Este onubense, Antonio Fernández tomó desde hace mucho la decisión de que su vida sea lo que él quiera que sea, aprovechando el tiempo a base de metas cumplidas.
Si ya en el número 391 de SOLO CAMIÓN tuvimos la ocasión de disfrutar de su gran talento, hoy traemos otra muestra representativa de su obra, compuesta por más de 300 camiones, que comparten diversas estanterías, así como un ropero enorme adaptado para la exposición de maquetas, con algunas reproducciones de coches, furgos y aviones.











Su mujer, Pepi, es su cómplice principal, y aunque no siempre entienda la cantidad de noches y días que su esposo dedica a esta noble afición, sabe apreciar la sabiduría y la calma que Antonio Fernández despliega en cada uno de sus trabajos.
“No fumo ni bebo – nos dice, entre bromista y satisfecho –, así que paso el tiempo de esta manera en un cuarto de casa, con retos que se me van desplegando a cada hora. Desde muy pequeño los camiones me han fascinado. Ni me acuerdo de cuándo empecé a leer esta revista. Hace mucho ya, porque nos vamos haciendo viejos”.











Pegaso y Barreiros, entre las marcas antiguas; al igual que Volvo y Scania entre las actuales; son las que más proliferan en la colección de este hombre, cuya labor en Huelva consiste en ejercer trabajos de limpieza como chófer de camiones y todo tipo de maquinaria (recolector, barredora, carga lateral, etc.).
Como puede verse a través de las fotografías, este andaluz de 56 años rotula muchas de sus creaciones con la leyenda de su propia empresa imaginaria, Antonio Fernández Gálvez; aunque también desarrolla reproducciones para firmas muy reales, como Primafrío, Capitrans, Caudete, Villaonuba, Belzunces, Savall, Cabrera y tantas otras.







Uno de sus fuertes más notables, como cualquiera puede comprobar a primera vista, está en el manejo que Antonio tiene de la impresora (también en 3D) y herramientas como el Photoshop.
La escala 1:43, como ya indicamos en nuestra reseña anterior, es la que más presente se hace en la colección de Antonio Fernández, aunque la 1:50 es la que él considera que más posibilidades le ofrece a la hora de desplegar su inventiva.



