En muchas ocasiones, no encontramos el modelo exacto que queremos reproducir. Este es, precisamente, el caso de esta furgoneta Pegaso SAVA J4 que tenía mi padre para el transporte de muebles en la carpintería, y que en verano nos servía de cámper para irnos de vacaciones. Pero con un poco de ingenio, podemos adaptarlo a nuestros recuerdos.
En esta ocasión tiene especial significado para mí, puesto que mi padre tenía una de estas para trabajar en la carpintería, y en ella íbamos toda la familia en los viajes en verano cuando nos íbamos unos días al pueblo de mi madre, en Salamanca.
Viajes que se hacían sin radio, ni aire acondicionado y tardábamos media vida en llegar al destino, oliendo a madera recién cortada. Recuerdo que mi padre incluso le preparó literas, le fabricó un salpicadero con un tablero forrado de fórmica, algo impensable en una furgoneta de hoy en día, pues habría que homologar esa modificación.

Aunque no conservo ninguna foto de ella, intentaré reconstruir de memoria aquella furgo-cámper de fabricación casera.
La SAVA que hemos conseguido encontrar no es exactamente la que tenía mi padre, pues él tenía el modelo combi de 5 plazas y capitoné, techo elevado.
Comienzo el proceso de transformación desmontando toda la furgoneta, chasis, cristales, focos, rejilla, etc. Luego la decapamos para dejarla en chapa. Este paso tiene una cierta dificultad añadida porque la maqueta es de hierro y nos exige el empleo de la rotaflex.

Como quiero copiar la trama del techo de la furgo, que representa una viga más ocho costillas, tal y como eran los de esas furgonetas, que no eran como las modernas de fibra, eran de chapa y presentaban estas formas.
Para calcarlas cogemos una tapa blanda de aluminio de los botes de leche en polvo, papilla o Cola Cao y envolvemos la furgo por la zona superior, como si fuera un bocadillo. Con la ayuda de un bolígrafo, vamos raspando la superficie del techo.
Con ello conseguiremos copiar el volumen de la pieza. Después desmoldamos la furgoneta y nos quedará un molde con la forma de cuenco por dentro y la forma de las costillas por fuera.

Techo sobreelevado
Una vez conseguido el molde, cortamos el tejado por la línea del verteaguas. Una vez separado, obtenemos el contorno de la furgoneta por un lado y, por el otro, el tejado de hierro. Es el momento de acotar la nueva altura del tejado, y con el cuenco del nuevo lo colocamos sobre la furgo.
De este modo, obtengo la nueva configuración capitoné. Lo unimos con un pegamento de dos componentes para hierro y para darle rigidez al techo, por dentro le aplicamos varias capas de cola blanca de carpintero.
Las puertas delanteras de la furgo original vienen para ser correderas, pero la de mi padre eran de apertura de 90º, por tanto aplicamos capas de masilla para conseguir el alisado de las puertas.
Como también era combi, le hemos tenido que hacer dos agujeros en los costados y fabricarle las dos ventanas posteriores, al mismo tiempo que la puerta trasera del costado derecho, que la hemos fabricado con plástico al igual que sus bisagras, pues la maqueta original no monta esta puerta.
Pasamos a pintar el interior en negro, para rematar el exterior en amarillo y con las franjas rojas y azules que le pintó mi padre con la ayuda de mi hermano mayor.

Le he cambiado las llantas que equipa la maqueta por unas de un Peugeot de la misma escala que nos parecen más acertadas al modelo. Para finalizar la transformación, le colocamos la matrícula, las tarjetas y el 80, entre otros detalles de cosecha propia.
Más trucos
Para la fabricación de la visera y los cristales de las ventanas fabricadas, los hemos realizado con tiras de plástico unidas a unas plantillas de metacrilato.
Como se trata de una maqueta que es todo una estructura, a la hora de pegar las piezas las unas con las otras, empleamos cola de impacto o de zapatero, puesto que se trata de colas muy limpias que no dejan restos si se utilizan con medida.



