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Mercedes-Benz Clase V 300d 4Matic, Premium Class

El Clase V de Mercedes-Benz es un auténtico turismo, un turismo con una estructura de monovolumen pero un turismo al fin. Y un turismo con capacidad para que viajen siete pasajeros adultos con toda clase de confort, comodidad y seguridad.

Por varios factores: el espacio, el excelente nivel de los acabados y equipamientos, muy difícil de superar. Unas banquetas que se asemejan más a un confortable sofá que cada cual adaptará a su estructura y dimensiones… muy pocas cosas más pueden solicitarse al emprender un largo viaje y menos deja Mercedes-Benz al azar a la hora de motorizar y equipar este vehículo. El Clase V acoge con una habitabilidad extraordinaria un total de siete ocupantes. Claro que lo primero que llama la atención exteriormente son sus 5,14 metros de longitud.

Mercedes-Benz Clase V 300d 4Matic

Un salón en movimiento

El interior, la distribución del espacio es modulable o a la carta. La versión con la que tuvimos ocasión de viajar a Urrogne, en el Lapurdi, para participar en la Behobia-San Sebastián, es la clásica de dos, dos y tres, en la parte posterior. Para acceder al habitáculo, los pasajeros disponen de dos generosas puertas laterales correderas, de comando eléctrico, aunque esta comodidad es un opcional. Lo mismo sucede con el pesado portón posterior. El acceso a la tercera fila de asientos queda muy bien solucionado. Las banquetas del medio son deslizantes y se recoge su respaldo muy fácilmente para permitir ubicarnos. No hay que hacer contorsión alguna como en otros modelos. Los asientos son generosos y no existen restricciones para el espacio de las piernas.

Mercedes-Benz Clase V 300d 4Matic

El puesto del conductor y del acompañante no tienen nada que envidiar, por equipamiento y confort, al de cualquier berlina de alto standing. Asientos térmicos y de regulación eléctrica, materiales nobles, climatizador de tres zonas, varios sistemas de airbags, así como los dispositivos electrónicos de seguridad que asisten e intervienen directamente en la conducción.

Tracción integral permanente

Otra poderosa razón por la cual nos hallamos ante un selecto producto es su motor. Responde a la estructura convencional o al formato de cuatro cilindros en línea y 1.950 c.c., sobrealimentado por un turbo de geometría variable e intercooler. Este propulsor es el más potente de la serie con 239 CV, y está complementado por una caja automática de nueve velocidades que gestiona la tracción integral permanente 4Matic. Una garantía en el comportamiento del Clase V en todo momento.

Mercedes-Benz Clase V 300d 4Matic

En nuestro caso pudimos comprobarlo bien, ya que, saliendo de Barcelona, viajamos bajo una intensa cortina de agua desde el recorrido de Zaragoza hasta el País Vasco-francés y a una velocidad sostenida. Ni un solo imprevisto por parte del Mercedes-Benz. En ocasiones, la acumulación de agua sobre el piso nos planteaba alguna que otra dificultad por falta del adecuado drenaje del asfalto.

En nuestra modesta opinión, la mecánica es uno de los platos fuertes del Clase V, junto con el conjunto de la suspensión. Hemos de pensar que mover un vehículo con la envergadura de este, algo más de dos toneladas de peso, con siete pasajeros y los correspondientes equipajes, gracias a la cadena cinemática, se hace con una soltura y un dinamismo digno de subrayar, tanto en carreteras o autovías abiertas como en trazados revirados o de montaña. Seguridad, confort, comportamiento dinámico y un equipamiento que hasta ahora se hallaba únicamente al alcance de modelos y berlinas de lujo.

Mercedes-Benz Clase V 300d 4Matic

Sin embargo, Mercedes-Benz, con su Clase V, lo ofrece en un turismo de gran volumen y potencia. Cabe señalar que con esos 239 CV y la tracción integral permanente 4Matic, a plena carga, el Clase V se mantiene en unos más que modestos 9 litros de consumo por cada 100 km. Un dato también que tener en cuenta.