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El Iveco rojo Ferrari de Walter Pandiani

En 2004 hicimos una visita a las instalaciones deportivas de Abegondo, donde entrena el equipo de fútbol del Deportivo de La Coruña. Por aquel entonces había un jugador, el uruguayo Walter Pandiani, que se hizo famoso por acudir con su camión a los entrenamientos.

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Se trataba de un Iveco Eurostar de original rojo Ferrari y 470 CV de potencia. Su sueño era tener un camión. No es que fuera un excéntrico, simplemente era un apasionado de los camiones.

Tras un periplo futbolístico que le llevó por diferentes clubes (Depor, Mallorca, Espanyol, Birmingham, Osasuna, Villarreal, Atlético Baleares, Miramar Misiones y Lausana), ‘El Rifle’, como se le conoce, colgó las botas para dedicarse a entrenar. Ahora lo hace en el Atlético Cerro uruguayo, donde trabaja duro para llevar al equipo a la división de honor.

La afición de Walter tenía una clara explicación. Él nos la explicó. “Mi padre era jefe de taller del alumbrado público del Ayuntamiento de Montevideo. Cuando yo tenía vacaciones en el colegio me iba con él y, claro, pasaba todo el día entre camiones”.

En ese ambiente se forjó la pasión de Pandiani por estos mastodontes, le encantaba por ejemplo los antiguos Scania 111 con morro. Así que cuando llegó a jugar en la Primera División uruguaya con el Peñarol y empezó a ganar dinero se fraguó definitivamente la idea de tener algún día una cabeza tractora propia.

Tiempo más tarde hacía realidad su sueño, quizás nunca pensara que lo iba a hacer tan lejos de su tierra, en La Coruña.

El primer paso para ver cumplido ese deseo fue sacarse el carnet para conducir camiones. Lo llevó a cabo en Uruguay, después obtuvo todas las licencias pertinentes para moverse por España.

Ya con el carnet en el bolsillo sólo faltaba el camión, un amigo suyo, Santiago, que trabaja en Fiateira Motor del Grupo Fiat, le puso en la senda. Le llevó a Inturasa Pérez Rumbao para que pudiera ver camiones. En la primera no había una intención de comprar, pero Pandini probó varios usados y también nuevos, siempre acompañado de personas del concesionario, que se sorprendieron de lo bien que manejaba el camión.

A raíz de ese día, se sucedieron las visitas y el gusanillo fue creciendo en el interior del uruguayo, que decidió comprarse un Iveco de segunda mano.

El Iveco se desmontó entero y se le hizo un lavado de imagen total. Se personalizó quitándole la quinta rueda porque Pandiani no le iba a hacer ningún uso. En su lugar se colocó una plataforma que incluía unas escaleras en el lado izquierdo para poder acceder fácilmente. A la parte interior se le dio también un toque especial poniéndole los embellecedores de madera y el volante de cuero.

A estos accesorios se sumaron la nevera, el techo solar eléctrico, el aire acondicionado, el teléfono, la litera, las llantas Alcoa de aluminio y los encadenados laterales. Un detalle especial que pidió Pandiani expresamente fue la bocina extralarga con cadena, estilo camión americano.

Un elemento, por cierto, que le daba mucho juego al futbolista que respondía agradecido a todo bocinazo de los camioneros que se cruzaba en la carretera.

Pandiani utilizaba el camión como vehículo habitual, tan sólo lo dejaba en casa cuando llovía porque no le gustaba conducirlo con el asfalto mojado. “Voy a todos los lados con el camión, también por la ciudad, no me privo en ningún sitio. Quiero disfrutar en todo momento de una impresionante visión desde esta altura”, nos decía.

El famoso Iveco es un Eurostar con 470 CV de potencia pintado con el rojo original de Ferrari. Además del color llamativo, Pandiani, con la colaboración de Inturasa, le dio un toque personal al camión como fueron los escudos del Depor y del Peñarol. También el número 7 o el rifle, su apodo.

Walter ya nos anticipaba en 2004 que cuando colgará las botas iba a seguir enrolado en el mundo del fútbol. Desde su puesto de entrenador de fútbol no deja de seguir la actualidad del camión. “Es muy duro pasarse tantas horas pegado al volante. A los camioneros les tengo un gran aprecio”, nos comentaba.

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