Soy camionera: Cristina Muñoz, mujer de acción

Soy Camionera

·  Un post de Jesús García
Tiempo de lectura: 4 min.

Perspicaz y curtida a machetazos emocionales, nuestra camionera, Cris siempre lo da todo por quien considera de los suyos. Al principio siempre se muestra seria, sin dar pie a frivolidad alguna. Hace bien. Eso sí, cuando abre su corazón con un amigo, su compromiso es más claro que el agua.

Camionera Cristina Muñoz

Quien me habla así, aprovechando que nuestra protagonista se ha acercado a la barra a pagar los cafés, es Pepe, chófer de esta empresa familiar desde que se llamara Transportes Pablo. A la que hoy es su jefa la conoció siendo apenas una chavalilla.

Cuando Cristina vuelve a la mesa y advierte nuestra conversación interviene de forma precisa: “Que nuestros chóferes son como parte de la familia es algo que nos inculcó mi padre.

Todo el mundo sabe que en el transporte de hoy no es sencillo encontrar un chófer leal a quien confiar tu camión y que sepa circular con clase. Los pequeños autónomos como nosotros –prosigue Cristina–, a los que nos cuecen a impuestos, consideramos oro en polvo un conductor que lleve contigo dos décadas”.

La pequeña de los Muñoz Llovet es propietaria de tres Renault-Trucks (dos Premium y una Cosechadora) y un Iveco, todos de 460 CV. Su hermano Pau posee tres Renault más.

Son siete camiones que, aunque recen con el apelativo de Ancris y Pau, conservan una misma raíz, cuyo origen es la empresa fundada por Pablo Muñoz, su padre. Precisamente fue hace seis años, con un Pablo a punto de jubilarse y pensando en vender la empresa, cuando Cristina entonó un “¡ni hablar!”.

Camionera Cristina Muñoz

Cris dejó la peluquería para la que había estudiado, y con los 30 ya cumplidos y una niña que por aquel entonces tenía 8, decidió coger el testigo familiar.

Si la historia sabe ser testaruda, más aún lo es la genética. Cuando Cris era una niñita y en su casa llevaban la logística de una frutería familiar, ella ayudaba en lo que le dejaban y se montaba en el camión con cualquier excusa.

Ahora solo necesitaba una coartada propia para echar a volar sus anhelos. ¿Para qué tenía si no los permisos de camión? La empresa ya andaba, así que reformuló la firma como Ancris (acrónimo de las primeras sílabas de su nombre y el de su hija Andrea) y acuñó un sello propio, resultado de mezclar trabajo duro y carácter cristalino.

Entre sus remolques hay tauliner, pisos móviles y bañeras. Precisamente una de estas últimas es la que lleva Cristina, cargando para distintas obras en Francia. “Es tal vez el sector más rudo de los que tocamos, pero yo lo elegí para mí, para poder compatibilizar mis horarios con los de mi hija –sonríe– y dormir cada día en casa”.

Camionera Cristina Muñoz

Lo que Cris llama compatibilizar horarios es llegar a casa más de 12 horas después de cuando salió y bucear allí entre los papeles de la empresa, antes de compartir ratos con Andrea.

Psicología y temperamento han forjado el genio de una mujer que ha tenido que templar derechos y reveses.

Ser mujer es siempre un caudal por el que circulan vicisitudes particulares. Tal vez la peor de ellas le ocurrió en Mercabarna, cuando descargando un frigo le entraron tres hombres al remolque a las 2 de la madrugada y vivió momentos de gran tensión.

Camionera Cristina Muñoz

“Los comentario machistas –afirma Cristina– me entran por un oído y me salen por otro. En España se ha avanzado en ese tema, pero da mucha pena ver a jovencitos que a veces son más machistas que los mayores. Sé que no gusta oírlo a algunos, pero en Francia nos llevan en ese terreno mucha ventaja.

Será seguramente porque hay muchas más profesionales del transporte. ¡Ojo!, que tampoco me gusta el paternalismo. Un día estaba enfrascada en cerrar la puerta del camión y me vi con tres hombres encima para ayudarme.

No quiero tampoco eso, porque a un camionero no van corriendo a ayudarle para hacer una maniobra”.

Crecer como empresaria y vivir tranquila es la aspiración de la jefa de Ancris. No son dos sumandos sencillos de casar, pero viniendo de ella suenan muy verosímiles.

Un buceador explora el fondo marino cerca de un iceberg, lo que pone de manifiesto que siempre hay más por descubrir bajo la superficie de lo que se ve desde arriba: perfecto para tu banner A, posición 01 en la versión de escritorio.
Advertisement
Un camión Volvo con el motor suspendido aparece en un entorno oscuro, en el banner A, posición 01. El texto dice: «Volvo Trucks. Driving Progress». Ideal para pantallas de ordenador.
Revista de camiones: «Suscríbete a nuestra revista. 1 año, 16 €». Destaca en la posición 02 para ordenador de sobremesa con la portada amarilla de CAMIÓN y nuestro exclusivo banner A.
Un buceador explora el fondo marino cerca de un iceberg, lo que pone de manifiesto que siempre hay más por descubrir bajo la superficie de lo que se ve desde arriba: perfecto para tu banner A, posición 01 en la versión de escritorio.
En el banner B aparece un camión Volvo con los faros encendidos junto a un motor suspendido, con la inscripción «VOLVO» en la parte inferior izquierda.
Más entradas de Soy camionera