Soy camionera: Consol García, aprovecha el momento

Soy Camionera

·  Un post de Redacción
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Semperit

Muchos son los baches que ha tenido que sortear nuestra camionera de este mes. Quizás demasiados. Pero ella, fuerte, los ha ido esquivando siempre con un optimismo a prueba de bombas. Disfrutar al máximo y no malgastar ni cinco minutos en discutir. Una filosofía de vida que más de uno se tendría que aplicar.

A sus 51 años, Consol García Román ya lleva 26 dándole a la rosca. Toda una veterana de la ruta, lo suyo es pura pasión por el camión. “Siempre me han gustado. Y eso que no tengo nadie en la familia que se dedique al transporte. Pero el mundo del motor en general me apasiona, incluso he llegado a hacer algún rally”, nos comenta nuestra protagonista.

Su futuro lo tenía claro, pero para conseguirlo no lo ha tenido fácil. Más bien al contrario. “Quise ser militar y no me dejaron. También guardia civil y lo mismo. En el instituto me decían que hiciera administrativo.

Camionera Consol García Román

Era una época difícil donde no se veían mujeres y en muchos sitios me he encontrado con muchas puertas cerradas”, puntualiza. Pero ella erre que erre las ha ido abriendo. Empeño como la que más, Consol consiguió ser la primera chica en un instituto de Igualada (Barcelona) en hacer mecánica.

Al final lo dejó porque ella quería trabajar. Lo hizo en primer lugar entrando en la fábrica textil donde trabajaba su madre. Pronto se sacó todos los carnets de conducir y trazó su camino.

“Llegó un día que le dije a mi madre que me iba con un camión. Me respondió que estaba loca, pero yo tiré para adelante”.

La década de los noventa echaba a andar, Consol ya tenía una niña pequeña y buscaba trabajo de camionera. No lo tuvo fácil. Otra vez. Meses de infructuosa búsqueda.

“Las empresas no estaban muy acostumbradas a que mujeres fueran a buscar trabajo de camionera. Al final tuve que aceptar un puesto en las oficinas de una empresa de transportes. Lo acepté porque necesitaba trabajar a la espera de que saliera la oportunidad. Justo un día antes de empezar, el jefe me llamó por si quería hacer una sustitución de un chófer.

Camionera Consol García Román

Y tanto que lo hice. Con un Renault fue a Fraga, el embrague estaba roto, así que el viaje se hizo durillo. Me discutí con el jefe. Él me decía que para ser buena conductora tenía que saber de mecánica y yo le respondí que para ser buen jefe debía tener los camiones en condiciones. Estuve dos días en casa hasta que me volvió a llamar diciéndome que el camión me estaba esperando. Volví y estuve doce años con él”.

Primero comenzó a trabajar llevando un DAF rígido haciendo repartos por todos lados y cuando algún compañero faltaba, cogía el tráiler, hasta que llegó un día que le asignaron uno. “Iba a Holanda, Inglaterra, algo de Alemania, mucho Francia y Portugal.

Trabajamos para una fundición y en un viaje podía realizar hasta 15 repartos”, nos cuenta nuestra invitada, que nos continúa explicando que siempre le ha gustado “pasar desapercibida, pero la verdad es que por el hecho de ser mujer lo he pasado mal. Cualquiera puede llevar un camión, me han llegado a decir”. Sin comentarios.

Camionera Consol García Román

Por el contrario, “en todos los sitios a los que he ido me han tratado muy bien. En general estoy contenta porque disfruto de mi profesión cada día. Lo he hecho siempre.

He pagado un precio, pero me siento muy orgullosa de cómo he cuidado a mi hija con la ayuda de los abuelos. Son muchas horas fuera de casa, pero nunca le ha faltado de nada, he sabido aprovechar los ratos que he estado con ella. Los fines de semana siempre eran para ella y luego detalles como ir a buscarla al cole con el camión son inolvidables. Ver a mi hija con ese brillo en los ojos no tiene precio. Alucinaba.»

«De hecho con 5-6 años me la he llevado mucho en el camión. Se ha recorrido toda España, Francia, Portugal, Holanda… Si cuando llegabas a los sitios ya era un espectáculo ver a una mujer, imagina con una niña.

Camionera Consol García Román

Llevaba toda la cabina repleta de Barbies, nos cuenta entre risas una Consol que empezó de cero, que se siente muy orgullosa de lo que ha hecho y de la gente que se ha rodeado.

Cambio a Montserrat

Si seguimos con la trayectoria profesional de nuestra protagonista, tras los doce años en la anterior empresa le siguieron catorce años en su actual puesto de trabajo, la compañía Transportes Montserrat, de Villafranca del Penedès (Barcelona). “La verdad es que estoy muy contenta. Soy muy cumplidora y lo llevo todo a rajatabla, por lo que espero poder jubilarme aquí. Estoy a gusto”.

Consol lleva ahora un Volvo impecable, aunque sus dos primeros viajes en Montserrat fueron con un Iveco con el que fue a Castellón. Luego enseguida le dieron un Volvo y comenzó a recorrer Europa. Va con una lona o con una cisterna, con la que lleva vino o agua.

“Aquí me siento una privilegiada porque los fines de semana los paso en casa. En época de baches toca reponerse, coger fuerzas para seguir con la pasión del camión, disfrutar de la familia, de Ian y Alvin, sus nietos. Y como bien dice Consol, si un día sale mal, al siguiente saldrá mejor. Seguro que vendrán momentos mejores. Ánimos.

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