Como las mejores historias de emprendedores, esta también tiene su origen en un garaje. A principios de los años cincuenta, dos jóvenes mallorquines de María de la Salud, un pueblecito en el centro de la isla, sacaron billete para Barcelona. Solo la ida.
Para muchos, el futuro en la isla tenía la tonalidad apagada de la posguerra, color gris desesperanza.
Así que los dos muchachos hicieron las maletas y partieron rumbo a lo desconocido, a enfrentarse a un destino nuevo en la Península, con la ilusión de que el porvenir ganara en policromía.
Se llamaban Guillem Mas y Mateu Mas, eran primos y no tardaron mucho en convertirse en prósperos empresarios. En una cochera de Gavá se montaron su primera fábrica de techos prefabricados, que bautizaron Dos Mas, en alusión al apellido en común.
El caso es que de Gavá dieron el salto a un espacio mayor en Castelldefels; y de allí, a Barcelona. Dos Super Azor y tres Ebro D550 se convirtieron en la flota principal de Dos Mas, que para aquel entonces tenía tres fábricas, hacía el transporte y montaba sus propios productos.
Tras veinte años de negocio, deciden finiquitar la aventura. Guillem vuelve a María de la Salut con la intención de retirarse. Con 49 años, en 1972, pone punto y final a dos décadas de gerencia en la empresa, siempre ataviado con corbata y chaqueta, siempre impoluto. El retiro soñado tendría, sin embargo, un final inesperado. Al año siguiente, ya en Mallorca, Guillem muere en un accidente.
El relevo
La actividad de Dos Mas continuaría en la isla a bajo ritmo, casi de manera testimonial con apenas dos camiones, hasta que en 1999, dos nietos de Guillem reactivan la compañía.
Los hermanos Guillem y Miquel Mas toman el relevo generacional y modernizan Dos Mas para meterse de lleno en el negocio de las excavaciones y las obras.
Hablamos con Guillem en las nuevas instalaciones de la empresa, ubicadas en el municipio de Petra, no lejos de María de la Salud y a 60 km de Palma.
Nos cuenta que la compañía cuenta con un personal de aproximadamente 60 trabajadores, entre los que se encuentran su hermano Miquel (responsable de las obras) y su mujer, Joana Maria. Un retrato del abuelo Guillem preside el despacho de nuestro entrevistado. Luce corbata, como siempre.
También hay una foto del abuelo junto a uno de aquellos primeros Ebro. “Techos Dos Mas” se lee en el frontal del vehículo.
Y casi en el mismo momento en que Guillem me cuenta la historia de la foto, aparece por la puerta del aparcamiento la nueva adquisición de Dos Mas: un Volvo FH13 540 CV. “En 2006 compramos el primer Volvo –me cuenta Guillem–. Y aunque hemos probado otras marcas, la verdad es que me quedo con Volvo”.
Actualmente, la flota está compuesta por 14 vehículos, entre rígidos y tractoras, de los cuales la mitad pertenece a la firma sueca: dos FM12 (400 CV), dos FM13 (500 CV), un FMX11 (410 CV) y dos FH13 (un 460 CV y el nuevo 540 CV). “Sobre todo, valoramos la fiabilidad de Volvo.
Tenemos un FM13 con 700.000 km y no le hemos hecho ni embrague, ni caja ni diferenciales”, asegura el gerente. “Otra cosa importante: son vehículos que mantienen el valor en el mercado de usados. Y luego, claro, ofrecen consumos bajos, comodidad para los chóferes y un servicio posventa buenísimo. ¡Parezco un comercial de Volvo!”, dice Guillem entre risas.
Más allá de las bromas, lo cierto es que el grueso del trabajo más pesado de la compañía está en manos de los vehículos suecos. Labores exigentes que implican, muchas veces, moverse en canteras con terrenos inestables, en obras con poco margen de maniobra y en trayectos arrastrando maquinaria de obra de gran tonelaje.
El trabajo principal de Dos Mas se centra en obras distribuidas por toda la isla –muchas de ellas, en Andratx, al suroeste–. De las excavaciones, los vehículos parten rumbo a la cantera si es material aprovechable o a la gestora de residuos.
Otra parte del negocio se concentra en el traslado de maquinaria para el distribuidor balear Repma (Liebherr, Claas y Takeuchi, entre otras marcas), y también hacen servicios de alimentación para Almendras y Frutos Secos Bonany.
La nueva tractora Volvo se centrará en faenas de traslado de maquinaria: “Está homologada para llevar hasta 100 toneladas –cuenta Guillem–. Y aunque los 540 CV no son imprescindibles para hacer los transportes especiales que nos encargan, la verdad es que con este motor vamos sobrados”.
Más allá de la potencia que deroga el 13 litros de Volvo, Guillem reconoce que valora mucho la calidad del I-Shift: “En realidad, el cambio es más importante que la potencia”, asegura. «El I-Shift consigue además unos consumos muy buenos. Ahora estamos alrededor de los 28 litros usando este cambio. Con los camiones antiguos con caja manual no podemos llegar a esas cifras”.
Otra de las tecnologías que explota la empresa últimamente es el dispositivo de elevación del eje trasero motriz (TAAXLIFT), un sistema que ya han probado durante un año en el FMX y que les permite un consumo menor, menos gasto de ruedas y mayor capacidad de maniobrabilidad en terrenos complejos.
La empresa se moderniza, camina sobre el futuro, pero siguiendo la estela de aquellos dos primos mallorquines que en plena posguerra decidieron salir a labrarse un futuro mejor. Guillem y Mateu. Dos Mas.















