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Soy camionera: Begoña Fernández y su megacamión

El pasado de Begoña Fernández tiene más sombras que luces, pero el camión ha puesto de nuevo a esta madrileña sobre ruedas. Descubre a una de las pocas camioneras del mundo que se ha abierto paso en un mundo que aún tildan de hombres sobre todo un titán, un megacamión.

Conocer a gente es un placer que no debes negarte, pasar momentos en esas charlas que te quitan la noción del tiempo tomando una cerveza en una terraza es lo que vivimos con Begoña, una camionera totalmente entregada a su profesión. “La libertad que me da este trabajo es lo que más aprecio. No podría trabajar en una oficina. Me encierras entre cuatro paredes y me muero”, destacó la madrileña, residente en Alcalá de Henares.

megacamión camionera

A diferencia de otros compañeros de profesión, Begoña no ha tenido una figura paterna que la guiara hacia el mundo del transporte. “Cierto, aunque según mi madre el oficio me viene de pequeña. Nadie de mi familia ha estado involucrado directa o indirectamente en esta profesión, pero desde pequeña me han fascinado los camiones”, y recordó que “a principios de los ochenta había una serie de televisión que se llamaba ‘B.J. and the Bear’, donde su protagonista y su mascota circulan en un enorme camión marca Kenworth por las carreteras de Estados Unidos”. Y eso era lo que quería, lo que soñaba hacer de mayor.

Pero ya sabéis que del dicho al hecho hay un buen trecho, y Begoña acabó diplomándose en diseño gráfico, comunicación corporativa y trabajando de técnico de emergencias. Sin embargo, hubo un trágico acontecimiento que cambió su vida. “A raíz de los atentados de Atocha de 2004, mi existencia dio un giro completo. A partir de entonces ya no pude montarme en una UVI móvil porque no tenía estómago tras la barbarie que viví allí”.

megacamión camionera

Pero ¿cómo empezó la carrera de Begoña en un oficio para el que según ella “hay que valer”?

“Mi padre tenía una furgoneta con la que estuve trabajando con Boyacá repartiendo prensa. Eso fue una locura… Un día tuve que llevar la furgoneta a Iveco de Coslada para una revisión y Marcelino, jefe de taller, dio un vuelco a mi carrera al dejarme probar una cabeza tractora sin que yo tuviera carnet. Fue girar la llave de contacto y me di cuenta de que quería ser camionera”.

Durante las siguientes semanas, Begoña se puso las pilas en la autoescuela para sacarse el carnet de camión, donde era la única mujer en el aula. “Los compañeros y el mismo profesor no apostaban por mí, pero en un mes logré sacarme el permiso y ya que estábamos también el de autobús”. Y desde entonces empezó a tragar millas.

Pasó por varias compañías de transporte, hasta que hace cinco meses acabó en la plantilla de Geodis, una empresa de desmontaje, desmantelamiento y reciclaje de productos con 15 centros en toda España y con más de un siglo de experiencia. Pese a que puso una condición: “conducir un megacamión”, un vehículo de grandes dimensiones, que suele tener más de 25 metros de largo y un peso total de 60 toneladas, y que hasta hace pocos años no estaban permitidos en las carreteras españolas.

“Según tenía entendido, dentro de la empresa solo podían llevar un megacamión los empleados fijos y con varios años de experiencia. Sin embargo, en menos de cinco meses conseguí que me dieran uno, y fui la única mujer de la empresa y de España” en parte, gracias a José Carlos, jefe de tráfico de Zaragoza. Aunque según reconoce Begoña, no fue fácil.

“Durante los primeros días, con el mega tuve varios aprietos, sobre todo marcha atrás. ¡Es una locura! Por suerte conté con un excelente profesor y compañero de Geodis, Fernando Molina, quien me ayudó a hacerme con él. Siempre le estaré agradecida”.

megacamión camionera

Conducir un mega era, para ella, dar un nuevo paso al frente. Ponerse al volante de un camión de estas características era todo un reto, pero como bien dice, “el saber no ocupa lugar”. No obstante, su inquietud y ambición aún va más allá. “Mi próximo desafío será conducir un duotráiler, un camión aún más grande”. Sí, una bestia de más de 31 metros de largo y una MMA de 70 toneladas. ¡El no va más!

De entre los clientes de Geodis está Saica, una empresa zaragozana de embalaje de cartón y de gestión integral de residuos; y es aquí donde Begoña se arremanga cada día para llevar su manufactura por la autovía nordeste de España, la A-2. Mis trayectos son siempre de Madrid a Zaragoza y de Zaragoza a Madrid. Salgo de Madrid cargada con papel reciclado, papelote, como lo llamamos nosotros, o envases tetrabrik usados para su reciclaje, y a la vuelta llevo en el camión bobina de cartón ondulado. Si no hay contratiempos de carga y descarga, duermo todas las noches en casa”.

camionera

Esperemos que la vida de Begoña por fin alcance la tranquilidad y la felicidad que merece. Una mujer de corazón no quiso cerrar la entrevista sin recordar a su padre José Luis, que falleció el pasado 17 de abril por un cáncer, y a su madre, María Piedad, por su apoyo y cariño incondicional en los momentos más sombríos de su pasado.