En Jaén la V de Victoria se iza cada día en las instalaciones de Transportes Jesús López. Ella comanda la flota de esta firma, con unos veinte tráilers de alto nivel; pero cuando su mano empresarial requiere de su camionera mano, un rayo andaluz salta del despacho al asfalto en medio segundo.
En su despacho, ubicado en la localidad jiennense de Begíjar, donde trabaja codo con codo junto a su padre, Victoria deja por un rato los imperativos de la coordinación diaria de esta empresa, puntera en el transporte nacional de productos alimentarios, para atender la curiosidad de este reportero de Solo Camión, que ha llegado hasta aquí tras recorrer un bello paisaje coronado de olivos.
Hablar del idilio de esta joven por la carretera es hablar, irremisiblemente, de su primera infancia. Con apenas 9 añitos, junto a sus padres, Mari y Jesús, y su hermana, Marina, pasó más de una semana de aventura rutera en Holanda. Ver el mundo desde la cabina de un camión le quedó timbrado para siempre en su corazón. “Terminado el Bachillerato –nos explica esta joven andaluza– quise estudiar ADE (Administración y Dirección de Empresas), porque acariciaba la idea de compartir las riendas de esta empresa familiar. Lo acabé y me puse a trabajar de ello, pero al poco, cuando ya estaba ejerciendo en el despacho, me saqué todos los permisos de camión. Por mi manera de ser, tenía claro que necesitaba que me corriera el aire de vez en cuando”.
Despacho & cabina
Bueno es saber de contabilidad, marketing, finanzas o recursos humanos; pero lo de quitarse el coletero de la cabeza y agarrar el volante con fuerza no es algo que te enseñen en la facultad de Jaén. Su padre y demás familia apegada al transporte sentaban otros tipos de cátedras por las que Vi (así la apodan algunos de sus más cercanos) mostraba también mucho interés. “Con 15 años ya pasaba por la empresa en mis días de vacaciones o algún fin de semana. Sé lo que es empezar desde abajo. ‘¿Quieres la Nintendo? –me decía mi padre–, pues hoy vas a tener que lavar estos camiones y mañana hacer esto, y pasado esto otro’. De esa actitud aprendí mucho y siempre fui una niña feliz, porque me entusiasmaba estar entre camiones”.
Sus padres pronto descubrieron que la mayor de sus hijas se movía como una gacela entre grandes hierros… y no tan grandes, porque en cuanto pudo se sacó el permiso de moto y arrulló el asfalto con algunas de gran cilindrada. “Yo sé que está loca por llevar el camión a Madrid o Galicia –nos dice su padre–, pero en la oficina es también muy necesaria, porque es, más que nadie, la cabeza de la empresa”.
Nuestra camionera ejerce al volante, tal y como suele conocerse en la jerga camionera, de tironera. Apagar los incendios que en una empresa de transportes prenden con cierta asiduidad es una de sus especialidades: Hacer un porte puntual, bajar de vacío, rescatar a un chófer, ir al taller, etc. “Cuando llego a los lugares –afirma–, la gente no se sorprende tanto porque sea camionera, como por mi juventud.
Recuerdo una vez que, tras enganchar el remolque, vino un amigo de mi padre a decirme que, sin que yo me diera cuenta, un grupo de camioneros había estado mirando cómo maniobraba y se había quedado con la boca abierta por la destreza con la que lo había hecho. Me gustó en cierta manera el halago, pero menos mal que no fui consciente de que me miraban –ríe con fuerza–, porque entonces sí que tal vez me habría puesto nerviosa”.
Pedro, novio de Victoria desde recién iniciada la ESO, es el primero (o quizá el segundo… porque es como si sintiera que su padre me observaba cuando escribía esas palabras) en sentirse orgulloso del oficio de esta brava begijeña, que ya lo ha llevado de copiloto más de una vez en el camión. “Llevamos media vida juntos y ya veremos lo que nos depara el futuro –dulcifica Vi el gesto–, pero tan claro tenemos el estar juntos como el no renunciar nunca a los oficios (ingeniero el de Pedro) que nos hacen felices”.
La independencia económica es una suerte de independencia mental a la que Victoria ya no está dispuesta a renunciar nunca. “Tengo un punto de timidez –concluye–, pero me considero valiente, así que animo a otras mujeres a que también lo sean”.

















