Cooperativa ASTURCOOP, asturianos unidos desde 1983

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La esencia del cooperativismo está clara: en época de vacas gordas todos ganan; cuando pintan bastos, toca que todos se aprieten el cinturón. Y tanto en un caso como en otro, líneas juntas, hombro con hombro, todos a una. En esta cooperativa de Avilés, fundada hace ahora 30 años, no hay letra pequeña.

Cada uno de los 66 socios que tiene en la actualidad juegan con la misma baraja y en igualdad de condiciones. Se trata de minimizar gastos y asegurar una porción de trabajo -por pequeño que sea ahora el pastel- para cada uno de los miembros.

Viajamos hasta AsturcoopAvilés, en Asturias, donde está la sede de Asturcoop. En la campa, los camiones esperan su turno de salida aparcados en batería. Los hay que llegan en ese momento y aprovechan para limpiar chapa con la manguera y bromear un rato con los compañeros.

Sí, puede que el trabajo esté mal, pero los cooperativistas se resisten a vivir en un mal humor perpetuo.

Otros, a punto de partir, cargan los tanques de gasóleo en el surtidor que tiene la cooperativa en propiedad. Son algunos céntimos los que se ahorran por litro. Y bien vienen. Asturcoop

En las oficinas, situadas en el primer piso del único edificio que hay en la sede, nos reciben Jorge Grana, jefe de Transporte, e Ismael Álvarez, el presidente de Asturcoop. El primero vive pegado al móvil. De él dependen las cargas del día y la distribución de las rutas de trabajo.

Lleva 14 años aquí. El segundo, Ismael, capitanea la cooperativa desde hace ya tres años, y reconoce con una mueca de dolor que “el año pasado fue malo, pero éste es horroroso”. Toca apretarse el cinturón.

Organización igualitaria

El principal beneficio que reciben los cooperativistas es, sin duda, el sistema de organización diaria de cargas, precisamente el trabajo que desempeña Jorge. “El trabajo se reparte de forma igualitaria”, explica el jefe de Transporte. “Muchas veces es complicado porque las condiciones de trabajo cambian todos los días. Las cargas que hay hoy, mañana ya no están.

En los últimos tres meses no hay trabajo diario para los 66 socios. Pero hay que intentar ser equilibrado y que al final de mes todos trabajen lo mismo”.

En eso se basa la equidad: imponer una justicia natural que afecte a todos por igual. “Todos somos Asturcoopiguales, todos tenemos las mismas participaciones y el mismo derecho a trabajar. A cuanto más largo plazo mires, es más posible ser equitativo”.

La organización es vital, pero es imposible planificar al dedillo, ya que la faena sale cada día y no da margen para hacer tablas. Trabajamos principalmente con cargas de carbón y abono; y desde hace unos años, con contenedores.

Es complicado planificarlo -reconoce Ismael-, se trata de esperar a que lleguen las cargas (entre las 16 horas y las 18.30 horas) y a partir de ahí repartir”. Todos se tienen que adaptar porque, sencillamente, no hay otra. Es época de cambios y de aceptar que el trabajo está como está. “Hasta hace poco nuestro camionero siempre dormía en casa. Ahora, eso ha ido cambiando poco a poco. Algunos, incluso, tienen que pasar toda la semana fuera”.

AsturcoopLa historia de Asturcoop se remonta a 1983, cuando 24 trabajadores de otra sociedad deciden unirse para crear una cooperativa nueva. Las primeras tareas irían orientadas al transporte de material de obra pública (carreteras, principalmente) en la provincia de Asturias.

Otra crisis -la de finales de los 80- serviría para que la cooperativa se viera obligada a buscar trabajo fuera del Principado, hasta Madrid, País Vasco y Galicia.

A mediados de los 90, el negocio se diversifica por primera vez y Asturcoop comienza a transportar carbón importado hacia las centrales térmicas asturianas, leonesas y palentinas. La bañera ha sido y sigue siendo una de las principales herramientas de los cooperativistas.

En la actualidad, el carbón se conduce desde el puerto del Musel y de Avilés a las centrales térmicas de Soto de la Barca, Anllares, la de la Compostilla, Lada y Guardo. Además del carbón, se transportan todo tipo de graneles, así como servicios de transporte de abono.

“En épocas de bonanza -cuenta el presidente- llegamos a tener 100 socios. Hoy, son 66 los miembros de la cooperativa, y no hay posibilidad de crear plazas, a no ser que sean para hijos de cooperativistas. “Ésta es una cooperativa pura y dura: cada socio tiene que ser autónomo y sólo puede tener un máximo de dos vehículos.

El funcionamiento de base es sencillo: cada Asturcoopsocio tiene su vehículo, su tarjeta, y es autónomo y transportista. Sin trampa ni cartón. “Tenemos 30 años de historia y nuestro funcionamiento está muy consolidado. Intentamos dar una imagen de empresa más que de cooperativa. Y eso no todos lo tienen asumido”.

En Asturcoop, todas las operaciones están centralizadas, a excepción de la compra de los vehículos. Combustible, lubricantes, neumáticos, muchos repuestos… tienen un precio algo más reducido por el simple hecho de adquirirse a través de la cooperativa. “También tenemos lavadero y taller de cambio de ruedas. Aquí todo se lo hace el propio socio”. Ser autónomo es, seguramente, esto mismo. Hacer de todo.

Ismael y Jorge están convencidos de que la diversificación del negocio es la única vía de escape en una situación tan delicada como la actual. Ya se tuvo que hacer en el pasado: salir fuera, transportar otro tipo de cargas. Todo lo que sea necesario para salvaguardar la rentabilidad de los cooperativistas. “Antes sólo se trabajaba en Asturias y hoy Asturcoophacemos también transporte nacional y algo de internacional, tanto con las bañeras como con algunos tauliner”.

Pese a que el carbón es el principal transporte de la cooperativa, en los últimos años se ha subido mucho el porcentaje de cargas de portacontenedores para el puerto de Gijón, un mercado que para nuestros entrevistados significa un auténtico balón de oxígeno. “Hemos tenido que evolucionar para poder sobrevivir.

Estamos aprovechando mucho el transporte de portacontenedores. Acabamos de poner en marcha un Depot (depósito y almacenaje de contenedores) en el puerto de Gijón”.

AsturcoopLo han hecho en colaboración con sus socios Casintra y Cooperativa Avilesina de Transportes, formando la empresa Intercargo Asturias, S.L.

“La ventaja es que entre los tres manejamos una cantidad enorme de camiones. Podemos movernos por toda España. La idea es que así puedes tener mucho tipo de mercancía para hacer los retornos y exportarlos vía marítima”.

La baza que están jugando en la actualidad es precisamente la combinación del transporte del contenedor con el tradicional del carbón/cereal. Y al parecer, ahí está el futuro del sector.

“Cuanto más diversificas, más posibilidades de sobrevivir tienes”, asegura el presidente de la cooperativa. “Se deben combinar varios tipos de transporte teniendo como base el contenedor. El Depot para nosotros es un mundo por explotar, y hoy por hoy es nuestro futuro.»

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