Volvo F16, MAN F2000, Scania 141 y Pegaso 306 son cuatro afluentes del río Crespo, de incesante caudal camionero.
En Cresmotrans y Náuticos & Especiales Crespo, firmas que en Cantabria gozan de incontestable prestigio en el sector de las mercancías de peso y volumen especial de ámbito industrial, agrícola o el de las embarcaciones; varios modelos de última generación comparten mesa de trabajo con clásicos de renombre.

Entre sus 40 camiones los hay desde camiones de 750 CV a vehículos ochenteros con salud de hierro.
La treintena de góndolas especiales que poseen los Crespo en el municipio cántabro de Reocín no piden carnet de identidad alguno para ser desplazadas. Si haces bien tu trabajo, adelante.
La oficina, bien, gracias
Para pasar una mañana con Pedro Crespo hay que ir preparado para hacer piernas. En mi caso, cámara en mano, nada se asemeja a una entrevista convencional de dos personas sentadas frente a frente.



Él y su hermano Raúl son desde hace décadas los que encabezan esta empresa, para la que trabajan cerca de 40 chóferes. Unas 10 personas más se ejercitan en tareas administrativas dentro sus oficinas, pero si buscáis a Pedro, no perdáis el tiempo por entre sus mesas y ordenadores, porque difícilmente allá le vais a encontrar.
“Yo, de oficina, lo justo – nos dice –. Eso sí, mi sensación es la de trabajar de lunes a lunes, y para lo que haga falta. Ayer mismo tuve que ir a por un camión a las 3 de la mañana, porque se le habían acabado las horas. Pero entre estos hierros es como a mí me divisarás siempre feliz.
Mi padre se dedicaba al transporte de pienso y forraje con un camión pequeño, y tanto mi hermano como yo heredamos desde chavales la pasión por conducir grandes vehículos”.
Recién llegado de la mili, Pedro fundó junto a su hermano Raúl esta empresa, y ya nunca han dejado de estar juntos en estos más de 35 años.







Precisamente en recuerdo del Barreiros 42/20 y el subsiguiente Pegaso 260, 3 ejes, con los que empezaron su andadura, ambos gustan de ponerse al volante de dos camiones de época que doblan el lomo como los que más en el día a día de la empresa, al tiempo que despiertan admiración allá por donde pasan: un MAN F2000 y un Volvo F16.
Pasado en presente
Del modelo F2000, con 604 CV, la edición lanzada por MAN en los años 90 fue limitada, por lo que unidades como la de los Crespo, recreada en este caso en un arrebatador burdeos metalizado, son muy poco corrientes en nuestras carreteras, y menos aún desempeñándose a diario, con sus 18.000 c. c.





“Lo compré a mi gran amigo Jesús Marfil, un andaluz que mima los camiones clásicos como pocos en España, y así de cuidado está. Su motor es una pasada – continúa el cántabro –. Opté por tapizarlo y acabarlo de rematar en talleres Marañón, donde tengo la plena confianza de José Marañón para todas mis restauraciones”.
También para portes a una cantidad razonable de kms a la redonda está el Volvo F16, un maquinón que a finales de los 80 marcó época. “Lo compré en Grecia y lo matriculé con su correspondiente tarjeta de transportes.



Tanto este modelo, como el MAN y el Scania 141 V8, siguen en activo. Su restauración está hecha con todo de origen, revisado y reparado, pero somos mi hermano y yo los que lo manejamos. Son nuestros grandes mimados”.



