Charlamos con Susana en las instalaciones de Margutsa, compañía cántabra para la que trabaja desde hace más de quince años junto a su marido Paulo. Una fina lluvia nos despierta en esta mañana de octubre.
Camionera desde hace quince años, nuestra protagonista dejó su Vilanova de Famalicao, en Portugal, para emprender una aventura que ni por asomo se había planteado.
La mayor de cuatro hermanos tuvo que ayudar a Narcisa, su madre, cuando esta se quedó viuda. “Con 10 años tuve que aprender todas las cosas de casa para ayudar. Pero a mí me encanta”, nos dice Susana con ese tono dulce en un perfecto español con aromas portugueses: una delicia.

Ingeniera física
La primera vez que abandonó su nido fue para estudiar. “Me gustaban mucho las mates y la física, así que estudié ingeniería física. Acabé la carrera, pero haciendo las prácticas conocí al que hoy es mi marido, que por aquel entonces estaba haciendo la mili”.
Paulo comenzó a trabajar de camionero, se casaron y Susana entregó un par de currículum, pero la oportunidad laboral le llegaría más tarde, pero por otros derroteros.

Inglaterra, España, Portugal, Italia eran países por los que se movía el ya marido de nuestra invitada. “Como no trabajaba, me subí al camión con él pero para acompañarlo, para ir de paseo. ¡Llegué al camión con mis tres maletas! Lista para mi viaje”, nos explica entre risas, mientras nos continúa explicando: “Tras varios días empezamos a valorar el hecho de estar juntos en el camión. Por aquel entonces íbamos a Inglaterra.
Empecé a aprender cómo se hacían las rutas, cómo funcionaba este mundillo. Lo ayudaba con el mapa, con los clientes. Paulo me dejaba hacer lo que yo quería, menos tocar el volante, claro.
Nos empezó a gustar estar juntos. Entonces me propuso que no trabajara y que lo acompañara en el camión. Dije que sí, pero como no soy persona de estar sin hacer nada, decidí sacarme el carnet de camión.»

«Cuando le conté a mi madre me apoyó incondicionalmente. Cuando me fui lejos de casa por primera vez, se quedó triste, pero siempre me ha dado su apoyo. Ahora me ve muy feliz y haciendo lo que yo quiero y se siente orgullosa de mi decisión”, puntualiza Susana, que siempre tiene que dar respuesta a aquellos que le preguntan que por qué no deja los camiones y se dedica a lo que ha estudiado.
“Piensan que estoy aquí por no tener más opciones, pero es una decisión mía. Hago lo que me hace feliz y estoy orgullosa de ello”. No es para menos. “Además la física siempre va conmigo.


Cuando tenemos que sujetar la carga, le comento a Paulo dónde poner las cinchas. Yo le digo y él lo hace. Somos un equipo. Siempre compartimos las tareas. Él me cuida y yo lo cuido a él”. Perfecta simbiosis.
Nos hemos ido adelantando en la historia de nuestra protagonista. Efectivamente, comenzó a sacarse el carnet y en poco tiempo ya lo tenía en el bolsillo. A hincar codos no le gana nadie.

“La empresa en Portugal para la que trabajaba Paulo no necesitaba dos chóferes. Fue entonces cuando decidimos venir a España, a Margutsa, concretamente. Él había venido a descargar en alguna ocasión y le gustó cómo funcionaban aquí.
Hablamos con el responsable de Margutsa para darnos a conocer como conductores a dobles, yo sin experiencia. Al principio comenzó a trabajar mi marido, pero a los tres meses salió un viaje urgente y Aurelio, el jefe, nos propuso hacerlo a los dos.
Aceptamos y ya llevamos así 15 años”, nos cuenta Susana. “La empresa sabía que yo no había cogido nunca un camión y a pesar de eso me sentí muy respaldada. En mi primer viaje llevamos un Renault Premium, yo cogí el camión en las Landas y me tocó cruzar Burdeos con un tráfico horroroso. Me puse muy nerviosa, aunque tenía la tranquilidad de que Paulo estaba a mi lado”.
Le preguntamos a Susana cómo es eso de compartir cabina con alguien que además es tu marido. “La verdad es que convivir con Paulo es muy fácil. Llevamos 15 años juntos, 24 horas al día, más vacaciones. Lo primero que tiene que haber es amistad, complicidad.
Nuestro pacto se basa en la confianza. El respeto también es muy importante. Nos compenetramos a la perfección. Somos un equipo. De hecho esto de ser camionera solo funciona si somos dos. Cuando empezamos a estar juntos creamos una dependencia el uno del otro que yo no veo mi vida sin él y él sin mi”, nos confiesa Susana mientras nos descubre otra de sus pasiones: la cocina.

Recetas en 12 ruedas
“Me encanta cocinar. Tengo un blog con mis recetas. Ahora organizo la comida que nos llevamos en casa, pero durante mucho tiempo cocinaba en el camión. Y las fotos y el paso a paso lo incluía en el blog. Es una forma de comer bien.
Además me atrevo con todo. Lo de la comida es muy importante. De hecho estuvimos un año fuera de Margutsa y nos vinimos a trabajar a Galicia con los frigos para estar más cerca de casa. Al principio nos gustó la experiencia, pero en ese año estuve tres veces en el hospital por problemas con la vesícula, pues siempre comíamos fuera. Volvimos a Margutsa.

Aquí podemos hacer nuestras comidas, comer sano”, nos cuenta Susana, mientras nos apunta la dirección de su blog: acozinhadafamiliaantunes.blogspot.com/ Échenle un vistazo. Ella promete actualizarlo más a menudo.
“Lo único que puedo decir es que en todos estos años he mejorado, he ganado experiencia y confianza en mí. Lo mejor de todo es que cuento con Paulo, que siempre quiere que yo sea la mejor y siempre lo haga todo muy bien”. Felicidades, Susana. También a Paulo por ese proyecto vital en común.





