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Jordi Llop: “Raro es el día en el que no le echo un ojo a mis maquetas”

Cientos de maquetas guardadas por Jordi Llop, este transportista barcelonés, descansan en su despacho, pero las más sobresalientes para él reposan en un lugar exclusivo del comedor, donde el placer de toparse con ellas a cada instante se ha convertido en costumbre.

De hecho, el Mercedes MP4 1581 amerita una vitrina especial, pues la cabeza y su porta-coches cargado de vehículos, que se mueven de idéntica manera a su homólogo real, puede irse hasta los 25 kilos. El fabricante alemán NZG hace normalmente series que no superan el millar de unidades, por lo que el paso del tiempo hace que estos objetos de coleccionista adquieran más y más valor.

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Este es el caso también del Volvo F12 de faros redondos, una obra que tiene ya 30 años, adquirida por Llop en un kit con todo desmontado y atornillado. Su semejanza con el camión original es deslumbrante y abrumadora: Las puertas van con cerradura, la cabina se levanta, pudiéndose cerrar y abrir la quinta rueda; mientras que las ballestas están dispuestas hoja por hoja. Son más de mil piezas y algunas de ellas han de ensamblarse con pinzas de relojero.

“Montarlo todo puede llevarte muchas semanas –continúa -, pero de poco sirve el trabajo hecho si luego pintas o tapizas deprisa y corriendo. Todo lleva su proceso y esto nunca se puede hacer con prisa”.

En relación al deleite que le aporta su colección, nuestro protagonista no puede ser más diáfano. “Claro que miro mis miniaturas cada día – asegura, casi extrañándose de la pregunta -, y a veces más de una vez.

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El Volvo F12 Intercooler me costó 60.000 pesetas (unos 360 euros) hace más de 30 años, pero su valor es hoy otro, porque lo que hace que se cotice una obra es el que no pueda encontrarse. No obstante, para mí el importe es muy secundario. Lo que te hace disfrutar son otros aspectos que tienen que ver con lo emocional. Yo soy volvista de siempre – confiesa sonriente – y encontrar esta miniatura fue dar con un tesoro”.

Jordi Llop encarga con frecuencia el montaje de algunas de las maquetas a su amigo José Murcia, muy ducho en el arte de realizar miniaturas por encargo.

Aún nos queda por conocer parte de la colección de este transportista de pollos en materia de vehículos clásicos o de obra. Será en breve. Y ya hemos podido disfrutar de la de bomberos.

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