Santiago Peñaranda es una fuente inagotable de información. No sólo conoce, como no podía ser menos, los entresijos que mueven su empresa, sino también los problemas que rodean el sector del transporte por carretera. Con él conocemos en primera persona su historia, la de su compañía, pero también nos empapamos de la situación actual del camión y los efectos negativos que lo sacuden.
Veterano en estas lides, Santiago se introdujo en este mundo a los 21 años, sus raíces no llevaban gasolina, aunque su ADN sí que sabía lo que era ganarse las cosas a pulso.
De familia agricultora afincada en la población conquense de Iniesta, Peñaranda no quiso seguir la tradición y sus inquietudes lo llevaron a comprarse un camión.
“Corría el año 1980 y adquirí un Barreiros cuatro ejes basculante de segunda mano con el que hacía carga general, mucho de lo que movía era cereal”, nos detalla nuestro protagonista. El rígido no había sido bien tratado y al principio le falló más de una vez la mecánica, pero al final logró ponerlo a punto. Sus inicios coincidieron con una época buena en el transporte “de las pocas que ha habido”, afirma Santiago, que nos continúa relatando que “hubo un excedente de cebada que produjo una exportación masiva. Fue un año buenísimo”.
Tras las vacas gordas llegaron las flacas, corría el año 1986 y el trabajo escaseaba; además, el que había se pagaba mal. Esta situación llevó a nuestro invitado a emprender nuevos proyectos. Decidió entonces sacarse el carnet de mercancías peligrosas y derivar su actividad de la carga general a los químicos. Aquí fue adquiriendo experiencia y comprando camiones.
En 1987 fue fichado por una multinacional como coordinador general de transporte, cargo que simultaneaba con la gestión de su empresa. Durante este período fue creciendo, siempre con la inestimable colaboración de su mujer. Ya en 1992 tomó la decisión de presentar la dimisión de la multinacional: “Era mucho trabajo y debía prestar más atención a mi empresa”, añade Santiago.
Por estas fechas tuvo lugar en España la liberación del sector de los hidrocarburos. En este momento, Peñaranda desembarca en el mundo de los carburantes. Desde entonces se produce un crecimiento espectacular de su actividad, un salto cualitativo y cuantitativo. “Cuando fuimos lo suficientemente fuertes con los carburantes, decidimos diversificar.
Creamos entonces la división de carga seca con tautliner y también Castellana de Cementos, donde somos distribuidores oficiales para la zona centro de Lafarge, el grupo cementero más importante del mundo.También hemos entrado en el área de la logística y el transporte intermodal carretera-barco-carretera”.
Sello de distinción
Santiago Peñaranda es una compañía puntera referente en el transporte de combustibles tradicionales y alternativos. No en vano han sido los suministradores durante muchos años del carburante del Mundial de Motociclismo.
“También –nos cuenta el responsable de esta empresa manchega– suministramos a aeropuertos civiles y militares, así como a puertos. Nosotros trabajamos mucho con la Administración. Para ello se requiere mucha profesionalidad y preparación y todo ello da mucho prestigio”.
Para atender esas demandas y para entrar en lugares tan exclusivos, Peñaranda dispone de personal experto y cualificado, así como de los medios técnicos necesarios para desempeñar esas tareas.
En cuanto a las rutas, se mueven por todo el territorio nacional. Internacional no es lo que más hacen, aunque si el cliente lo demanda, no hay ningún problema en realizarlo.
Entre el saber hacer de la compañía sobresale la importancia que le da a la formación del personal. Sus empleados están en proceso constante de aprendizaje. Por ejemplo, los chóferes realizan cursos de conducción eficiente y, en este aspecto, se premia cada mes a los dos conductores que mejor consumo han hecho y gratifican a todos aquellos que alcanzan un nivel razonable en función del trabajo que desempeñan.
“Nuestra filosofía es valorar la actitud positiva, queremos gente que se involucre. Desde luego, puedo decir que nuestro gran orgullo es contar con una excelente plantilla de profesionales. Actualmente, el perfil de nuestro trabajador es aquel que lleva entre 10 y 15 años en la casa y que se encuentra muy a gusto formando parte de esta gran familia y que ya no se mueve”, nos cuenta Santiago.
La flota de vehículos está formada por 160 camiones propios, con potencias que oscilan entre los 410 y los 450 CV, e integrada por los modelos Mercedes-Benz Actros, Scania Serie R y Renault Premium. Además, cuentan con 42 colaboradores al enganche que trabajan todo el año y en exclusiva en el segmento de la carga seca, pulverulentos e intermodal.
Luego también disponen de colaboradores esporádicos con los que cuentan en puntas de trabajo y que en ocasiones pueden llegar a ser hasta 100. “Para nosotros, esta figura es muy importante y por ese motivo la tratamos como una parte más de la compañía, sin discriminación alguna. Ellos responden a la perfección a nuestros requerimientos”, apunta nuestro protagonista.
Santiago Peñaranda funciona como un reloj suizo. Sus engranajes están controlados al milímetro y su futuro seguro que está repleto de proyectos y de éxitos. De momento y ante la situación de crisis que azota especialmente el sector, aseguran echar imaginación, creatividad y trabajo, así como mucha ilusión para seguir ofreciendo a sus clientes su experiencia y profesionalidad para dar un servicio con la mejor calidad.

















