Que el darse a una actividad creativa mejora la salud y depara placer es algo que un maquetista constata a la primera.
A sus 56 años, Roque García le está agradecido en ese sentido a ese médico al que su padre le llevó un día ante una de sus recurrentes migrañas, que desde niño le dejaban medio KO.
“¿Tienes algún pasatiempo con el que puedas distraer la mente? – le dijo -, porque he comprobado en otros pacientes que las señales que se desencadenan al darle a la imaginación te relajan al momento, y hacen que los episodios de migraña se distancien y sean menos agresivos”.






García, fan desde chavalín de las motos, empezó tras tal consejo a maquetarlas a 1-12, hasta que allá por el año 2010 su amigo Juan José Cabrera (SOLO CAMIÓN, nº 394) le imbuyó una afinidad por la reproducción de camiones en miniatura, que ya nunca ha dejado de crecer en él.
“Empecé con kits de Italeri 1-24, y la evolución fue desde entonces constante y gradual. Ahora – continúa García – tengo unas 700 maquetas de camiones en mi colección particular, y he creado otras centenares, como las que salen en este reportaje, para personas que me confiaron la réplica de un camión, ya fuera suyo o de su tío, su primo, su padre o el abuelo”.






Nuestro protagonista se da especial maña en la selección de colores, preparar cada pieza para su pintado y las modificaciones con evergreen, en las que su amigo David Cruz le es de gran ayuda.
“También quiero agradecer aportes muy valiosos, como los de TrenMilitaria, Javier Arsm o Rubén Caro. Puedo tardar – concluye Roque – entre 5 meses y un año en hacer una maqueta, pero no me importa desprenderme luego de ellas, porque se que estas van a personas que las van a llevar en el corazón.





Hasta me han llegado a mandar videos con personas llorando al lado de su maqueta”.



