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Vuelta a las aulas: la formación, a examen

Había que cambiar hábitos. Si hubo un tiempo en que las novelas de Marcial Lafuente Estefanía protagonizaban las lecturas en los momentos de descanso o llenaban las esperas de intrigas en el far west, ahora habría que echar mano de manuales, más parecidos a los libros de texto que tantos habían evitado, y ponerse las pilas con la formación. El CAP ya era una realidad.

CAP, el principio

Pero aquellos miedos iniciales se diluyeron a medida que pasaba el tiempo, el pavor que imponen los libros en la retina de aquellos menos estudiados o de quienes pretendían acceder a una profesión sin hincar los codos se Formación a examendifuminaba al tiempo que otros colegas, tanto noveles como veteranos, iban pasando por la “escuela”. Hasta ese momento, solo aquellos conductores que transportaban mercancías peligrosas estaban obligados a acudir regularmente al aula, y la veteranía escolar que imprimía el ADR se hacía notar, claro que sí.

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Hoy, casi once años después y con la totalidad de los conductores de transporte profesional ya bautizados en las aulas, la perspectiva es muy diferente. Ya vemos con normalidad realizar una formación inicial antes de incorporarse al sector del transporte por carretera como conductores profesionales. Aquellos tiempos en los que o se estudiaba o se trabajaba afortunadamente ya van quedando relegados al recuerdo. Hoy en día, para trabajar primero hay que estudiar, que es la única manera de preparar adecuadamente a los profesionales. Pero los quehaceres lectivos no se limitan a una formación inicial, también tomamos con normalidad el hecho de tener que someternos a una formación continua obligatoria. Pero es aquí donde personalmente creo que el sistema falla. Y falla tanto en la forma como en el fondo, ya que no es capaz de conseguir su finalidad primordial: que es mantener constantemente actualizados los conocimientos normativos de los profesionales.

Formación continua

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Sinceramente creo que se está confundiendo formación continua con formación intensiva. Que exista un límite temporal para actualizarse no quiere decir que obligatoriamente haya que realizarlo de manera intensiva, con Formación a examenasistencia obligatoria a las aulas, ceñido a un cronograma y a un temario muchas veces desactualizado. Todo ello sin obviar que los cursos de formación continua, en la gran mayoría de los casos, se realizan fuera del horario laboral, para no interferir en el trabajo cotidiano. Por tanto, se está restando tiempo libre a unos profesionales ya de por sí sometidos a unos horarios laborales despiadados.

El papel de la formación continua tiene que extenderse mucho más allá de unas pocas horas cada determinados años. El profesional debe de estar en continuo contacto con el formador cada vez que se produzca algún cambio que le pueda afectar en el desarrollo de su actividad diaria, y el formador debe de estar permanentemente actualizado y en condiciones de adoptar una postura constructiva e instructiva en sus clases, despertar la curiosidad en sus alumnos y aportarles la base sobre la que ellos mismos construyan sus conocimientos.

Formación a examenLa norma está viva y no para de cambiar para adaptarse a las nuevas situaciones. La responsabilidad u obligación de la formación continua es ir al compás de los cambios y no limitarse a hacer un resumen cada cierto tiempo. Por ejemplo, el convenio ADR se modifica cada dos años, mientras que los cursos de renovación se realizan cada cinco. Quiere ello decir que, en el mejor de los casos, la norma cambia dos veces antes de cumplir el límite obligatorio de renovación de conocimientos. Por otro lado, y sin ir más lejos, este mismo año 2018 veremos cambios legislativos importantes para todos.

A partir del próximo 20 de mayo se nos podrá verificar en carretera, entre otras cosas, la correcta sujeción de la carga, incluso habrá quienes en función de la carga y de la homologación de la carrocería no tendrán obligación de realizar un trincaje adicional. Pero no lo saben; lo desconocen totalmente. Muy probablemente veremos una nueva modificación de nuestra ley de seguridad vial con novedades importantes. Por lo que respecta a los tiempos de conducción y descanso, actualmente se está estudiando una propuesta de modificación, cuyo informe final será debatido en sesión plenaria prevista para el mes de julio. Por tanto, si se aprueba por el Parlamento Europeo, las novedades serán inminentes…

¿Cada cinco años?

… Entonces nos preguntamos… ¿y hay que dejar todo esto para una sesión maratoniana cada cinco años? Que exista un plazo límite para actualizarse no quiere decir que tengamos que hacerlo de golpe, someter a los Formación a examenconductores a tortura no es la mejor manera de inculcarles buenos hábitos en el desempeño de sus funciones, ni de mantener la atención necesaria para que obtengan el mejor provecho de la formación continua.

Por otro lado, y según nuestra modesta opinión, falla en el fondo por dos cuestiones básicas. La primera de ellas es que limita la formación continua exclusivamente al colectivo de los conductores, cuando en realidad, la ejecución de un servicio de transporte comienza con una buena planificación por parte de toda la cadena de responsables. A excepción del consejero de Seguridad, en aquellas empresas obligadas a tenerlo, solo los conductores parecen estar obligados a mantener sus conocimientos actualizados, es decir, la cadena de mando no tiene obligación Formación a examenninguna de saber cómo está la ley. Resulta un tanto absurdo desde nuestro punto de vista. No es de recibo que un conductor, que posee una formación inicial, como acceso a la profesión, esté sujeto a mantener una formación continua, mientras que el gestor de transporte posee un título oficial pero está exento de mantenerse formado, a pesar de las cambiantes normativas o nuevas legislaciones. Y para rematar el asunto, por ejemplo, el jefe de tráfico ni siquiera está obligado a poseer ninguna formación específica para ejercer como tal y menos aún a mantenerse al día. Una situación toda ella que parece participar de una serie de incongruencias de lo más absurdas.

La pescadilla y la cola

Ciertamente podría ser una buena definición. En el fondo es como la pescadilla que se muerde la cola. Si la Administración se apresura en formar y mantener actualizados a quienes deben velar por el cumplimiento de la Formación a examennorma en el tráfico rodado, con todos los cambios normativos o legislativos, ¿por qué razón no se toma ni siquiera la molestia (o precaución) de aplicar esa obligación en quienes tienen la responsabilidad de llevar adelante una empresa de transportes?

La segunda cuestión de fondo, y para mí la más importante de todas, ya que incide en el centro de todos los acontecimientos del tráfico, es que nos olvidamos de que un conductor profesional no deja de ser un conductor más en la carretera. Independientemente de si conduce un vehículo pesado o ligero, que además se ve obligado a compartir su espacio de trabajo con personas sin la formación vial adecuada. La siniestralidad viaria es un problema social del que todos somos responsables y parte de la solución, sin discriminar entre profesionales y no profesionales. No Formación a examenmiremos para otro lado, conducir es un hecho social, una toma constante de decisiones y una interacción con el resto de los usuarios de la carretera, al que incorporamos todos nuestros hábitos sociales troquelados desde nuestra infancia. Si no existe una cultura, una formación o una ética vial adecuada, un conductor, aunque realice una actividad profesional ligada a la conducción, será propenso a adaptar su modo de conducir a sus hábitos y conductas sociales. Cualquier persona, cuanto más formada esté, más probabilidades tiene de poder prever los riesgos de manera objetiva, pero su actitud ante esos riesgos viene determinada por la subjetividad de su conducta social.

Móviles y carretera

Desde luego que los cambios normativos y el endurecimiento de las penas, por sí solos, no cubren el vacío que genera la ausencia de una educación vial adecuada. Por supuesto que estas actuaciones, junto con las campañas de vigilancia específicas organizadas a lo largo del año, ayudan a solucionar, en parte y de forma momentánea, Formación a examenalgunos de los problemas más acuciantes, pero actitudes como la violencia vial solo se van a solucionar con educación.

Las 1.200 víctimas mortales del pasado año 2017 en nuestras carreteras nos lo dicen de manera tajante y a la cara. Ya se ha difuminado el efecto escalón que provocaron los cambios normativos introducidos en su momento y se ha perdido el respeto y el miedo: el hábito social predomina sobre el normativo y llega a anular la percepción del riesgo. Muy probablemente las nuevas tecnologías nos ayuden a solucionar problemas en nuestra vida cotidiana, pero la irrupción de los smartphones en la sociedad, con la generalización y normalización de su uso en todos los ámbitos (si no tienes uno o no sabes utilizarlo, estás fuera de la sociedad), hace que se extienda hasta el ámbito de la conducción y, muy probablemente, esta actitud esté detrás de muchos de los accidentes de tráfico ocurridos en nuestras carreteras.

La formación es indispensable, nuestro país está lleno de excelentes formadores y de excelentes centros de enseñanza, solo hay que dejarlos ejercer y darles las herramientas apropiadas para poder desempeñar su función.

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Formación a examenEl autor del presente trabajo, es conductor, formador en legislación social del transporte y perito judicial especialista en transportes por carretera. Más información en: marcosveiga.com. [/su_box]

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