Ser paciente es algo consustancial al maquetismo. El estrés no es buen compañero de la prudencia que exige el trabajar con piezas tan pequeñas y, por lo general, delicadas.
En nuestro número 395 de SOLO CAMIÓN, que aún puede adquirirse en el kiosco, José Orellana, este cordobés de 60 años nos confesaba que las miniaturas de camión eran para él su gran válvula de escape, pero que él mismo se obligaba a saber elegir el momento.
“Hasta cierto punto, meterme a mi estudio a trabajar con las maquetas es mi mejor manera de desconectar – asegura Orellana –, pero como tengas la cabeza en mil sitios, menos donde la has de tener, prefiero dejar el trabajo para otro día”.







José Orellana, que comenzó a forjar su historia laboral como mecánico de camiones, se lanzó al transporte por carretera en 1985, sencillamente, porque estaba mejor pagado.
Guarda especiales recuerdos de un Pegaso Sava 515, con el que empezó a curtirse en el oficio de camionero, un oficio en el que ya cuenta con 26 años de experiencia en la empresa barcelonesa de transportes Transcanro.
“Después de trabajar, si nada me lo impide, parece que le falta algo al día si no le dedico una hora, o al menos media, a las maquetas, tiempo que multiplico por tres los fines de semana, si no hay otras obligaciones. También me gusta – prosigue el lucentino – intercambiar ideas, proyectos y últimas novedades con otros aficionados como yo. Tendrías que ver con que facilidad nos intercambiamos piezas unos y otros”.









Las cajas de herramienta compartidas son sin duda una buena solución para dar con el arreglo adecuado y el remedio a un problema.
En ese sentido, Orellana cuenta con una gran caja en cuyo interior está lo que el llama “la chatarrita”, con espejos, puertas, cajas, volantes y cachivaches de todo tipo, que en ocasiones suponen luz para algunos amigos maquetistas, tras mucho tiempo de búsqueda. El intercambio funciona al compás de la generosidad mutua.






Unas 300 obras conforman el muestrario de Orellana, con un poco de todo repartido entre sus vitrinas, aunque la marca Pegaso y la escala 1:43 dejan huellas que sobresalen notoriamente.



