Lara Zalabarria: bombera voluntaria

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En Medina de Pomar visitamos el parque de bomberos que opera en Las Merindades, una amplia comarca burgalesa repleta de pequeños núcleos de población. Nueve hombres y una mujer se alternan, cinco por cinco, en turnos semanales. Conozcámosla a ella, a Lara Zalabarria.

Con 21 años aterrizó en Medina de Pomar, desde su Bilbao natal, y de aquí no prevé ya moverse, ni ella ni su perra Lola, ya que se encuentra enraizada con su gente, cómoda y feliz con su trabajo fijo para el ayuntamiento como encargada de mantenimiento de carreteras, jardines y lo que se tercie; y valorada en su tarea como bombera voluntaria desde hace 14 años en este municipio.

“Cuando me ofrecieron este puesto –nos cuenta Lara– no tenía ni idea de si iba a valer para ello. Pasado el tiempo, ahora sí puedo decir que tengo vocación, más que nada porque sin vocación este trabajo pierde prácticamente todo su sentido. Para ello hemos sido preparados al punto por bomberos profesionales, así que nuestros protocolos son idénticos a los que hacen ellos en sus salidas”.

El bombero voluntario, en acuerdo laboral con el Consistorio medinense, ya que las diputaciones proporcionan ayudas a los ayuntamientos que albergan este perfil de parques, no ha de estar por fuerza en las instalaciones donde se almacenan los camiones y el material.

Eso sí, en su semana de guardia ha de estar las 24 horas pegado a su teléfono móvil y, por supuesto, no salir fuera de la ciudad.

“Es muy rara la semana que no tenemos varias salidas. En invierno –relata Lara–, las salidas más frecuentes son los fuegos provocados por las chimeneas de leña en las casas de los pueblos, que si no tienen el mantenimiento adecuado, pueden llegar a ser muy peligrosas.

En verano, lógicamente, el fuego de monte gana posiciones”. Pero la tarea del bombero, como todo el mundo sabe, va mucho más allá de todo lo que compete al fuego.

Sobre todo hay una que, si te ves capaz de superarla, es que el uniforme, definitivamente, no te viene grande. “Sacar a un fallecido en un accidente de tráfico es durísimo.

Cuando lo estás excarcelando de un vehículo –hace una pausa para buscar mejor las palabras – es imposible dejar aparcado del todo en la taquilla al ser humano que todos llevamos dentro en este tipo de maniobras”.

La coordinación, primordial
En las salidas de relevancia los cinco bomberos del turno van en el camión. Uno de ellos es el que coordina con aplomo los movimientos del grupo, y el resto cumple puntualmente con cada cometido asignado, ya sea el de tirar líneas de manguera, preparar la bomba del camión o hablar con dueños o testigos, para intentar saber por dónde ha comenzado el fuego.

Por suerte, las gratificaciones emocionales que te ofrece ser bombero, ya sea voluntario o profesional, también son de gran magnitud. “Cuando salvas a gente que está perdida en el monte, ya sea por desorientación o porque se han herido, con sus miradas de gratitud no te hacen falta más palabras. Cada salida –afirma la bilbaína– es una experiencia que siempre tiene algo de nuevo.

Las personas, por lo general, son muy agradecidas. Ellas mismas ven que podemos estar una noche entera en el fuego de una casa y se vuelcan en preocuparse por cómo estamos o por si necesitamos algo.

En mi caso, por el hecho de ser mujer bombera, algo que ciertamente no abunda, me encuentro muchos más comentarios de admiración y respeto que de extrañeza».

Luis Ángel, Santos, Raúl, Javi, Paco, Jorge, Carlos, Guillermo y Alberto son los otros nueve bomberos voluntarios que operan en este parque de Medina de Pomar.

Los dos vehículos principales del parque son sendos Iveco. El primero, más habitual para apagar fuegos de casa, lleva 7.000 litros de agua, mientras que el segundo es un vehículo nodriza, que cuenta con mangueras y 10.000 litros más de agua. A los pueblos es habitual acudir con ambos camiones, porque no te puedes arriesgar a que no haya una boca de riego.

Un furgón Iveco para rescate y excarcelación en accidentes de tráfico y un todoterreno que puede meterse en el monte allá donde una ambulancia no está capacitada conforman los dos vehículos restantes del parque de bomberos de Medina de Pomar.

Estamos muy satisfechos con el material que tenemos –concluye–, pues la Diputación nos tiene siempre al día en lo que a revisar equipos de respiración, trajes, mangueras y camiones se refiere. Mi intención –sonríe Lara– es la de seguir aquí el tiempo que haga falta”.

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