La problemática en la cadena de suministro generada por las incidencias en los puertos de carga chinos está teniendo unos héroes inesperados. Empresas como DSV unen China y España en camión con servicios de transporte de mercancías puerta a puerta, cruzando medio mundo y complicadas fronteras, para ofrecer una solución flexible en momentos de incertidumbre.
Hoy en día, ya nadie pone en duda que las anomalías que tienen lugar en un punto del mundo pueden tener consecuencias rápidas y directas incluso a decenas de miles de kilómetros de distancia. Porque el fenómeno de la globalización está repleto de ventajas, pero también implica ciertos inconvenientes.
La problemática de los cuellos de botella que se están produciendo en los puertos de carga chinos en los últimos tiempos es una clara prueba de cómo un escenario aparentemente lejano puede generar significativas afectaciones a la cadena de suministro a escala mundial, incluyendo, por supuesto, a España.
Las causas de esta situación sucedida en China son diversas, pero la más significativa ha sido y sigue siendo la pandemia. Por un lado, en ocasiones se cierran terminales, se bloquean puertos o se demoran operativas durante días como parte de las restricciones cuando se detectan casos de COVID-19, con los consiguientes retrasos generalizados.

A ello hay que sumar que los tiempos de tránsito se hacen más largos y las salidas de los puertos ya no son tan frecuentes, porque cada vez más se está produciendo más “blank sailing”.
Esta práctica consiste en que las navieras deciden omitir paradas en algunos puertos de sus recorridos habituales para reducir así los retrasos acumulados en las rutas.
Por tanto, se reducen frecuencias de paso para aligerar el flujo, y ello provoca que muchas empresas se puedan quedar con su mercancía parada en tierra durante días o incluso semanas. Esta circunstancia genera desconfianza en la opción marítima por parte de muchas compañías.
Y no hay que pasar por alto que las consecuencias del incidente del buque de Evergreen, que quedó encallado y bloqueó el canal de Suez hace aproximadamente un año, aún se arrastran. Estas siguen perjudicando al comercio marítimo tanto por los retrasos acumulados como por el alza posterior de precios para los envíos por barco que supuso aquel percance.

Ante tal situación y como solución a estas problemáticas, donde surge el camión, claramente más económico que el transporte aéreo y más rápido que la vía marítima, que además ha perdido fiabilidad desde que comenzó la pandemia, tal y como hemos comentado.
Hasta no hace mucho, pensar en la posibilidad de transportar mercancías desde China hasta España por carretera podía parecer una odisea inalcanzable. Sin embargo, unas pocas empresas se lanzaron a la aventura y se están convirtiendo en auténticas salvadoras para muchos proveedores.
Una de ellas es DSV, que opera su servicio DSV Silkway Express para unir el gigante asiático con nuestro país. Esta iniciativa arrancó en 2019 con buenos resultados, pero fue a raíz del inicio de la pandemia cuando dio un salto importante.
Uno de los productos que más se movió en aquel momento en este servicio por carretera fue el gel hidroalcohólico, que por sus condiciones era muy complicado de transportar por vía aérea por sus restricciones como mercancía peligrosa, mientras que la vía marítima era demasiado lenta.
Una situación similar sucedió con los ordenadores portátiles, que fueron prácticamente imprescindibles para el teletrabajo de muchas personas durante el confinamiento. La primera oleada de componentes tecnológicos se realizó por avión, pero después ya se pasó en gran medida al transporte por camión. Hoy en día, la compañía transporta desde China todo tipo de mercancías, sin prevalencia de ningún tipo concreto.
Una de las virtudes de este servicio es su versatilidad, ya que permite recoger una mercancía casi en cualquier punto del territorio chino en solo 24 horas.
«Cuando una naviera informa de que no va a un puerto concreto, inmediatamente nos llegan servicios para transportar textiles, componentes de automoción e industriales, retailers de supermercados, etc. Hoy en día el servicio atiende emergencias, por lo que somos como el 112, pero en camiones de transporte”, recuerda Jorge Valera, director, Strategic Accounts & Rail Product de DSV Air & Sea SAU.
La ruta completa desde el país asiático hasta España cubre entre 11.000 y 14.000 kilómetros, según el recorrido que se realice. La compañía emplea diferentes opciones para salir de China, como son las fronteras con Kazajistán (la opción más corta), con Mongolia o con Rusia.
En función del momento del mercado a lo largo del año, unas opciones son más idóneas que otras y los socios locales con los que trabaja DSV conocen a la perfección cuál es el paso más adecuado en cada circunstancia.

Normalmente, tras atravesar el territorio europeo de Rusia, la ruta continúa por Bielorrusia, Polonia, Alemania y Francia para finalizar después en el punto de España solicitado por el cliente. Hay que señalar que “se trata de un servicio puerta a puerta, ya que con el camión se evita que proveedor y cliente deban llevar o recoger la mercancía en puertos o terminales ferroviarias”, destaca Jorge Valera.
En ocasiones, según el momento, el sector europeo del recorrido transcurre por los países bálticos o bien por Ucrania, si bien hoy en día esta última opción está descartada por el conflicto bélico.
En cada ruta participan de doce a catorce conductores distintos y los cambios de chófer se realizan en diferentes puntos del trayecto, no solo en las fronteras. En territorio europeo es donde más relevos se producen.
Los vehículos que se emplean pueden ser “tauliner” o bien de tipo “box trailer” de caja cerrada. Hay que tener en cuenta que la mercancía solo cambia de camión una vez, en la frontera de salida de China.
Por tanto, el vehículo con el que se recoge la mercancía en la frontera del siguiente país es el mismo que llega a España con ella. Cada camión es en sí mismo un servicio independiente, si bien no suele viajar en solitario debido al alto tránsito de camiones que recorre las carreteras de la denominada Ruta de la Seda.

Dependiendo de la frontera de salida de China que se utilice varían los días de la ruta. La alternativa más rápida emplea actualmente entre 19 y 20 días, mientras que en una variante algo más lenta y también más económica, la ruta se completa en 28 días.
Si se compara con otros medios de transporte, cabe considerar que, de media, un servicio puerta a puerta tarda de 4 a 5 días en un aéreo rápido, mientras que en un aéreo lento tarda de 10 a 12 días y en barco necesita de 40 a 50 días. El camión se queda en un término medio.
Según afirma Jorge Valera: “Las principales ventajas que ofrece este servicio a nuestros clientes son la flexibilidad en cuanto a tiempos de recogida y a tipos de mercancías (ya que se pueden transportar mercancías peligrosas) y el tiempo de tránsito, sobre todo cuando este factor no está garantizado por vía marítima como sucede actualmente”.
Como únicas afectaciones en la ruta se encuentran la posibilidad de alguna fuerte nevada en invierno en algunas zonas del recorrido y, sobre todo, la escasa agilidad de las aduanas chinas, problemática incrementada con la pandemia. La gran cantidad de burocracia y el crecimiento de las exigencias ralentizan el proceso.

“Este funcionamiento está impidiendo que este servicio de camión sea aún más rápido de lo que podría ser, ya que en época precovid llegamos a hacer un puerta a puerta Shanghai-Alcalá de Henares en solo catorce días”, subraya Jorge Valera.
En cuanto a la seguridad, desde DSV destacan que no se ha sufrido ninguna incidencia hasta la fecha. Los camiones no se detienen durante el trayecto nada más que en las ciudades donde deben hacerlo, y en ellas siempre se estacionan en aparcamientos de seguridad.



