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Volkswagen T2 «Cocktail Car»: ¡Qué empiece la fiesta!

Volkswagen T2 Cocktail Car

El inglés Oliver Gray decidió un buen día colgar el mandil, apartar su trabajo de chef por una temporada y montarse en solitario un sueño que andaba rondándole por la cabeza desde hacía tiempo: el Cocktail Car. La idea era sencilla: acudir a conciertos, eventos, bodas y todo tipo de celebraciones al aire libre con una furgoneta convertible en barra de bar y servir cócteles al personal como si no hubiera mañana. Mojitos por aquí, daiquiris por allá, un poco de música, chachachá, y cuando tocara, recoger los Volkswagen T2 Cocktail Carbártulos, plegar la barra del bar y marcharse por donde hubiera venido. Una manera de animar cualquier fiesta con unos recursos mínimos. Solo una furgoneta. Eso sí, no valía cualquiera, tenía que ser una que llamara la atención, que te dijera “ven a mí” y cuyo magnetismo fuera absolutamente irresistible. Y funcionó. El Volkswagen T2 se convirtió en seguida en una fuente de atracción.

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El negocio arrancó en 2015 y su fundador ya tiene en mente adaptar la furgo para poder cocinar dentro y añadir más unidades con las que poder viajar a partir de 2017 a cualquier punto de Europa. Un éxito. Allá donde haya fiesta, el Cocktail Car acude el primero y en pocos minutos ya tiene una fila de clientes atrapados no se sabe muy bien si por el olor a hierbabuena de los mojitos, el gracejo de los cocteleros o por la figura estilizada de un vehículo con historia. Seguramente se trate de una combinación de las tres.

Volkswagen T2 Cocktail CarOliver, de 30 años, nos explica a través del mail, que buscó precisamente un modelo camper porque para los ojos de la gente es un “clásico de verdad, a todo el mundo le gusta y el espacio es ideal”. Este Volkswagen T2 fue matriculado en Inglaterra en 1978. Lo único que Oliver sabe a ciencia cierta es que tuvo un solo dueño y que su uso era prácticamente de ocio, “probablemente para rutas por carretera y viajes a la playa”. Este inglés de 30 años se confiesa un enamorado de las furgonetas camper y los escarabajos de Volkswagen. Estuvo buscando un clásico hasta que por fin se topó con este T2. Como se puede ver en las fotografías, su estado no era ideal, pero el motor de 1.600 c.c. funcionaba y el modelo, de tres pasajeros y una amplia zona de carga, se adaptaba perfectamente a lo que Oliver estaba buscando: un vehículo con capacidad para viajar con garantías por todo el país y que contara con suficiente espacio como para que dos personas pudieran preparar y servir cócteles.

Nuestro protagonista no quiere desvelar el nombre de la empresa que llevó a cabo la transformación, pero sí explica que tardaron ocho meses en que Olive –el apodo de la furgoneta por su color oliva original– tomara la forma que hoy tiene. “La transformación fue bastante complicada –reconoce Oliver–. Sin duda, lo que más costó fue el techo elevable y el resto de las modificaciones para convertir el vehículo en un bar. Había bastante óxido en la chapa Volkswagen T2 Cocktail Cary evidentemente muchas de las piezas originales se perdieron”. La compañía encargada en la restauración y adaptación del Cocktail Car se encargó de buscar y encontrar los recambios necesarios y modificar exterior e interior para dar forma a este bar-móvil. Básicamente se recortó el techo de la furgoneta original para poder encajarle una nueva pieza extensible para que los barmans pudieran trabajar cómodamente de pie. A su vez, el interior del techo sirve de pizarra-carta de bebidas. En el lado derecho –el mismo donde está el volante–, una porción del panel de ventanas fue eliminada para adaptarle una pieza abatible que, además de cierre lateral, se convirtiera en la propia barra.

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La mayoría de los recambios de Olive no son piezas originales, pero ese detalle no parece importar a su dueño. “Básicamente lo único que necesitamos es una toma de electricidad y otra de agua para que la furgoneta pueda trabajar”. Una de las últimas modificaciones en las que nuestro protagonista está trabajando ahora es un equipo de música autónomo, “un buen sistema de audio para hacer que la experiencia sea aún mejor”. De momento, en el Cocktail Car solo se sirven bebidas, pero Oliver no descarta hacer otras versiones con servicio de fast-food.

De ruta por todo el Reino Unido

Desde que arrancara su aventura en 2015, Oliver y su T2 de Volkswagen Vehículos Comerciales no han parado de moverse por todo el Reino Unido, de bodas a bautizos, de cumpleaños a festivales de Volkswagen T2 Cocktail Carmúsica, de convenciones a aniversarios de boda, sea cual sea la distancia, y siempre en marcha. Aparcan, levantan el techo, abaten el lateral convertible y empiezan la decoración de la barra. Unos buenos focos en el suelo para iluminar el vehículo, bombillas en el techo, una fuente con frutas, copas y jarras de vidriobotellas de alcohol, hierbas aromáticas y, por supuesto, un buen par de cocteleras. Listo. La fiesta ya tiene dueño.

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El trabajo de la compañía es básicamente servir cócteles y refrescos en eventos que van desde las 6 horas –el mínimo– “hasta un máximo impredecible, ya que la fiesta no para en el Cocktail Bar. La gente disfruta mucho con el vehículo. Realmente mejora el ambiente allá donde va”, reconoce su propietario, quien también confiesa que, aunque las plazas oficiales son tres, “en el bar entran tantas personas como sean capaces de apretujarse”. Es fácil imaginarse el desmadre que puede originarse alrededor del T2.

Volkswagen T2 Cocktail CarEl mantenimiento del vehículo de Volkswagen Vehículos Comerciales es, obviamente, más delicado que en cualquier máquina moderna, pero nada exagerado. “Es cierto que hay siempre mucho que hacer –asegura el dueño–. Después de todo, es un vehículo de los 70, y forma parte del placer de tener una furgoneta clásica”. De todas maneras, Olive lleva un año circulando por el país y no ha dado ningún problema serio. “Es un vehículo de finales de los 70 y obviamente no es ni el más rápido ni el más cómodo–dice Oliver–. Pero creo que sería un error hacer que la remolcaran”. No en vano, uno de sus encantos es, precisamente, ese: que el Cocktail Car llega rodando. El negocio funciona, y Oliver ya tiene una segunda furgoneta en el taller de transformación destinada a viajes por toda Europa.

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