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El Sava S-70 de José Manuel Sanz, en lo raro está la clave

La hora del recreo en Fonz, una pequeña y coqueta localidad de Huesca, tenía su aliciente. A las puertas del colegio había una carretera por la que pasaban los camiones que iban y venían de una explotación de piedra caliza situada a las afueras del pueblo.

Nos situamos a principios de los años sesenta, los Reo, Autocar, Mack, Barreiros, Pegaso… el trasiego de camiones era constante y toda una atracción para algunos de los niños que esperaban el momento del descanso como el rato más importante del día.

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Uno de esos críos era nuestro protagonista, José Manuel Sanz, que se retrotrae a cuando tenía 10 años para hacer memoria de esos primeros recuerdos de camiones.

Sava S-70

“Aparte de esos días en el cole, mi padre también fue camionero. Tuvo varios camiones. A mi siempre me ha tirado la mecánica, pero por circunstancias de la vida acabé trabajando de peón.

Ahora tengo una pequeña empresa de construcción, pero la mecánica ha sido mi ilusión. Por eso, siempre he tenido el gusanillo de restaurar vehículos, en especial camiones.

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Con el paso de los años fueron surgiendo oportunidades de dar rienda suelta a esa pasión. Hace un tiempo se deshizo con un Ford de 1939 y más tarde con un Sava 213 de 1974.

Hoy os presentamos su tercera obra de arte, un camión que “por feo, por raro, mejor dicho, me llamó la atención. Su forma de la cabina, los cristales, las puertas a chaflán… Seguramente debe haber algún camión igual, pero yo solo conozco uno, el que está en el Museo del Fuego de Zaragoza, nos cuenta José Manuel.

Sava S-70

Se trata de un Sava S-70, un camioncito matriculado en agosto de 1962 con motor diésel Barreiros, el EB-4 de 55 CV de potencia, cuya publicidad de la época lo bautizaba como el camión ideal para el transporte ligero, apto para toda clase de servicios.

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“Hace ocho años lo vi por Internet. Era de un autónomo que lo había usado para paquetería varia. Me puse en contacto con su propietario, que estaba en Soria, y nos acabamos poniendo de acuerdo. A partir de ahí me puse manos a la obra.

Sava S-70

“Lo bueno de este camión es que, aunque su estado era regular, no le faltaban piezas. Por el contrario, el problema es que a la hora de ponerme en faena me asaltaban dudas y para este vehículo no hay libros ni ningún tipo de información que te las resuelva.

Así que le tuve que dar muchas vueltas a la cabeza, recopilar información con gente, mecánicos de la época, comprando alguna cosilla, el mando de las luces, los faros, las faldillas traseras… Vas mirando y comprando. Di con un catálogo por Internet que fue como si hubiera descubierto América.»

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«Afortunadamente este espacio se ha convertido en una ventana a la que asomarse para encontrar información, también muchos consejos de cómo hacer determinadas cosas”, nos relata nuestro protagonista.

Sava S-70

Después de este arduo proceso en el que se pudo pasar un año comenzó la restauración propiamente dicha. “Me he pasado, a ratos (a muchos) seis años en la restauración, combinándolo con mi trabajo.

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Tenía la experiencia de los dos camiones anteriores, así que me sirvió para no cometer los mismos errores. El éxito es hacer muchas fotos, numerar piezas, tener todo organizado, planeado porque hoy desmontas algo y cuando lo vas a desmontar igual pasa un mes y ya no recuerdas exactamente cómo iba.

A partir de ahí, lo desmonté todo, cabina, caja… para después chorrear con arena, darle imprimación y poco a poco montarlo”, nos detalla.

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El trabajo es mucho, pero cuando ves el resultado, no queda duda de que el tiempo invertido vale la pena. “Yo me siento muy orgulloso. He pasado momentos maravillosos en todo este proceso, otros de cabreo porque no te sale algo, pero bueno, al final, con ayuda te sales y culminas una ilusión que has tenido desde niño”.

Sava S-70

Aparte de lo evidente, de que estéticamente la cabina de este Sava es diferente, José Manuel Sanz nos cuenta que él cree que “este camión es la transición entre el modelo P-58 de Sava, que llevaba el chasis idéntico y con motor Barreiros, al que le acoplaron esta cabina inglesa, bajo patente BMC, y el que vino después con esta misma cabina, pero con el motor BMC y no el Barreiros: el EB-4, nos cuenta.

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Mientras nos informa de algunas características relevantes como la “suspensión independiente en la barra delantera. El interior de la cabina es como una lata de sardinas, además de tener un acceso un tanto complejo. Está homologado para llevar a tres personas.

Para ello incluye un pequeño e incómodo transportín delante del asiento del acompañante que he querido conservar porque mi objetivo era dejarlo lo más original posible”.

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Sava S-70

Le preguntamos a nuestro invitado ¿ahora qué? ¿Después de acabar este trabajo te vienes abajo? Su respuesta es fulminante. “Qué va. Tengo otros dos camiones esperándome para su restauración.

Un vehículo militar francés fabricado para la Segunda Guerra Mundial, un Citroën U23 de 1939 y luego un Avia. A este le voy a dar prioridad, ya tengo muy claro lo que le voy a hacer y además es fácil encontrar cosas”, nos puntualiza.

Pues nada, de momento, disfrutamos del paseo en este Sava S-70 y nos emplazamos en unos años para ver cómo ha quedado ese Avia con el que quiere dar homenaje al camión que tuvo su padre.

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