasadores para los agujeros que hicimos en la grúa.
Los cortaremos a medida y los remacharemos aproximando el estañador por las puntas, sin llegar a quemarlo. Mucho cuidado con este último paso. Para esta operación no valen los palos de Chupa-Chups, ya que se deforman.



