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Con una cabina compacta, la gama FM de Volvo cuenta con un gran número de adeptos que no requieren de una cabina de grandes dimensiones. Sus grandes posibilidades la hacen ideal para configuraciones de varios tipos, además de tener una tara más reducida que la de sus hermanos mayores. Nuestro FM de pruebas cuenta con la mayor de esta cabinas, la denominada Globetrotter LXL, que. con unas dimensiones interiores muy generosas, será el último eslabón antes de llegar a la gama FH.
Mecánica de 11 litros
Para la nueva gama FM, la marca oferta motores desde los 330 hasta los 500 CV. Para ello existe la posibilidad de poder equiparlos con las mecánicas de 11 ó 13 litros de cilindrada. En nuestro caso, este Volvo FM de 450 CV y 2.150 Nm de par es el más potente de los ofertados con la mecánica de 11 litros.
Nosotros pensamos que es el motor que por naturalidad le corresponde, ya que creemos que la potencia obtenida es la adecuada para mover con dignidad las 40 toneladas a las que podremos llegar, y por otro lado ahorraremos más de un centenar de kilos, en la tara, si lo comparamos con la mecánica de 13 litros. Pero como decimos otras veces, lo interesante es que haya distintas posibilidades para que cada usuario pueda escoger qué es lo que más le conviene.
Este motor, heredado lógicamente de la anterior gama FM, viene convenientemente revisado para cumplir la normativa de emisión de gases Euro 6. Para ello se ha seguido con la corriente empleada en los nuevos FH, y se combinan las tecnologías EGR y SCR, aunque es esta última la que cobra más protagonismo, ya que el EGR sólo actúa de “verdad” cuando el motor alcanza su temperatura de funcionamiento óptima. Esto, como veremos en los resultados, conlleva un gasto de AdBlue algo más alto que en mecánicas en las que la recirculación de gases es más importante, pero por otro lado tenemos un sistema EGR mucho más sencillo de mantenimiento.
El complemento perfecto para nuestro motor es la magnífica caja de cambios automatizada I-Shift, que, como en otras ocasiones, nos ha dejado cautivados por su extrema suavidad y precisión. Además, a partir de ahora, para poder manejar el I-Shift, podremos escoger entre la típica palanca al lado del conductor, o insertar en forma de pulsadores en el salpicadero las funciones necesarias para su manejo. La verdad es que nos parece un acierto por parte de Volvo, ya que la palanca es un elemento que casi no usaremos y que podremos quitar para movernos con más soltura por el interior.
Cabina remozada
A pesar de mantenerse la misma estructura de la cabina, los ingenieros de Volvo han sabido dotar el nuevo FM de los cambios necesarios para poder hablar casi de un producto totalmente nuevo. En el exterior los nuevos faros cobran especial importancia, como la nueva imagen de la marca, que nos recuerda su parentesco con el nuevo Volvo FH. Las luces han mejorado el rendimiento, tanto de cruce como de carretera, y el mantenimiento resulta mucho más sencillo, ya que se han integrado, en una misma unidad, todas las funciones de los faros, incluidos los intermitentes y las llamativas luces diurnas (DRL) en ángulo.
Opcionalmente se podrá aumentar la eficacia eligiendo la especificación de faros activos y bixenón, que ofrecen una mejor visibilidad en la oscuridad al dirigir los haces de luz en la dirección en la que el camión vaya a girar.
Pero donde sorprende realmente y para bien el nuevo FM es en el interior. Realmente es difícil definir con palabras lo que nos ha gustado. Con una semejanza casi calcada a la de su hermano mayor FH, es meritorio que sin haber cambiado la estructura de la cabina, hayan podido darle
este aspecto al nuevo camión. Los materiales y ajustes empleados están al máximo nivel, y la frescura y diseño que transmite, hacen del FM un interior realmente espectacular. La combinación de colores siempre ha sido uno de los puntos fuertes de los ingenieros suecos, pero hay que reconocer que con éste se han superado en creatividad. Pero no nos olvidemos que no estamos tratando de un salón de diseño, sino de un lugar en el que pasaremos horas trabajando y, por tanto, hay que intentar estar lo más cómodo posible, al realizar esta actividad.
Desde luego Volvo no se ha olvidado de esto, y nos ofrece toda una serie de detalles tanto prácticos como mecánicos para facilitarnos la estancia y el control del nuevo camión. Empezando por que el acceso a la cabina se realiza con la máxima facilidad, gracias a los dos peldaños y a la altura bajita de esta cabina. Al sentarnos hallamos un asiento perfectamente modelado para cualquier talla, y con todo tipo de ajustes, como un salpicadero ligeramente curvado hacia nosotros, en el que desde el primer momento nos sentimos que tenemos el control de todo lo necesario para manejar las riendas y que, como en esta unidad,
accedemos a las teclas del cambio a través de pulsadores insertados en él. El volante multifunción integra en su botonera prácticamente todos los ajustes necesarios para no tener que soltarlo en ningún momento de la conducción, y además, gracias a la dirección dinámica de Volvo, que integra nuestra unidad de pruebas, el tacto a cualquier velocidad es exquisito, y no digamos ya maniobrando.
La zona ubicada para descanso podríamos considerarla correcta, con una litera que para ser este tipo de cabina compacta está a la altura de algunos camiones de mayor tamaño, además de contar con un mullido perfecto.
El punto negativo, lo de siempre, el túnel motor de 43 cm, que no ayuda en exceso a poder movernos por el interior, aunque, a decir verdad, sí gozamos de unos respetable 167 cm desde éste hasta el techo, que harán que no tengamos demasiados problemas.
Buenas sensaciones
El comportamiento de esta tractora durante toda la prueba estuvo a la altura de lo esperado. Con una potencia que podríamos decir media para el transporte de 40 toneladas, se desenvuelve perfectamente bien. Los consumos y prestaciones se corresponden a otras alternativas de la competencia, y la conducción es realmente satisfactoria, gracias entre otras cosas a las grandes aptitudes que presenta el cambio automatizado I-Shift.
Este FM se nos antoja realmente flexible para multitud de alternativas en el transporte, y es eso realmente lo que ha querido conseguir la marca sueca, por lo que no podemos más que felicitarlos, pues creemos que se lo han puesto realmente difícil a los demás competidores. Con muy pocos puntos flacos, el FM se vuelve a rejuvenecer de una manera espléndida, listo para dar guerra durante unos cuantos años más. Sin duda alguna, un producto redondo, que captará nuevos clientes y que a buen seguro sigue encantando a los más adeptos a la marca sueca.
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