El peligro y la belleza a menudo se sincronizan en muchos aspectos de la vida. El caso que nos ocupa es un claro ejemplo de ello.
Nos encontramos en la llamada Carretera del Atlántico, en noruego Atlanterhavsveien, que une a lo largo de 8,3 kilómetros la isla de Averøy con el continente y la península Romsdalshalvøya.
Esta carretera que se sitúa en el país escandinavo se abrió al tráfico el 7 de julio 1989, siendo carretera de peaje hasta junio de 1999. Construida sobre varias islas e islotes pequeños, que están conectados por varios terraplenes, viaductos y ocho puente. Las tormentas de otoño hacen que las olas rompan con especial violencia por lo que la estampa creada es de una espectacularidad mayúscula. Sin olvidarnos del peligro que atañe a los vehículos que pasan por estos lares.
De hecho, los obreros que construyeron esta vía tuvieron que hacer frente a 12 huracanes. Conducir por esta carretera supone, muchas veces, un peligro más que evidente, aunque la belleza de este paraje merece la pena una visita.
Esta singular infraestructura está considerada como patrimonio cultural y se clasifica como ruta turística nacional, por lo que miles de turistas la transitan cada año, sobre todo en primavera y verano. Mejor así, ya que con condiciones adversas no es muy recomendable transitar por una vía








