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Transportes Castellet San Miguel; la ecuación correcta

Si a esta premisa básica, que podríamos considerar como una de las reglas de oro en cualquier actividad o negocio, añadimos que prácticamente el 97 por ciento de tu clientela es la exigente industria química, la ecuación o la regla de tres debe ser escrupulosamente exacta.

Las reglamentaciones, el equipamiento de los camiones, la formación del personal o las condiciones específicas de cada uno de los clientes marcarán el desarrollo o las características de un transporte. Nada, absolutamente nada puede quedar en manos del azar o de la improvisación.

El servicio como vocación

El Grupo TCS nos abre sus puertas para conocer de primera mano qué es y cómo funciona el transporte intermodal, el servicio multirraíl y otros conceptos de un exigente transporte combinado entre el camión y el ferrocarril. El consorcio TCS, Transportes Castellet San Miguel, es un grupo privado, familiar, de hecho, que inicia sus actividades en el año1958, de la mano de dos cuñados emprendedores: Juan Castellet Meyer y Manuel San Miguel Uslé, ambos ya desaparecidos.TCS

Aunque la empresa continúa manteniéndose estrictamente en el ámbito de la gerencia familiar, como nos explica nuestro anfitrión Juan Castellet: “Los tres hermanos (se refiere a él, a Margarita y a Eduardo) nos impregnamos desde jóvenes de la cuidada filosofía empresarial que imprimieron mi padre y mi tío en la compañía.

En su tiempo ya fueron unos innovadores, tanto en la gestión como en la inquietud que mostraron por abrirse a nuevas tecnologías, adaptándose a cualquier aspecto o método que pudiese mejorar el servicio a sus clientes. Una actitud que, pienso, hemos sabido continuar”.

TCSTanto es así que en el año 1976 fueron los pioneros en canalizar o, mejor dicho, combinar su creciente actividad del transporte por carretera hacia un área completamente nueva y desconocida en España: lo que hoy día conocemos como intermodal.

Le pido a Juan, nuestro interlocutor, que nos cuente ese pionerismo, esa valentía empresarial de los innovadores. Se ríe y, haciendo un inciso, dice: “En ese tiempo íbamos aún con pantalón corto. No es mérito nuestro”, pero volviendo al hilo de la cuestión, explica: “En el año 1976 padecimos aquello que conocimos como las crisis del petróleo.

La subida de los precios del combustible fue desorbitada e imparable durante largo tiempo. En el transporte siempre se ha trabajado con unos márgenes muy ajustados. Padre y tío estudiaron nuevas fórmulas, así como la viabilidad del tren.TCS

El servicio de ferrocarril que ofrecía Renfe en aquellos años era TECO, transporte de contenedores. Pero hubo otro factor muy importante para estos dos emprendedores. Uno de sus clientes más importantes, Solvay, se implicó como partner en el proyecto.

En Bélgica, el país de origen de esta multinacional de la industria petroquímica, ya utilizaba la intermodalidad y quiso experimentar el servicio en España. Convergieron tres aspectos fundamentales: el interés de Renfe por cargar clientes en el tren, el de Solvay y el de TCS por aligerarse de los costes del gasóleo.

TCS y Solvay fuimos aprendiendo cogidos de la mano, como buenos compañeros de viaje. Cuando vimos que aquella apuesta conjunta funcionaba, que era exportable, la ofrecimos y abrimos a otros clientes nuestros”, explica Juan.

Cambio de orientación

TCS fue afianzándose en el sistema del transporte intermodal y asentándolo en nuestro país, abriéndolo a nuevos clientes. Lo evolucionan y van subiendo empresas al tren. Sin embargo, en 2007, Renfe cambia de política comercial. De la noche a la mañana da un giro radical.TCS

Empieza por aplicar un incremento de precios muy sobreelevado que, todos sabemos, resulta prácticamente imposible repercutirlos en el porte final al cliente.

En ese mismo orden, la compañía pública ferroviaria reduce drásticamente la frecuencia de trenes, eliminando servicios entre las distintas terminales o ciudades. Quizás resulte un tanto paradójico para el lector, pero la intermodalidad, el transporte intermodal, se estaba contrayendo de la mano de la propia Renfe.

Todo esto sucedía en 2007, para agravarse un poco más allá, con la llegada de la crisis en 2008. “Como TCS, perdimos tráficos porque resulta más que evidente que no podíamos facturar esos sobrecostes al cliente final”.

Nuevo rumbo

Ante una situación como la narrada, los hermanos Castellet vieron peligrar la rentabilidad de la empresa y con ello el futuro de casi un centenar de familias. La filosofía familiar, la paternal, aquella de la que se impregnaron al lado de los progenitores, la volvieron a reflotar. O no; porque ese dossier siempre lo tuvieron encima de la mesa los hermanos Castellet.TCS

Ante la incertidumbre de la situación, TCS inicia conversaciones con uno de sus principales competidores: Euconsa. Paralelamente, ambas empresas, muy vinculadas al sector químico, entablan negociaciones con un traccionista ferroviario: Logitren, una compañía ferroviaria valenciana que acoge nuestro proyecto”, explica Juan Castellet.

Así que creamos Multirail, un nuevo operador ferroviario privado enfocado a prestar servicio multicliente para el transporte de contenedores en el eje Cataluña-Andalucía.

La sociedad participada entre Euconsa y TCS Trans, al 50 %, y de la mano de Logitren: “que nos suministran los vagones necesarios, maquinaria de tiro, los maquinistas y el personal necesario, ponemos en marcha el convoy. Nuestro compromiso es aportar la carga”.

TCSSonó el silbato del tren y la idea de Euconsa y TCS arranca desde la estación intermodal de El Morrot, encajonada entre la barcelonesa montaña de Montjuïc y la mismísima orilla del Mediterráneo, contenida por las dársenas del puerto. Como ambos competidores operan en el sector químico y petroquímico, establecen una línea ferroviaria entre Barcelona-Tarragona- Córdoba-San Roque, con un apéndice en Sevilla.

Cabe recordar que en el Campo de Gibraltar, como se conoce la zona de Algeciras, Tarifa y municipios colindantes, reside un importante núcleo de industria de la transformación y la refinería para la que trabajan ambos socios-competidores.

Curiosa definición que nos recuerda a la Coca-Cola y la Pepsi. Desde enero de 2015, que empiezan con el proyecto de Logitren, también establecen un convenio de colaboración con otras empresas y las invitan a que suban sus contenedores y cisternas al tren. En un corto período de tiempo consiguen que sean numerosos los operadores que participen de la idea de TCS.

TCSTanto es así que otra compañía ferroviaria privada llama a la puerta de estos pioneros para ofertar su producto: COMSA Rail Transport nos ofrece nueva maquinaria, locomotoras con más potencia de tiro, que nos permiten aumentar el tonelaje de los convoyes”.

La eficacia y el servicio que ofrece Multirail consigue que un buen número de operadores intermodales se suban al tren.

Mientras tanto, nuestro invitado nos explica que ellos directamente ya operan en la estación de Córdoba, donde tienen personal y grúas propias para la estiba o desestiba, así como calefactores de vapor para entregar las cisternas a la temperatura que exige el cliente. A la hora de hablar de camiones, Juan Castellet comenta que poseen 46 tractoras, 140 semirremolques y 350 contenedores propios.

Destaca que los conductores, dedicados al transporte intermodal, duermen siempre en casa, ya que los recorridos son cortos: “De la planta a la estación y en destino otro camión lo entrega al cliente. Con este sistema nuestro reducimos los riesgos en carretera, la contaminación ambiental y aportamos una mayor reconciliación familiar”, sentencia nuestro invitado.

TCS o los hermanos Castellet

Juan, que ha sido nuestro anfitrión, ejerce las tareas propias de director general del Grupo Castellet (TCS), formado por TCS Trans, que desde la fusión con Quimitrans Intermodal, en 2012, opera directamente el transporte por carretera y el modo combinado camión-ferrocarril.TCS

De exquisita amabilidad en el trato, amigo de la conversación, nos recuerda un catedrático de filosofía, incombustible en su labor docente en las aulas, del mismo modo que un precursor y defensor del transporte intermodal en nuestro país.

Conocedor experto del entramado ferroviario en la Península y en otros países europeos, es consciente de los contratiempos que entrañan los anchos de vía ibérico frente al internacional. Igual que las diferentes tensiones eléctricas con las que se impulsa una lomocotora electrificada en todos ellos, como también la reglamentación o señalización que incluye cada país, distinta en el proyecto Europa.

Es autor de un amplio, detallado y bien documentado estudio técnico que U.O.T.C. (Unión de Operadores de Transporte Intermodal) presentó desde el seno de ASTIC al Ministerio de Fomento, sobre las posibles deficiencias del Corredor del Mediterráneo.

A instancia nuestra, confiesa que no jugó nunca con los modelos a escala del Ibertren, “he sido más de Scalextric”, dice entre risas. En el centro de la imagen superior, Juan Castellet se rodea de su hermana Margarita, directora financiera de la compañía, y de Eduardo, director técnico y de operaciones.