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Este Iveco NP 460, pretende que de una vez por todas, se nos acaben los prejuicios que algunos transportistas tenemos hacia este tipo de tecnologías, ya que todos sabemos que hasta ahora, las especificaciones que encontrábamos en este tipo de camiones, no acababan de dar la talla con respecto a sus rivales alimentados por gasóleo.
| RESULTADOS TOTALES | |
| KM RECORRIDOS: | 375 km |
| TIEMPO EMPLEADO: | 4,873 h |
| CONSUMO MEDIO: | 30,67 kg/100 km |
| VELOCIDAD MEDIA: | 76,95 km/h |
Al igual que las mecánicas utilizadas en su gama alimentada por gasóleo, el motor empleado para esta versión de gas, está fabricado en la factoría de FPT Industrial.
Esta mecánica, es una evolución adaptada, del mismo bloque empleado en el cursor 13 de gasóleo, por lo que de inicio, tenemos dos puntos muy importantes a tener en cuenta, que son la fiabilidad y la robustez.
Solo tenemos que imaginar, que por norma un motor de gasóleo, suele ser en conjunto más robusto que otro que haya sido especialmente diseñado para gasolina, por lo que si partimos de la base, que en esta ocasión se ha adaptado lo que en principio era un motor de gasóleo a gas, ya refleja con claridad que no tendremos problemas de robustez.
Por
otro lado, la fiabilidad, ya está presente al pensar que llevan años de estudio con este tipo de motor, sin que se presenten problemas habituales, que afecten al usuario final.
También es destacable, que al hacer esta “conversión” al gas, la motorización aún es más sencilla, ya que se prescinde de ciertos elementos necesarios en versiones de gasoil, que aquí no hacen falta.
Como punto muy destacable, podríamos decir que para conseguir la normativa de emisiones Euro 6 C, este motor solo necesita un catalizador, y se prescinde por completo de elementos como el EGR y SCR, por lo que ni tan siquiera necesitaremos el aditivo AdBlue, para llegar a los niveles óptimos de contaminación.
En cuanto a sus prestaciones, como era de esperar, tiene un comportamiento ligeramente diferente a sus equivalentes en gasóleo, ya que trabaja algo más alto de vueltas, sobre todo cuando necesitamos todo el potencial en situaciones de subidas y máximo trabajo.
El par obtenido, también es inferior, aunque hay que alabar el trabajo realizado por los técnicos encargados de la electrónica en la caja de cambios, que hace que esta sensación sea minimizada hasta casi ser inapreciable, y que es la última versión fabricada por ZF, en la que ya se incorpora el control de crucero vía GPS.
Lo realmente importante, es que ya no tenemos esa sensación de falta de fuerza, que aparecía en camiones de gas menos potentes, y aunque como decíamos antes, nos tendremos que acostumbrar a que trabaja algo más alto de vueltas, las sensaciones no distan mucho de una tractora de semejante potencia alimentada por gasóleo.
Veterana conocida
Para bien y para mal, la cabina del Iveco, lleva ya en el mercado bastantes años, y tiene sus virtudes y sus defectos. Desde luego hay que alabar el esfuerzo de la marca, en intentar modernizarla, tanto estéticamente como a nivel técnico, pero no cabe duda, que al
final, todo producto necesita un cambio completo, y creemos que el Stralis, como concepto de cabina, está llegando ya a su tramo final.
Aun así, por supuesto, sigue siendo un producto, que engloba todas las características, para ser competitivo, y que goza como decíamos de cualidades muy destacables.
El puesto de conducción es realmente cómodo y ergonómico, y en esta versión de gas, hay que añadirle el plus, de que el menor ruido producido por la mecánica, lo hace más relajado.
El conjunto del salpicadero, cuenta desde la última revisión, con materiales de mayor calidad que antaño, y por supuesto los ajustes también han mejorado. La zona de descanso no ha variado, y aunque tenemos una cama de unas dimensiones notables, quizás se debería mejorar el mullido del colchón, para que aun fuera más confortable.
En el resto no apreciamos ningún cambio, y es por eso por lo que creemos que ya va siendo hora de una renovación más profunda, y de ahí que cobre más importancia los rumores de que probablemente durante este año 2019, Iveco nos sorprenda con un sustituto.
Cuestión de números
La pregunta es clara, ahora que ya contamos con una versión de tractora con la que
hacer frente a sus competidores alimentados con gasóleo, incluso para la larga distancia, ¿Merece la pena comprar un camión con este tipo de tecnología?, pues no seremos nosotros los que os respondamos claramente, ya que habría que analizar varios aspectos que serán los que marquen esa pregunta.
Lo que si os podemos decir claramente, es que, en cuanto a costes de combustible, si que merece la pena.
Hay que pensar que una tractora de gasóleo, con esta potencia y similares características, en nuestra ruta esta en torno a los 32-34 litros de consumo medio, y con el gasoil a un precio de 1,25 euros por litro, significa que necesitaremos entre 40 y 42,5 euros para recorrer 100 kilómetros, por contra con este Iveco, el consumo ha sido de 30,67 Kg de gas para recorrer estos 100 kilómetros, que multiplicado por los 0,83 euros que cuesta cada kg de gas, significa que para hacer los 100 kilómetros gastaremos 25,46 euros.
Está claro pues, que si solo tuviéramos que tener en cuenta este aspecto, el vencedor es claramente el gas.
Pero no solo se trata de esto, lo primero que os preguntareis es acerca del precio del camión, y en ese aspecto os invitamos a que vosotros mismos os acerquéis a un concesionario para que os informen, ya que nosotros seguiremos con nuestra política de no adentrarnos en estas cuestiones.
También hay que tener en cuenta el tema de la infraestructura de gasíneras que tenemos, tanto en España como en el resto de Europa, ya que lógicamente, tendremos que afinar un poco más a la hora de hacer los repostajes, pero aquí si que valoramos mucho la mejora por parte de Iveco, con la introducción de estos grandes tanques de gas, que le permiten una gran autonomía.
Por lo demás, creemos que el camión cumple perfectamente con su cometido, que no es otro que ser una alternativa real al gasóleo, y por supuesto lo hace con solvencia.
NOTA DEL REDACTOR
Para esta ocasión y otras futuras, en las que probemos camiones que estén alimentados por gas, hemos confeccionado una ruta, que aunque en el 95% transcurre por los mismos parajes que la habitual, hemos tenido que cambiar el sitio de partida y el de llegada, ya que en la gasolinera habitual, no cuentan con surtidores de gas.
La variación es tan pequeña, que una vez comprobado con dos vehículos, os podemos asegurar que es intrascendente. En vez de los 389 kilómetros habituales, esta consta de 375, pero el resultado final obtenido es totalmente comparable a la ruta tradicional.



