Según el medio empleado, se suelen diferenciar cuatro modos de transporte; por carretera, por ferrocarril, marítimo o vías navegables interiores, y aéreo.
En muchas ocasiones, los modos de transporte se combinan entre ellos en beneficio del desarrollo y la armonización del sector, ya sea para poder realizar operaciones puerta a puerta, por rentabilidad, por condiciones medioambientales o de tráfico.
Para situar estas combinaciones, definiremos el transporte multimodal como aquel que traslada mercancías usando, sucesivamente dos o más modos distintos de transporte con un único contrato.
De la misma manera, el transporte intermodal realiza el traslado de mercancías con la intervención de dos o más modos distintos, pero en esta ocasión puede haber varios contratos de transporte, aunque siempre que las mercancías no sufran ninguna manipulación en los cambios de modo de transporte.
La integración entre los distintos modos puede sustituir parcialmente todo el volumen de transporte por carretera propiciando un menor coste, una reducción de la congestión viaria y contaminación atmosférica y acústica. La multimodalidad pretende aprovechar las ventajas que ofrece cada modo y combinarlas para alcanzar un sistema de transporte más eficiente y menos contaminante.
En concreto, dentro del transporte intermodal carretera-ferrocarril, existen varias técnicas para cargar camiones completos sobre un tren, que se conocen con la palabra francesa “ferroutage”.
Enmarcadas en el ferroutage se distinguen cuatro sistemas distintos en función de los vehículos, semirremolques y remolques adaptados para cada tipo de transporte.
De origen suizo, en primer lugar, tenemos la carretera rodante; los camiones completos embarcan por un extremo del tren, uno tras otro, sobre unos vagones con ruedas de diámetro reducido. Mayoritariamente, se emplea en el Eurotúnel y en los Alpes.
Por su parte, el sistema Modalohr, es mucho más selectivo y los camiones no necesitan hacer cola para ser cargados, pues los vehículos se cargan por un costado del tren, usando vagones con chasis giratorios. En apenas unos minutos, todos los camiones pueden estar cargados en el tren.
Como transporte combinado también se utiliza el denominado “vagones poche”, que con la ayuda de una grúa el remolque o semirremolque se deposita en el vagón como si de un contendor se tratara. De forma familiar se conoce como sistema canguro, pues el vagón dispone de hueco para alojar los ejes y ruedas del remolque.
Por último, también se emplean los semirremolques bimodales que, en definitiva, sustituyen los vagones del tren. Es una técnica sencilla, pero que necesita semirremolques con estructura reforzada. En Estados Unidos, esta técnica se denomina “piggyback traffic” (tráfico a cuestas). Tanto en este modo de transporte como en el anterior, hablamos de transporte combinado no acompañado, pues el semirremolque o remolque viaja solo, evitando el viaje de la cabeza tractora y el conductor.





