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Pegaso Cabezón, el mítico del transporte

Tanto para las generaciones que se encontraban al volante de uno de esos Pegaso como para los jóvenes que la profesión de la rosca suscitaba su interés, los modelos Cabezones provocaron, y provocan todavía hoy, la admiración de muchos profesionales, pues marcaron una de las épocas doradas del transporte por carretera, cuando el trabajo rezumaba por doquier.

Para este trabajo, hemos escogido esta maqueta Pegaso que, en origen, el fabricante comercializa en configuración 4×2, pero que hemos querido transformar en 6×2, pues así nos parecía que se acercaba más a nuestra realidad, o al menos a la que recordamos.

Aunque para ello, hemos echado mano de tres camiones distintos: un Mercedes LP, el Pegaso Cabezón y otro Pegaso Comet. Del primero, hemos cogido el chasis y los faldones antilodo; del Cabezón, lógicamente, la cabina; mientras que el Comet nos ha proporcionado las cartolas y el toldo.

Pegaso Cabezón

Desmenuzamos los camiones

Una vez desmontados los tres camiones que vamos a emplear, cogemos las partes que necesitamos de cada uno y realizamos el esquema de pinturas. Desmontamos el camión protagonista por completo y reservamos.

Nos ponemos con el chasis del Mercedes, que no es suficientemente largo para la nueva configuración que queremos darle, así que lo cortamos por detrás del depósito de gasóleo para prolongarlo.

Pegaso Cabezón

Una vez acotadas las medidas, cortamos con la rotaflex, pues se trata de un chasis de hierro, y del cajón de sastre recuperamos otro chasis y cortamos unas secciones de 2 cm para luego pegarlas.

De este modo, aumentamos las distancias entre el segundo y el tercer eje. Tras esta complicada operación, quitamos las ruedas de goma de las llantas y pintamos el chasis resultante de gris.

Alargar la caja de carga

Mientras seca el chasis, vamos a por la cabina, y como en principio nos gustaban los colores que traía el modelo, solo le hemos echado algunos años encima mediante desgaste y matizados de pintura, algo de suciedad y óxido con las técnicas que en otras ocasiones hemos desgranado en esta misma sección.

Pegaso cabezón

Por lo que respecta al interior, con pintura negra mate y la técnica del pincel seco, hemos sacado las luces y las sombras para rematar el trabajo.

Al estirar el chasis, la caja de carga original ha quedado corta, así que le hacemos dos cortes, el primero en la tabica que protege la caja de la cabina, y el segundo en el tercer recuadro de las cartolas, empezando de la cabina hacia atrás.

En este punto, hemos tenido que colocar la parte que añadimos de otro camión, así que sumamos tres cuadros de cartola a la caja de carga. Mientras, el toldo, por su parte, se presenta con cinco lomos que emulan los efectos que harían los arquillos, así que lo hemos cortado a la altura del segundo lomo y le hemos colocado una tira de plástico para realizar el truco de este mes para conseguir la trama, el volumen y pliegues que presenta una lona de la época de un camión cargado.

Más trucos

Como el toldo de la maqueta original estaba representado con un plástico completamente estirado y poco realista, le hemos querido dar una textura más real con la ayuda del estañador, para después aplicarle una mano de cola blanca de carpintero a todo el toldo.

Con un rollo de papel higiénico, que ya viene seccionado en tramos cortos, aplicamos capas de papel sobre la cola fresca hasta conseguir el volumen deseado. Creamos arrugas y pliegues con la ayuda de un pincel hasta alcanzar el acabado que creamos oportuno.