Este Ebro escalado a 1:43 nos devuelve a otro tiempo, al reparto de leche, donde estos legendarios camiones tenían que dar el do de pecho para salir airosos de numerosas adversidades.
En esta ocasión nuestro trabajo trata de un camión Ebro de la empresa RAM , que se dedica al reparto de leche.
El camión lo hemos modificado a nuestra manera, realizando un hipotético camión, de aquellos que subían a las ganaderías para recoger la leche con aquellas cántaras.
En aquellos años la mayoría de las ganaderías tenían el acceso a la mismas sin asfaltar y los propios animales destrozaban el acceso los días de lluvia con el barro fresco. El producto en el que portaban la leche era altamente corrosivo y todo lo que lo portaba se acababa oxidando.
Las cántaras, como se les llama por aquí, estaban hechas de acero inoxidable, pero el camión, de chapa y madera y aquellos vehículos sin las protecciones y tratamientos de chapa se oxidaban por todos los sitios. Las propias botas del camionero y ayudante también ayudaban a deteriorar los interiores de los vehículos porque se depositaban restos en el interior que estropeaban todo el vehículo.

Y ya metidos en faena con nuestro Ebro, cabe reseñar que está escalado a 1:43 y es de la casa Salvat, de su colección camiones de reparto.
El vehículo que representa la colección sería el camión que repartía las bolsas de leche de litro junto con productos lácteos, pero nosotros hemos querido representar el vehículo que subía en el primer tramo de la cadena de distribución de la leche, el de la recogida de la misma en cántaras de acero.
Lo primero que hacemos para darle forma a este trabajo es desmontar todo el camión. Quitamos el cajón de reparto. Además, lleva unas protecciones que si bien el cajón sí me parece bueno, las protecciones que trae para que no se puedan meter ni objetos ni personas por debajo del chasis para que no sufran lesiones, no son de la época del camión.
Esas protecciones son mas modernas, así que para nuestro vehículo no valen. Ya sabéis. Esas piezas las metemos en el cajón de sastre. También quitamos la cabina y la vaciamos por completo: asientos, salpicadero, cristales…
Más tarde nos pondremos con el chasis. Le quitamos todos los ejes, lo dejaremos limpio y aquí tendremos la primera transformación. Le quitamos hasta los ejes porque hemos estirado el chasis. Sí, habéis leído bien.
Recordad que estos chasis son de hierro. Usamos rotaflex y disco de cortar y queda el chasis pelado. Elegimos la largura del chasis, recordad hacer el corte justo donde ancla la cabina y con unas piezas de evergreen estriamos el chasis para darle más distancia entre los ejes, exactamente un centímetro.
Cuando armamos el chasis de nuevo debemos tener cuidado con los alabeos para que no quede el chasis cojo.

Después colocaremos los ejes en el chasis, teniendo en cuenta que el trasero lo hemos elevado un poco con unas piezas de calce en las ballestas. Recolocaremos el eje delantero, depósito de gasoil y aprovecharemos para hacer la transmisión.
Como ahora está más lejos de la salida de la caja de cambios, le hemos dado forma con un palito de Chupa Chups.
Para el trabajo de la caja de carga hemos usado la de otro camión, la de un Mercedes L911 de Altaya. La tenemos que adaptar porque la de este modelo es más ancha. Por lo tanto la caja también. De este camión también cogemos las cántaras de leche.
Para este paso presentamos la caja encima del camión. Como sobra un centímetro de ancho lo cortamos justo donde tiene el refuerzo de la cártola y lo volvemos a unir.
Este sencillo paso vale también para el largo. Y recordad cortar siempre por detrás del refuerzo, eliminar la pieza y volver a pegar justo por detrás para que quede cuadrado con las medidas de la cártola que queremos hacer.
Más trucos
Las cántaras de leche son de otro camión. Las hemos separado una por una y las hemos cargado en su lugar al camión. Las podéis pegar casi con cualquier pegamento. Nosotros las hemos separado para que parezcan más reales y no se note esa unión que presenta el fabricante tan poco real.



