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Cuba, atrapados en el túnel del tiempo

Nada más bajar del avión y salir al exterior del aeropuerto internacional José Martí, de La Habana, uno tiene la sensación de que no solo ha viajado a Cuba, sino que se ha transportado en la máquina del tiempo a décadas como las de los 50, 60 o 70.

Quizás los coches clásicos que se agolpan por conseguir una carrera con turistas tenga mucho que ver en ello, pero también la arquitectura de edificios y el ambiente que se respira en la ciudad.

De los más de dos millones de habitantes que conviven en la capital, alrededor del 77 % trabajan en instituciones estatales, mientras que el 23 % en actividades privadas, la mayoría de estas enfocadas al turismo.

CubaEste gran archipiélago a caballo entre Estados Unidos y Sudamérica mantiene una lucha constante por encajar –ni americanos ni absolutamente latinos–, pues en el archipiélago se entrelazan culturas tan dispares como la española, por haber sido colonia, así como la francesa, africana, americana, jamaicana e indígena taína; ahí es nada en un territorio de apenas 110.860 kilómetros cuadrados de superficie.

Probablemente esta fusión étnica o el interés de terceros en dominar este punto estratégico del mapa ha llevado al pueblo cubano a constantes guerras a lo largo de su historia.

Hechos que los ha convertido precisamente en auténticos supervivientes. Que el lema de la nación sea ¡Patria o Muerte, Venceremos! nos da una ligera pista de esa incesante lucha que prevalece todavía a día de hoy y el legado revolucionario palpable en innumerables pintadas en muros.

Tras dejar atrás el aeropuerto y descansar, nos recomiendan conocer La Habana Vieja, y aunque los taxistas y guías se empeñan en llevarnos a descubrirla, decidimos llegar por nuestros propios medios y adentrarnos por la calle La Habana, CubaObispo, donde pequeños comercios e improvisados puestos de comida rápida ocupan portales de casas medio en ruinas, que dejan entrever el esplendor de épocas pasadas.

Camiones chinos, rusos, europeos y americanos realizan diversas labores de limpieza, dragado de aguas subterráneas, así como de suministro, esquivando a turistas despistados en las principales calles de La Habana Vieja.

Después de merodear por las calles, llegamos a la catedral de San Cristóbal de La Habana, de arte barroco, que acogió los restos de Colón durante más de cien años, hasta que en 1898 se trasladaron a Sevilla.

Repleta de andamios en su fachada, el templo se encuentra en pleno proceso de restauración, y erguido en la plaza de la catedral, comparte escenario con el palacio de los marqueses de Aguas Claras, ahora reconvertido en el más caro y selecto restaurante de la ciudad.

CubaTambién en la zona descubrimos varios museos de arte colonial, de historia, entre otros, pero nos llama la atención el Museo de Transporte Automotor y el de Bomberos, donde apreciamos un camión en el exterior que viendo lo que circula por la ciudad, bien podría ser uno de los vehículos que emplea el cuerpo en sus salidas de emergencia, o el recientemente reemplazado.

A pesar del aspecto ruinoso de la zona, Cuba cuenta con faraónicas obras de la construcción, como por ejemplo el túnel que cruza la bahía de La Habana.

Este une la capital con el resto de la costa norte oriental de la isla. La empresa la realizaron los franceses, una compañía de Marsella, en la década de los 50, que todavía mantiene su estanqueidad a lo largo de los 733 metros de longitud que alcanza y los 14 metros de profundidad, en la zona más profunda, bajo el agua, para permitir el paso de barcos sobre él. En principio, los vehículos pesados tienen restringido el paso, así que deben rodear la bahía para cruzar.

Dejamos atrás La Habana para tomar rumbo hacia Matanzas por la vía Blanca, la carretera costera que une la capital con el paraíso turístico de Varadero. En esta ruta encontramos uno de los dos únicos peajes con los que cuenta Fortaleza Cubala isla.

Claro está que llegar al paraíso de playas de arena blanca tiene un precio, el que impone el peaje a la entrada en Varadero, pues el turismo es el principal motor de la economía de este país, seguido por la exportación de azúcar, tabaco, materia prima para la industria farmacéutica, y el petróleo, junto al gas, que se extraen, en su mayoría, de la provincia de Matanzas.

Esta ruta es una de las más transitadas, junto a la carretera central y la autopista nacional, pues son las tres vías consideradas más importantes del país. Esta autovía, con dos carriles por sentido, cuenta con otra gran estructura, el puente de Bacunayagua, que cruza el valle del Yumurí y une las provincias de Mayabeque y Matanzas, sobre una altura de 110 metros sobre el nivel del mar, con una longitud de más de 310 metros.

Está considerado una de las siete maravillas de la ingeniería civil de Cuba. Desde luego, a su paso se corta la respiración durante unos instantes, mientras dicen los matanceros que es el lugar ideal para llevar a las suegras a celebrar su cumpleaños…

A pocos kilómetros de La Habana y antes de cambiar de provincia nos encontramos con una filial de Mercedes-Benz, una buena explicación a las diversas furgonetas del constructor alemán que vamos viendo a medida La Habana, Cubaque nos adentramos.

Cabe destacar que vehículos industriales ligeros y pesados chinos, Yutong, y rusos como los Kamaz conviven con fabricantes tan dispares como Kenworth, International, GMC, Ford, Kia, e incluso míticos Pegaso o “nuevos” Volkswagen circulan libremente en una fusión de épocas automovilísticas que no nos deja indiferentes.

Sobre todo, lanzados Pegaso Comet que, cargados hasta las trancas como hicieran en nuestro país en la década de los 70, van y vienen de las nuevas construcciones que se alzan en Varadero en pleno verano de 2015, pues algunos grupos hoteleros, con previsión al desbloqueo estadounidense, ya han comenzado una verdadera carrera por alzar hoteles para estos vecinos del norte que podrán visitar el paraíso del Caribe sin restricciones.

Esta nueva situación política ha creado entre la población una incertidumbre sin precedentes en el país. Lógicamente, Cuba ha pasado por diversos estados políticos, entre ellos, la caída de la Unión Soviética, principal Playa Cubasuministrador de la isla, también sentó un cambio radical en la economía y política cubana.

El deterioro económico y de inversión en infraestructuras desde el desplome de la antigua URSS a finales de la década de los ochenta todavía queda bien palpable y está en la retina de muchos de los cubanos.

Los lazos eran tan estrechos entre ambas civilizaciones, a pesar de la distancia, que en esta misma vía blanca encontramos todo un complejo hospitalario de la población de Tarará, que a principios de los 90 acogió a 23.000 niños de la antigua URSS afectados por uno de los mayores desastres medioambientales de la historia y más grave de los accidentes nucleares, el de Chernóbil.

En las instalaciones hospitalarias y residenciales se dio tratamiento a todos estos infantes enfermos, que en la actualidad sirve de complejo turístico, Residencial Tarará, para el sustento de la zona.

Otros intercambios culturales y económicos para la subsistencia del país son las residencias para estudiantes chinos que estudian castellano, entre otros proyectos. No en vano, el pueblo cubano es un pueblo de supervivientes que ha aprovechado aquello que no les falta, buen clima, playas caribeñas de ensueño y un carácter extrovertido y soñador que invita al viajero a regresar.

A día de hoy, como país centrado en el turismo, si tienes un vehículo, puedes explotarlo en el transporte de cualquier naturaleza. Mientras en La Habana prolifera la agrupación de taxistas en cooperativas, los turistas todavía La Habana Vieja, Cubaprefieren los taxis clásicos; de este modo, el que tiene uno lo mantiene y repara como el que guarda oro en paño, pues forma parte de su sustento.

También es un valor en alza el transporte privado de personas, donde camiones de todo tipo y adaptados de las maneras más, digámoslo así, originales, hacen de autobuses por unos pocos pesos a cada usuario.

Algo así como borregueros, pues algunos de estos servicios de shuttle no podrían afrontar legislaciones muy restrictivas al respecto. Y aunque el transporte no forma parte de los principales motores de la economía del país, es fundamental para la distribución, la construcción y el desarrollo de Cuba.

Probablemente, el cambio de rumbo y últimos acontecimientos en la política de Raúl Castro, secretario del partido comunista de Cuba y actual presidente, conllevarán muchos cambios en el paisaje, economía e infraestructuras del país. Aunque no será otro que el tiempo quien nos lo diga, pero lo que sí está claro es que Cuba es un país de supervivientes, atrapados en el túnel del tiempo.