Al ser la primera entrega de la colección, este Pegaso Mofletes cuenta con más detalles. Así suele suceder en este tipo de coleccionables, el primero acostumbra a ser el mejor ejemplar en cuanto al nivel de detalle y acabados se refiere.
Esta maqueta no hemos querido transformarla, pues el acabado es bastante bueno, por lo que partiremos de
la creación del modelo dándole un enfoque de uso, zurrado por largas jornadas de trabajo y la desatención propia de la época, debido a las carreteras de aquel entonces.
En primer lugar, separamos el conjunto de tractora y remolque para la fase de pintura y ensuciado, pues cada pieza seguirá sus propios pasos, aunque, al unirlos después, presenten una imagen armoniosa, que evita que den la sensación de una tractora muy nueva y un remolque muy viejo, o al revés.
Para envejecer el remolque debemos desmontarlo. Queremos envejecer el cuerpo de la cisterna. Sacamos el color original, el rojo, bermellón, amarillo y los mezclamos tanto por separado como juntos. Es decir, con los colores base como los colores mezclados entre sí. Para subir el tono, le añadiremos negro y, para bajarlo, el blanco. Los grandes modelistas no recomiendan mezclar con blanco para bajar el tono, nosotros lo aplicamos y creemos haberle cogido el puntillo, y nos gustan los efectos que conseguimos. Pero una vez más, la elección es vuestra. El chasis del remolque es rojo, por tanto, sacamos el color original y subimos el tono con el negro y el blanco para bajarlo.
La tractora de este Pegaso Mofletes tiene una particularidad y un detalle de gran realismo. Pero en cuanto a la tapa del motor, que está hecha de plástico, y las aperturas de la propia rejilla, que están abiertas, cuando la extraes, contemplas un fondo pintado en negro que nos parece que rompe con el resto, pues le quita realismo. Queremos que se vean las rejillas y cuando te asomes no veas un fondo pintado. Para envejecer el chasis, como también es rojo, ya lo tenemos mezclado del remolque, en el que, con el paso de los años y la inclemencia del sol, el rojo se vuelve un rosáceo.
Una vez conseguido el envejecimiento del conjunto, pasamos a ensuciarlo convenientemente, con sus puntos de óxido, que también acompañarán al Pegaso Mofletes.
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Menuda obra, porque la cabina es de hierro y aquí la rotaflex no nos va a ayudar. Así que para la transformación de la tractora, en esta ocasión me ayudaré de una broca de cono que es de aspecto como de un pino al revés. Se va taladrando a base de los anillos que la conforman. Cuando vas presionando, se pasa de anillo a anillo y en esos cambios la broca entra de un diámetro a otro de forma brusca, al trabarse en la pieza. Esto entraña un serio peligro para las manos y dedos si no se tiene cierta experiencia con esta herramienta.[/su_box]










