Aunque a simple vista no pueda parecerlo, este Mercedes-Benz ha sido un trabajo difícil de completar, pues la maqueta de partida poco tenía que ver con el resultado final y la caja de carga prácticamente la hemos fabricado entera.

En primer lugar, pasamos a desmontar la tractora Mercedes-Benz por completo. La cabina, los ejes, los cristales, los parachoques, las rejillas, los faros, las gomas, llantas.
En definitiva, lo dejamos pelado con la ayuda de un destornillador especial de tres lados y el estañador. Como es habitual, nos ponemos con el chasis, que vamos a cortar para poder realizar la transformación de tractora a rígido, así que habrá que prolongarlo.
Con la ayuda de la rotaflex cortamos el chasis justo detrás de la cabina y detrás del último eje, es decir, como queremos que el chasis sea más largo, pero como es de hierro, cortamos para luego empalmar las piezas. Nos fabricamos una tiras de hierro del mismo calibre que el chasis original, así de este modo prolongamos el chasis a esta nueva configuración de tres ejes rígido 6×6.
un rígido 6×6 elevado
Como se trata de realizar un vehículo de tracción integral, en el mismo paso anterior, aprovechamos para elevar el chasis del suelo, porque si no, quedaría demasiado bajito para su nueva configuración. Le colocamos un eje delantero motriz, rescatado del cajón de sastre, fabricamos una caja transfer y una transmisión que conecte con el eje delantero, la caja transfer y el segundo eje.

Del mismo modo, también deberemos unir los dos ejes traseros entre sí, ya que están muy distanciados entre ellos y no queda demasiado bien.
En resumen, hemos empalmado el chasis, lo hemos levantado con respecto el suelo y hemos modificado los ejes, así como colocado el primero motriz. Una vez lo tenemos todo, pasamos a pintarlo en color negro.
Para la caja de carga, también hemos tenido que agudizar el ingenio y fabricarla en plástico Evergreen, fondo, trasera, la tapa protectora de la cabina. Todo en plástico de 2 mm de espesor. Dos tiras del mismo largo del chasis para que se eleve la caja de carga y las estacas.
Por su parte, en la cabina hemos respetado el color original de la maqueta. Hemos pintado la rejilla delantera y el parachoques. Mucho cuidado al sacar los faros que debemos pasar por detrás para que salgan las piezas. Atención que son del tamaño de dos granos de arroz.
Más trucos
La pluma la hemos rescatado del cajón de sastre, pero hemos tenido que fabricar su base con plástico Evergreen. Las patas de la grúa son palos de Chupa-Chups cortados convenientemente, e introducidos por un extremo a unas puntas de carpintería de cabeza perdida.
Por su parte, la garra de los troncos es una pinza de pelo. Le rompemos los muelles, que no es más que un alambre retorcido. Después pintamos las patas en negro y desgastamos los dientes de cada lado de la pinza para que confronten.






