
Este Renault Trucks de la serie T, con su color Orange Gold exclusivo de la versión limitada Smart Racer, llama poderosamente la atención. Pero tras esa presencia visual destaca la novedad más importante, que no es otra que la incorporación de espejos retrovisores mediante cámaras. Lo vemos.
Parece que fue ayer, pero han pasado 12 años desde que apareció a finales del 2013 la serie T de Renault, encargada por aquel entonces de sustituir a dos tractoras emblemáticas de la marca francesa, como eran el Premium de menor tamaño y el mítico Magnum.
Desde entonces, esta tractora ha ido evolucionando y nos encontramos ahora con un camión que ha sabido sobreponerse al paso del tiempo. ¡Y de qué manera!



Comenzar hablando de la mecánica es imprescindible. Este T High Smart Racer equipa la conocida mecánica de 13 litros de Renault Trucks con Turbo Compound, un acierto de la ingeniería francesa que a día de hoy sigue siendo una referencia en el sector.
La ficha técnica del vehículo nos indica que tiene 360 Kw de potencia, lo que se traduciría en unos 490 caballos. Pero la verdadera virtud no está en esos números, sino en los 2.700 Nm de par motor, un valor extraordinario que permite a esta mecánica trabajar constantemente a revoluciones muy bajas.
De hecho, encontraremos muy pocos motores de 13 litros de cilindrada y esta potencia que consigan similares rangos de par motor.
Como recordatorio, cabe destacar que el Turbo Compound es el inicio de una cadena de circunstancias que se generan por su inclusión. La más importante es, sin duda, el incremento del par motor. Recordemos que lo que hace este sistema es convertir la energía residual contenida en los gases de escape, en energía mecánica, transmitiéndola al cigüeñal, para sumar al motor de un par motor adicional al generado normalmente.
Este incremento sustancial de par, que son 300 Nm. de más, comparándolo con el motor de 480 CV sin Turbo Compound, nos facilita modificar otras variables, como por ejemplo la electrónica que acciona el cambio automatizado, y que ahora puede utilizar muchas más veces la opción del “Optiroll” al necesitarse menos cambios de marchas.
Sin duda alguna este elemento es crucial en todo el conjunto, pero se ve mejorado con la caja de cambios automatizada Optidriver de 12 velocidades con estrategia de cambio anticipada, que consulta información del terreno, la topografía y hasta el tráfico mediante GPS.
Esto significa que la caja no solo reacciona a lo que pasa, sino que se adelanta a lo que vendrá dentro de varios kilómetros. En una bajada, por ejemplo, la caja mantiene una marcha que permite recuperar energía. En una subida, prepara la marcha adecuada antes de que el motor la necesite realmente.
El resultado práctico es que los cambios de marcha disminuyen notablemente. Menos cambios significan menos interrupciones en el flujo de potencia, menos alteraciones en el consumo y, en definitiva, un viaje más fluido y menos ruidoso. Eso es exactamente lo que experimentamos durante toda la prueba.



Salón rodante
El interior de esta cabina de la serie T denominada High Sleeper Cab es amplio. Contamos con un piso plano en todo el interior, y con una altura libre hasta el techo de casi 2 metros y 14 centímetros. Tanto el asiento del conductor como la columna de dirección son ajustables en múltiples sentidos, por lo que a cualquier talla le irá bien.
Además, en esta unidad contamos con calefacción y ventilación incluidas en el propio asiento, lo cual agradeceremos. El puesto de conducción es muy ergonómico y todo está a mano. El nuevo cuadro de instrumentos completamente digital, de 12” en alta definición, ofrece toda la información de forma moderna y fácil de consultar.
Los mandos del volante están bien distribuidos. Nada que ver, por cierto, con el anterior modelo, que contaba con botones en la trasera y era bastante lioso de manejar. Esta tractora está pensada para un solo conductor y cuenta con una cama denominada “Sérénité”, de 2 metros de largo, que se muestra cómoda y que incluye un colchón de 170 milímetros con memoria de forma.

Pero si hay un aspecto en el que se puede mejorar es en las calidades de algunos plásticos del salpicadero y sus ajustes entre piezas, ya que la sensación al tocar algunos elementos deja margen para ser mejorados. Ni mucho menos es un defecto grave, pero sí lo percibimos.
Evidentemente, lo primero que llama la atención cuando subimos al camión es la ausencia de retrovisores. No hay espejos exteriores. En su lugar, el T High Smart Racer equipa cámaras digitales, cuyos brazos se pliegan electrónicamente. Es una solución que genera controversia entre algunos conductores, sobre todo en los más veteranos, pero que técnicamente ofrece ventajas reales.
Aerodinámicamente, los brazos de cámara son significativamente menos voluminosos que un retrovisor convencional. Menos volumen significa menos resistencia al aire, lo que se traduce directamente en menor consumo y ruido a alta velocidad, ya que los retrovisores generan turbulencias y ruido aerodinámico. Las cámaras lo minimizan y el sistema incluye visión nocturna con infrarrojos y seguimiento automático del tráiler en curvas, funcionalidades que un espejo convencional no puede ofrecer.








Los brazos de las cámaras se pueden plegar y desplegar con un botón desde el interior, incluso en marcha, y siempre que circulemos a menos de 10 kilómetros por hora. Esto nos dará una seguridad extra en sitios estrechos donde no tengamos como referencia el poder verlos, como si fuesen retrovisores convencionales, desplegándose automáticamente pasados unos segundos, o cuando superemos cierta velocidad.
También hay que decir que los brazos de las cámaras no sobresalen tanto de la fisonomía del camión como un espejo tradicional. En definitiva, la marca francesa ha dotado a estas nuevas cabinas con un sistema muy completo, en las que incluye unas pantallas de alta calidad. A poco que nos acostumbremos agradeceremos esta reducción de consumo y ruido.
Medidas eficientes
Está claro que esta tractora ha ido evolucionando convenientemente hasta alcanzar unos niveles de eficiencia que la sitúan entre las mejores del mercado. Los resultados no engañan. En los 389 kilómetros recorridos hemos registrado una velocidad media de 75,29 km/h, con un consumo medio de 29,98 litros por cada 100 kilómetros. En AdBlue, el consumo fue de 1,73 litros/100km.


Considerando que la ruta de nuestra prueba es realmente muy exigente en cuanto a dureza topográfica, estos números son excepcionales.
Fijándonos en estas cifras y comparándolas con anteriores tractoras equipadas con la misma cabina y motor, los resultados son similares, como no podía ser de otra manera, aunque sí nos hemos dado cuenta de que la revisión realizada al sistema ‘Optivisión’ se ha centrado en demasía en ahorrar combustible, lo que implica mantener una velocidad media algo inferior.
No es un problema, pero habrá que tenerlo en cuenta si lo que necesitamos en nuestro recorrido es algo más de velocidad a cambio de subir unas décimas el consumo.





En carretera, este Renault Trucks se comporta con notable nobleza. El motor trabaja siempre a bajas revoluciones, combinado con los innumerables sistemas de estabilidad y seguridad, proporcionando un viaje muy suave. La insonorización es excepcional, especialmente a velocidades mantenidas en autopista, por lo que en la cabina se respira mucha tranquilidad.
En curvas, es verdad que se nota la altura de la cabina. En giros más cerrados, el vehículo se balancea algo más que camiones de menor altura, pero en ningún momento esa sensación se vuelve incómoda o insegura. La dirección asistida variable eléctricamente es directa y el sistema de mantenimiento de carril con corrección automática proporciona seguridad en recorridos largos, sin fatigar al conductor.
En conclusión, está claro que esta tractora es una eficiente herramienta como camión para la larga distancia.





