Está claro que que cierta disciplina ayuda mucho y que, como bien decía Picasso, la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.
No obstante, José Orellana Granados, nuestro protagonista, nacido en Córdoba, pero afincado en Catalunya desde los 13 años, tiene a bien dejarse aconsejar por su estado de ánimo.
“Como estés turbado por lo que sea y no tengas la cabeza donde tiene que estar – reflexiona el lucentino -, prefiero meter la maqueta en un cajón y esperar a un momento de mayor tranquilidad, porque el trabajar en una obra va para mí más allá del resultado final de la misma, pues siento la necesidad de haber disfrutado en el proceso.

Llevo – nos pone Orellana como ejemplo – más de 6 meses rompiéndome la cabeza con mi amigo Pepepótamo, pasando a Volvo un Pegaso 4×4 con una cabina Renault, y ahí está la gracia, porque más allá de la técnica que podamos tener uno u otro, la imaginación y la expresividad que cada uno puede manifestar en un momento dado son fundamentales”.
Con 13 años se fue con su tío a la aventura de ganarse la vida en Barcelona, y recuerda que al poco se las ingenió para hacerse con un coche BMW para Scalextric (“Y eso que no tuve hasta los 30 años un Scalextric”).






En Irún recuerda haber comprado su primera maqueta de camión: un MAN 321 con cabina abatible. A partir de ahí la fiebre por las miniaturas no hizo más que crecer y crecer, hasta llegar a nuestro José actual, que pasados ya los 60 años
Las mismas están mayoritariamente elaboradas a escala 1/43; aunque también tiene piezas pequeñas a 1/48 o 1/50; y sobre todo muestra con especial orgullo sus tres camiones teledirigidos. “Al camión de Juan, de Ballestas y Frenos Egara, le alargué 30 cm el chasis, y mi hijo Eric, que es ilustrador gráfico, le creo un diseño propio. Tanto Eric como Marc, mi otro hijo – afirma Orellana con orgullo -, suelen ayudarme en la elaboración de las maquetas, y eso es algo que también nos identifica y une como familia”.






José Orellana, con 26 años de experiencia como chófer para la barcelonesa Transcanro, tiene a hombres como Murcia, Egara o Pepepótamo como grandes compañeros de afición, aunque echa especialmente de menos a su querido Miguel Morales (DEP), con el que tantos y tan buenos momentos pasó.



