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Transporte de agua desde los Manantiales en Lanjarón

El agua es el sustento de todo, decía hace unos 2.500 años un tal Tales de Mileto, considerado el primer filósofo de la humanidad. No seremos nosotros quienes le llevemos la contraria a ese señor, que por razones obvias ya no se puede defender, así que el agua en este reportaje no se toca.

Esa es la única manera de garantizar su pureza al 100%. Por eso, filosofías aparte, quitémonos de la cabeza la imagen de un manantial a cielo abierto, cuya agua, lógicamente, no podría envasarse para su venta, sin más, si viniera de estar expuesta llanamente al exterior.

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Transporte agua LanjarónEl agua objeto de nuestro reportaje proviene de la mismísima médula de la montaña, donde anidan las nieves más puras y permanentes. Desde que cae del cielo, hasta que llega a filtrarse en el subsuelo, a través de distintas capas freáticas (aguas subterráneas), pueden pasar entre 5 y 10 años.

Eso sí, una vez llega ahí, a través de grandes tuberías de acero inoxidable, se envasa directamente por mediación de distintas captaciones… límpida y al punto de frescor.

De los manantiales denominados Salud I y Salud II brota un agua de mineralización media y débil, al que se le atribuyen muchas gracias medicinales. De otros manantiales, como Capilla, Capuchina o San Vicente, de envergadura menor, emana un agua con dotes específicamente reconocidas, como las de limpiar el riñón o abrir el apetito.

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Transporte agua LanjarónA día de hoy, el agua natural de la localidad granadina a la que hemos acudido es propiedad de la española Aguas Font Vella y Lanjarón, S.A.; empresa integrada en el Grupo Danone.

Hasta el complejo Lanjatrans Grupo Logístico, empresa encargada del transporte de los, más o menos, 400 millones de litros de agua anuales que salen de su sede en Lanjarón, llegamos aupados al Scania R620 de Jesús Cuenca, uno de sus habitantes habituales, junto a los entre 60 y 120 camiones (muchos más en verano que en invierno) que atraviesan el umbral de estas instalaciones, de unos 10.000 m2 de extensión y capacidad para 22.000 palets.

Suena el despertador

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Para este autónomo nacido en Málaga, profesional del transporte de tercera generación, y lector de Solo Camión desde que era Mundo Camión, la jornada se inicia hacia las 5 de la mañana, con el porte de agua hacia Cádiz, Huelva o Sevilla; desde donde carga de nuevo cereal y pienso para ganaderías, vaquerías, fábricas y Transporte agua Lanjarónalmacenistas en general.

Su Scania R620, con semirremolque de piso móvil, es idóneo para llevar en una misma jornada agua embotellada y toda suerte de granel.

“Antes tenía bañera y basculante –nos dice en su dulce verbo granadino–, pero cambié al piso móvil porque tengo muchos clientes que son ganaderos, con explotaciones antiguas y almacenes de poca altura, donde un basculante o bañera larga no es algo muy operativo, pues muchas veces se tenía que dejar la carga fuera de su lugar de almacenamiento”.

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El remolque de Jesús permite de esta manera las máximas dimensiones de largura para la mercancía paletizada, con capacidad para transportar hasta 33 palets de 80 X 120 metros, aunque lo normal es que no pase de 30, con unas 24 o 25 toneladas de peso.

“En un mismo porte –continúa– suelo llevar agua de marcas distintas, como Lanjarón, Font Vella o Sant Hilari, pues el grupo tiene, además de esta planta, otras dos en Barcelona y Sigüenza (Guadalajara). Al haber de todo en todas las sedes, los transportes son más operativos y, por tanto, más rentables”.

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Transporte agua LanjarónEn el interior del mar de palets y envases en el que opera Lanjatrans Grupo Logístico, hablamos con Juan Lozano, conductor de camión hasta hade un año, y hoy agente de tráfico de Lanjatrans, firma que opera con cerca de 80 camiones propios y otros tantos de autónomos al enganche y demás empresas colaboradoras.

Lozano, encargado de asignar las rutas más convenientes a cada chófer, nos habla de los inicios de una Lanjatrans de la mano de José Mingorance, que en 1947 empezó a transportar agua de Lanjarón en un camionzucho de tercera mano, y que 20 años después fundó esta empresa, referente en el transporte nacional e internacional, y que ofrece además servicios de almacenaje y distribución.

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“Nuestra flota –afirma Lozano, al que visitamos en su oficina– cuenta con sistemas de diagnóstico remoto de averías y control de consumos en tiempo real. La crisis de estos últimos años nos hizo bajar la producción, pero ya nos vamos recuperando. La calidad Lanjarón es apreciada, y por más que haya habido sequías, el agua nunca ha faltado en estos manantiales”.

Que así siga. Como pasa siempre, y sobre todo con las más esenciales necesidades, solo cuando uno no dispone de agua, aprecia el valor que esta tiene. Donde hay agua hay vida, así que, en pura lógica, donde hay conciencia humana, nunca debería faltar el agua.

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