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Soy camionera: Linda Jaschkeova’, los límites están en la cabeza

Linda Jaschkeova’, nuestra protagonista de 36 años, apenas lleva un año y medio en nuestro país, desde agosto de 2018. Dejó su trabajo en la República Checa, su país natal y que la vio crecer, y se vino a Castellón, España, sin hablar ni una sola palabra de español, por amor. Lo dejó todo para intentar consolidar una relación con el que recientemente se ha convertido en su expareja.

Aun así, ha decidido quedarse en nuestro país, trabajando para Sanmarti, que desde aquí queremos darles la enhorabuena por su 40 aniversario. Aquí, Linda ha empezado una nueva vida en la que esta empresa de transporte la ha ayudado mucho cuando lo ha necesitado, convirtiéndose en la única camionera de la plantilla. Pero no ha sido todo fácil y sencillo en el camino de nuestra camionera de este mes.

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Camionera Linda Jaschkeova'

El inicio de una nueva andadura

Linda se decidió a probar la profesión, pues su mejor amiga en su país era camionera. Ella había trabajado como recepcionista y en la banca, pero en ninguno de ambos puestos ganaba demasiado dinero. Y su amiga la animó a sacarse el carnet y probarlo.

En 2011 se sacó el carnet C+E en su país. La intención era probar uno o dos años, y recaudar suficiente dinero y estabilizar su independencia y autosuficiencia económica. Desde entonces ya han pasado ocho años y Linda, lejos de querer dejar la profesión, la recomienda: “Hay mujeres que están pensando en trabajar como camioneras, y yo les aconsejo que lo prueben, que no tengan miedo que pueden aprender y hacerlo igual que los hombres.” “Los límites están en la cabeza”, sentencia.

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Camionera Linda Jaschkeova'

Con su carnet recién estrenado trabajó en una empresa de transporte frigorífico realizando ruta internacional. Realizaba rutas por Italia, Austria y venía bastante a Valencia. Precisamente, hace cuatro años, parando habitualmente en su ruta a España en un restaurante, conocería a su expareja, quien la buscó en las redes sociales después de pagar con tarjeta y por el que vendría a vivirse a Castellón.

Un cambio radical

Hacía cuatro años que se conocían y mantenían el contacto por las redes y cuando venía. Linda se decidió a dejarlo todo en su país, padres, hermano, trabajo, casa, etc., para venirse, ni siquiera hablaba una palabra de español. Con su experiencia de siete años en el transporte internacional, encontró trabajo con un autónomo con tres camiones en Andorra, Teruel, llevando una bañera. Transportaba desde las minas de Morella y Gargallo barro especial y mezclas de piedra para empresas de cerámica en Nules. Aunque a fecha de hoy ya se ha abierto una autovía, hace poco más de un año la ruta se realizaba por carreteras complicadas con paso para un único camión: “Nos avisábamos por la emisora de dónde estaba cada uno, para saber cuándo nos íbamos a cruzar y dónde”, especifica en el español que ha aprendido desde que está aquí, de forma autodidacta.

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Camionera Linda Jaschkeova'

Pero este autónomo dejó de pagarle, a pesar de realizar 15 horas al día, levantándose a las 5 de la mañana. Y la cosa ha quedado en manos de los tribunales. Pero como diríamos por aquí, no hay mal que por bien no venga, pues el terminar esta relación laboral le ha permitido empezar a trabajar en Sanmarti. Una sólida empresa con 150 chóferes, aunque ella es la única mujer al volante. “No entiendo por qué no hay más mujeres como conductoras, porque no he visto jamás ninguna discriminación. Simplemente creo que no se ha presentado ninguna con el perfil de selección. Todavía somos pocas las que nos hemos decidido”.

Su día a día con la cisterna

Nos reunimos con Linda, el día que ha decidido llover y llover sin cesar, aderezado con un fuerte viento. Llega con su cisterna cargada con cáscara de almendra desde Reus hasta un laboratorio farmacéutico para uso veterinario de Granollers, Barcelona. Es la primera vez que le toca este destino, pues normalmente realiza ruta hacia Madrid, Burgos o, incluso, Jaén. No sabe qué va a encontrarse, y el día no acompaña.

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Camionera Linda Jaschkeova'

Por la ubicación de entrada del tráiler, ha tenido que recular para entrar marcha atrás poco más de 60 metros. Una vez, estacionada la cisterna, hay que desplegar otros tantos metros de manguera para alcanzar el depósito en el que descargar la mercancía: “En estos ocho años de experiencia, todavía no me he encontrado ningún trabajo que no haya podido realizar por mi condición de mujer, nos explica mazo en mano para asegurar las juntas de la larga manguera, bajo una intensa lluvia.

Cabe destacar que Linda pertenece a dos grupos de WhatsApp de mujeres, uno de una treintena de camioneras en España y otro en República Checa de otras 200, que se ayudan y aconsejan entre ellas.

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