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El Pegaso 5061 de Antonio Ríos

Ante la inevitable pregunta del porqué de esta recuperación de un Pegaso, Antonio Ríos es concluyente: recuperar un pedacito de nuestra historia contemporánea. Una respuesta sencilla, pero cargada de contenido. Y es que en el devenir de la familia Ríos, la relación con el mundo del transporte es amplia y muy interesante.

La comenzó su abuelo con carretas y caballos, para después continuarla su padre, Antonio Ríos López. Este último fue quien plantó los cimientos de lo que hoy en día constituye una sólida e importante empresa de autocares de la región de Murcia, cuya calidad en el servicio es su santo y seña.

Pegaso 5061 Comet

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Sería injusto pasar por alto el paso del padre de Antonio en el transporte. Hablamos de tiempos muy difíciles, en algunos casos, y también esperanzadores en otros. Así que retrocedemos a comienzos de los años treinta del pasado siglo a la localidad murciana de Archena, origen de la familia Ríos.

Allí empezó Antonio Ríos López con un REO de gasolina, para 8 toneladas. Se trata de un camión muy grande, en relación con lo que había entonces. Habitualmente cargaba pulpa de albaricoque en Archena para el Pegaso 5061 Cometpuerto de Cartagena, donde era embarcada con destino a Inglaterra, de cara a su transformación en mermelada.

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Entre las muchas anécdotas que nos contó Antonio, nos quedamos con el particular procedimiento con el que se cargaba el REO en la fábrica de Archena. Debido a un pequeño e inseguro puente de madera que cruzaba el río Segura, y debido al peso del camión, la pulpa era cargada en vehículos más pequeños, para posteriormente descargarlos y meterlos en el REO, ya fuera del puente.

Sin solución de continuidad, estalla la Guerra Civil, y al padre de Antonio le incautan el camión. Finalizado el conflicto, y con todo por hacer, compra un Ford María de la O. Con este camión efectúa transporte general y durante los inviernos se establece en Madrid, donde carga carbón de calefacción para organismos oficiales. Tras el Ford vino un Dodge “carnero”, muy escaso de frenos, con el que transportaba fruta para venderla en mercados.

Por diversos motivos, el padre de Antonio deja las mercancías y se centra en los viajeros. En Archena dispuso de una licencia de taxi entre el balneario de la localidad y la estación de ferrocarril de Murcia, con un turismo Buick Canadá. Pero a nuestro hombre aquello se le quedaba pequeño y empezó a hacer viajes, puerta a puerta, desde Pegaso 5061 CometMurcia y alrededores a Barcelona, con viajeros y algo de paquetería.

Por entonces era creciente la demanda de mano de obra en Cataluña, tanto por la industria como por las grandes obras públicas en la Ciudad Condal. Eran años de inmigración y de emigración a Europa, sí, pero también de los fielatos, del estraperlo y del turismo como fenómeno económico y de masas.

En aquel momento, Antonio disponía de un turismo Cadillac La Salle, al que pensó convertir en microbús. Desechada la idea, compró un microbús Minerva, que aumentó el número de viajeros en cada desplazamiento.

Estos viajes constituyeron un éxito, y ante lo tentador que resultaba el precio del gasóleo entonces (poco más de una peseta), remotoriza el Minerva con un Barreiros diésel y caja de cambios Dennis. Este “matrimonio” resultó un éxito total. Entre los muchos servicios hechos con este microbús, destacamos la gira por toda España del cantante Paquito Jerez y su compañía.

Después vino un Chevrolet de 1938, carrozado en Murcia, y posteriormente un Austin BMC y el primer Pegaso, un Comet con carrocería Hugas. Estos últimos fueron los que marcaron el futuro inmediato de la empresa. Después vinieron más vehículos, delegaciones en diversas poblaciones españolas y hasta apertura de agencia de viajes. Llegado el momento, el padre de Antonio les cedió el testigo a él y sus hermanos. Tras décadas de duro trabajo.

Llega el Pegaso Comet

La irrupción del turismo y los movimientos migratorios supuso la edad de oro en la mayoría de las empresas de transporte de viajeros de la época y, por añadidura, de las carroceras. No solo se transportaba, y mucho, sino que los autocares empezaban a incorporar nuevas comodidades desconocidas hasta entonces, como el aire acondicionado.

En Pegaso 5061 Cometel caso de los autocares de Ríos, la instalación de los primeros equipos de aire acondicionado en sus vehículos la hizo una compañía inglesa, la que llegaba a desplazar técnicos desde la propia Inglaterra cuando se precisaba alguna reparación.

El Pegaso de nuestro reportaje pertenece, precisamente, a esta época dorada que acabamos de citar. Lo adquirió autocares El Marqués (Murcia) en 1966, y estaba carrozado por la desaparecida empresa riojana Metalcar. Obedecía a un diseño moderno, en el que destacaba la elegancia exterior, a base de la proliferación de cromados y adornos, además de una gran visibilidad y luminosidad interior.

Aun aportando aires de modernidad, mantenía un accesorio más propio de décadas anteriores, como era la baca portaequipajes. En resumen, era un buen autocar para la época. Desde un principio estuvo asignado a la línea regular Jumilla-Murcia, aunque ocasionalmente hacía viajes de tipo discrecional. De hecho, Ríos lo llegó a contratar como refuerzo propio en alguna ocasión. Muchos años después, la línea fue absorbida por parte de la empresa LYCAR, también de Murcia.

Superado por vehículos modernos, su fin parecía ser el del desguace. Aunque lo cierto es que el autocar quedó aparcado en los exteriores de las cocheras de la propia LYCAR.

Vuelta a la vida

Por las características del vehículo, este se acabó convirtiendo en lugar de almacenaje de toda clase de objetos, ya fueran útiles o no. Con el paso del tiempo y la implacable acción de los agentes atmosféricos, además de algún acto vandálico, el estado del Comet se fue deteriorando a pasos agigantados.

Con experiencia en otras restauraciones de Pegaso 5061 Cometclásicos, Antonio decidió adquirirlo. Su intención era hacer una restauración integral. A ello ayudaba el hecho de que el autocar, aun a pesar de su estado, estaba completo. Con estos mimbres como punto de arranque, y sin prisas en los trabajos necesarios, el éxito estaba garantizado.

Además de la recuperación de ese pedacito de historia como respuesta al porqué de esta restauración, Antonio nos habló, con ocasión de un viaje particular a Suiza, de la imagen de un veterano autocar Saurer restaurado, que daba servicio en recorridos turísticos.

Aquel fue el detonante con el que nuestro amigo archenero pergeñó la vuelta a la vida de este precioso Pegaso Comet.

Una vez desplazado en góndola a las instalaciones propias, había que ver su estado real. El desmontaje de todo el autocar convirtió la escena en un auténtico rompecabezas.

Aunque a las primeras de cambio, un detalle llamó la atención de Antonio: el chasis estaba torcido, por lo que hubo que enderezarlo en un banco de chasis. En lo referente a la chapa, esta estaba bastante estropeada, sobre todo en el techo, y es que el óxido se Pegaso 5061 Comethabía comido muchos trozos y había creado auténticas troneras. No había más remedio que sustituir paños enteros.

Afortunadamente, los laterales de la carrocería son rectos, con lo que al menos en esa parte la reparación no era demasiado complicada.

El estado del motor fue la mejor noticia. Aun teniendo alguna pérdida, arrancó con la simple ayuda de una batería y pinzas, previo sangrado del circuito del combustible. En general, la parte mecánica estaba bien y solamente hubo que darle un repaso, además de los lógicos cambios de aceites, filtros, correas, manguitos, etc.

Por seguridad, se hizo toda la instalación eléctrica nueva. Tratándose de un vehículo para transporte de viajeros, el interior era tanto o más importante que el resto de la restauración. Se retapizaron las butacas originales, en tonos acordes con los nuevos colores que luciría el Pegaso, y se recuperaron los portaobjetos con base de red y demás accesorios interiores.

Los trabajos fueron realizados principalmente por personal de la Pegaso 5061 Cometpropia empresa, en momentos puntuales. Destacó en ello la figura de Andrés, un auténtico todoterreno que participó en la práctica totalidad de los trabajos de restauración. Una vez finalizado, y tras la correspondiente tramitación, el autocar se convirtió en vehículo histórico.

La amplísima experiencia de Antonio Ríos ha sido fundamental para poder llevar a buen fin, y con total fidelidad, esta restauración. A él le agradecemos su permanente inquietud en la preservación de clásicos industriales. Para finalizar, quiero agradecer las facilidades dadas por Antonio y todo el personal de autocares Ríos, además de la amabilidad con la que siempre nos han tratado.

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