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Transportes Luis Navarro e Hijos, siguiendo el camino

Equilibrio entre familiares y amigos, entre asalariados y autónomos, entre seres profesionales y seres humanos. En tal simetría no suenan palabras más altas que otras, como si de una quietud en constante movimiento se tratara, que es, por otra parte, lo que más seduce al que viene de fuera cuando se embriaga del paisaje manchego que nos ha traído hasta aquí.

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Pero que nadie se lleve a equívoco, porque cada eslabón que erige la articulación de Transportes Luis Navarro e Hijos, con sede en la ciudad realeña de Socuéllamos, es la parte fundamental de un todo. La cimentación de este presente hay que buscarla en el octogenario Luis Navarro Catalán, que protagonizó nuestra sección “Rutas de la memoria” (Solo Camión, nº 310), que para quien la tenga a mano en este momento, bien podría servir de apertura para lo que viene a continuación.

Transportes Luis Navarro

Él y su hermano Antonio, Pegasito tras Pegasito, plantaron la simiente de lo que hoy es este referente del transporte en La Mancha, sobre todo en lo que a ruta nacional e internacional en Tauliner se refiere. “Mi padre y mi tío siempre se llevaron de maravilla –nos dice Javier Navarro, hijo menor de Luis, y hoy gerente de la empresa–, pero decidieron bifurcar sus caminos profesionales cuando las familias de cada cual empezaron a crecer.

El primer camión que recuerdo ver llevar a mi padre –rememora Luis– es un Pegaso Europa 165. Mi hermano Luis y yo siempre nos criamos felices en ese mundo, y no nos lo pensamos dos veces para seguir el camino que marcaba nuestro apellido. Hoy ambos somos la imagen institucional de la empresa, o los jefes, como vosotros prefiráis.

Transportes Luis Navarro

Él lleva un camión y yo coordino desde la oficina. Tal vez algún día podríamos emanciparnos el uno del otro, como en su día hicieron mi padre y mi tío, pero sinceramente lo dudo, porque nos entendemos de maravilla y aquí la familia de uno es la del otro”.

Un tronco común

Transportes Luis Navarro e Hijos lo conforman a día de hoy 10 empleados directos, y otros tantos indirectos, entre autónomos al enganche y conductores que operan, en exclusiva, con sus camiones. Sus 14 semirremolques son movidos por una decena de cabezas propias, casi todas Volvo, aunque con alguna presencia de Iveco y Renault.

Transportes Luis Navarro

Su ámbito de trabajo es el transporte general, aunque en el sector de la alimentación sin frío (Fuente Liviana o Agrovin) se suelen completar más sus tauliner que en el de la industria (Aperam, etc.).

“En Socuéllamos –nos instruye Luis al respecto–, la mayor parte de las empresas son de uno o dos camiones. Grandes en cuanto a flota solo nos contamos Transportes Félix, compañía más especializada en el ramo de la cisterna, y nosotros, que transportamos producto ya envasado, ya sea con cargas completas o partidas”.

Transportes Luis Navarro

La desenvoltura con la que el responsable de Luis Navarro e Hijos nos habla de las empresas manchegas colindantes origina en nosotros una curiosidad, que nuestro protagonista nos satisface de inmediato. “La palabra ‘competencia’ yo no la entiendo. Para mí solo existe la colaboración entre iguales, y de hecho tenemos acuerdos puntuales con firmas en Daimiel (Ciudad Real), como Santiago Colado, Julio Lozano y otras muchas, recogiendo palés o almacenando durante el tiempo que haga falta alguno de sus productos.

Transportes Luis Navarro

La unión, a la postre, es mucho mejor para todos. Siendo siempre honestos –continúa Luis– nos va mejor a todos. Si un cliente mío va a otra empresa para un porte puntual, es esta última la que incluso me llama para informarme al detalle, y soy yo el que le digo ‘tranquilo, que yo mismo le he dado el teléfono’.

El cliente valora esa virtud, porque hacer un cliente vale mucho –sentencia–, pero perderlo cuesta poco. Un porte puntual, aunque te paguen el oro y el moro, no te soluciona nada. La integridad y rectitud con tus clientes fieles es lo que te garantiza el futuro”.

Transportes Luis Navarro

En un principio la empresa la conformaron el hoy jubilado Luis Navarro y sus dos hijos. Pronto se incorporó Manuel, el sobrino, y la empresa empezó a crecer y crecer: cinco camiones, 6, 8, 10… hasta que llegó un momento en el que se pensó en hacer un alto en la compra propia, con la intención de ir incorporando autónomos al parque. “Nunca nos volvimos locos –es ahora el hermano mayor, Luis, quien toma la palabra–, ni siquiera cuando el trabajo nos desbordaba, de manera que en Luis Navarro e Hijos, la plantilla es hoy la misma que en 2007”.

Javier, atento a las palabras de su hermano, nos brinda su propia reflexión: “Creo que la crisis se acabó hace tiempo, así que estamos donde estábamos y donde tenemos que estar. Nosotros –continúa– nunca la notamos por falta de trabajo, sino por alguno que te dejaba de pagar. Saber si era verdad o se escudaba en el mantra de la crisis es difícil saberlo, pero es que además el darle vueltas tampoco nos va a solucionar nada”.

Transportes Luis Navarro

Acabada nuestra entrevista, e invitados a regar un ágape con excelente vino manchego, los hombres de Luis Navarro posan ante nuestra cámara como la gran familia que son. En esta gran plantilla sudan la misma camiseta Javier, Luis, Alejandro, Nuria, Carlos, Anacleto, María Dolores, Manolo, Ricardo, Amores, Toni, Juan, Agustín, Jesús Portugués, Jesús Navarro, Carmelo, Vicente, Pedro Enrique y, por supuesto, el gran fundador, Luis. Es viernes tarde, y algunos ya han abierto la veda del fin de semana.

Transportes Luis Navarro

En las dos naves de la empresa, que aúnan 2.300 m2, duermen cargas y palés propios y de empresas de transporte afines. También descansan aquí la mayoría de las tractoras y semirremolques, aunque hay conductores que disponen de nave propia para su montura.

El fin de semana durará más o menos para cada cual, en función de lo que la ruta tenga a bien; pero la gran mayoría de la plantilla es de la propia Socuéllamos, así como de Pedro Muñoz, Puertollano y demás zonas pertenecientes al corazón de la Mancha, donde el transporte de mercancías por carretera mora, y no hay más que verlo aquí, en muy buena posada.