El Jumpy hereda toda la experiencia del grupo PSA y, concretamente, la de Citroën en su nueva concepción tanto en diseño como en funcionalidad. Tal y como afirma Paulo Coelho, “nada en este mundo sucede por casualidad”. Si adaptamos y aplicamos esta cita al Jumpy, tampoco, pues pocos detalles escapan a
una función bien específica para mejorar las labores del vehículo como una herramienta de trabajo más, y del mismo modo que unas vitaminas colaboran en el crecimiento de unas plantas, este vehículo puede contribuir al rendimiento del transporte de una empresa.
La nueva plataforma EMP2 empleada como base del Citroën Jumpy ofrece la posibilidad de contar con tres tallas de vehículo, XS, M y XL. En esta ocasión, nos centraremos en el furgón de talla media con 4,95 metros de longitud y 1,94 metros de altura, sin llegar a sobrepasar los 2 metros, que podrían ocasionar más de un problema en aparcamientos urbanos. Ésta ha sido una de las mayores premisas en el desarrollo de este furgón medio, destinado en su mayor parte a transporte urbano o interurbano, relegado a lidiar día a día con pequeñas medidas, ya sea para parar en una zona de carga y descarga, o estacionar en aparcamientos subterráneos en núcleos urbanos, así como facilitar la maniobrabilidad en calles estrechas de difícil acceso para vehículos medios.
Soluciones a medida
El Jumpy BlueHDi 120 con el acabado Club, a pesar de incorporar algunos opcionales, dispone de soluciones para cualquier aspecto del transporte. Citroën ha incorporado mejoras ya sea para la carga y descarga del vehículo como en la conducción, o como
oficina para el autónomo. En la carga y descarga, además de optimizar el ancho de sus puertas laterales para poder cargar un europallet sin problemas de rozaduras en las molduras, entre otros inconvenientes, también se ha introducido la apertura eléctrica manos libres de las mismas, con un simple gesto del pie, para evitar tener que dejar la mercancía en el suelo de la calle.
La zona de carga ofrece un volumen de hasta 5,3 m3 sin el sistema Moduwork, como es el caso de nuestra unidad de prueba, o hasta 5,8 m3 con él. Del mismo modo, cuenta con seis anillas para la sujeción de carga y una toma de 12V disponible en este espacio.
La cabina está adaptada para tres ocupantes, conductor y banqueta pasajero de dos plazas, y como suele ocurrir en estos casos, la plaza central es bastante justa para ocuparla de forma habitual. Aunque ofrece una función extra, como mesa escritorio para apoyar un pequeño portátil, o bien rellenar algún que otro albarán, improvisando una pequeña oficina móvil en cualquier tiempo de espera. Esta banqueta esconde un
gran arcón que permite guardar objetos lejos de las miradas indiscretas desde el exterior del habitáculo.
El conductor cuenta con un asiento ergonómico individual con apoyabrazos y reglaje en altura y lumbar, con una posición elevada para dominar visualmente la carretera. Para él también, este acabado incorpora el asistente al estacionamiento trasero, así como los controles integrados en el volante, gracias al cual el transportista evita distracciones innecesarias para subir o bajar el volumen de la radio o para establecer y regular la velocidad máxima a la que quiere circular. Otras ayudas que se integran de serie son el ABS y el ESP con ASR, así como el dispositivo asistente en la salida en pendiente.
Otra de las optimizaciones que se añaden a esta generación Citroën Jumpy es el pack acústico, disponible en este acabado Club, en el que tanto el parabrisas o ventanas laterales como el habitáculo se presentan con un mayor grado de insonorización, un aspecto en el que afortunadamente están trabajando los fabricantes del sector, pues no olvidemos que la mayoría de los usuarios de este tipo de vehículos pasan toda una jornada laboral al volante, y el exceso de ruido en el habitáculo puede ocasionar al conductor lesiones y estrés, entre otros síntomas.
Por su parte, el Citroën Jumpy furgón medio con el motor turbodiésel 120 BlueHDi, según datos del propio fabricante, ofrece un consumo combinado de 5,5 l/100 km, un resultado nada desdeñable.













