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Ebro C-45, cuestión de gustos

Hace algún tiempo asistí a una convocatoria en el recinto ferial de Bilbao, donde encontré este Ebro C-45. En sí el vehículo me gustó mucho, pero la reproducción con una caja de gran volumen de los supermercados Spar no me convenció por dos motivos.

Por una parte, la caja me parecía desproporcionada y, por otra, la distancia entre ejes también era muy larga. Así que opté por transformar una vez más la maqueta.Ebro C-45 maqueta

Desmontar por completo

En primer lugar, cogeremos este Ebro C-45 para desarmarlo, desde la caja de carga hasta los parachoques, pasando por las ruedas, llantas, el escape, elementos de la cabina, etc.

Solo dejaremos la cabina compuesta por las aletas, el interior y la parte superior de la cabina, pues los faros traseros, también los desmontaremos.

Ebro C-45 maquetaCon el despiece sobre la mesa, llega el momento de diseñar el nuevo chasis. Acotarlo para recolocarle el eje trasero y recortarlo, pues como hemos mencionado anteriormente, contaba con demasiada distancia entre ambos ejes.

Hemos cortado y vuelto a pegar, a la distancia que hemos considerado oportuno. Aprovechamos también al mismo tiempo para elevar el eje delantero para que no queden las llantas demasiado empotradas en las aletas. Al finalizar el chasis lo pintamos todo, así como las llantas en un color negro mate.

Llega el momento de fabricar la nueva caja de carga que reemplazará a la de gran volumen para el Ebro, con las cartolas en plasticard. Primero el fondo y la trasera cercando toda la base, junto con la trasera de la cabina. Para Ebro C-45 maquetafabricar las cartolas, les fabrico unas rayas a modo de imitación de las tablas, y lo dividimos en tres espacios con unas tiras en vertical.

Para culminar el trabajo, armamos el Ebro C-45 de nuevo, colocándole las tarjetas, las matrículas y demás detalles que le aportan el tope de la personalización. Después pasamos a la fase de ensuciado y envejecimiento a base de colores tierra, negro y arena, pues no olvidemos que se trata de un modelo de los años sesenta y que suma más de cincuenta años de antigüedad.

Más trucos

Para darle un aspecto de más usado a la nueva caja de carga, doblamos un poco la parte alta de las cartolas. Aplicamos calor con la ayuda de un mechero y un objeto cilíndrico (del tamaño de una pila), para que cuando doblemos las cartolas no se deforme en tramos cortos, sino en largos, y de este modo conseguir una apariencia más real.