Transportes Luis Fernández Cabria

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Desde hace 13 años, Luis Fernández brega a diario con transportes de alto tonelaje. Empezó con un Mercedes 35 4×4 y una bañera, trajinando áridos en Bilbao, y poco después se instaló en Santander -su tierra natal- Luis Fernándezpara continuar la actividad, siempre ligada a las obras, los áridos y el transporte de maquinaria ligera y pesada.

Un trabajo que, como él mismo reconoce, “exprime a los vehículos, los hace envejecer a marchas forzadas”, y que a su vez exige el máximo, tanto a los camiones como a quien los conduce. Los años dorados de la construcción catapultaron a la empresa, que fue creciendo paulatinamente al ritmo que marcaban las obras en autovías, la construcción de infraestructuras y edificios, la demanda de las fundiciones…

Hoy, con el horizonte bastante más gris, Luis ha logrado mantenerse con faenas más o menos fijas, sobre todo en Cantabria y sus límites provinciales, que van desde el transporte de asfalto y maquinarias pesadas para trabajos forestales y obras hasta el transporte de piedra para surtir a una fundición de hierro de la empresa Ferroatlántica. Terrenos complicados, muchas horas de motor, cargas pesadas y voluminosas que exigen la máxima concentración…

A diario, Luis y sus tres chóferes combinan jornadas de máxima pericia con días monótonos en la cantera y la fundición. Sea cual sea la faena, una cosa está clara: el mantenimiento de las mecánicas tiene que ser exquisito, porque el terreno y el peso transportado exigen el máximo.

Flota a prueba de terremotos

Luis FernándezCerca del aeropuerto de Santander, una nave da cobijo a la pequeña flota de camiones de la empresa. Allí, nuestro protagonista y su padre -ya jubilado pero aún apodado El Jefe- llevan a cabo la importante tarea de mantener en buen estado todos y cada uno de los vehículos, que no son pocos: un MAN 410 4×4 con góndola, un MB 1846 con bañera, un Renault 440 con góndola, un Scania 114C 4×4 también con góndola y dos ligeros (un Nissan y un Renault) para el transporte de maquinaria de obra de menos tonelaje.

“Mi padre y yo nos encargamos tanto de los mantenimientos como de las averías menores”, explica Luis. “Si se trata de algo más importante, los llevamos al taller oficial”.

Cuando la carga de faena lo exige, Luis saca del garaje su querido Scania de morro -que restauró él mismo- y no duda en ponerlo a trabajar. Y responde tan bien como el que más. “Este tipo de faenas exigen mecánicas duras. Transporte Luis FernándezNuestros vehículos se hacen viejos no tanto por los kilómetros como por la actividad que desempeñan en sí. Piensa que son muchas horas de motor y, sobre todo, terrenos complejos, llenos de baches y pendientes”.

Luis suele renovar la flota con camiones de segunda mano pero con poco uso, “y con una fiabilidad comprobada”, añade. “Las grandes empresas pueden probar los vehículos durante un mes y luego decidirse, pero nosotros no tenemos tiempo. Tenemos que saber que ese camión puede aguantar sin problemas”.

Precisión y solvencia

Luis FernándezLos chóferes de la empresa combinan varias actividades: el Mercedes se usa para trabajos de asfaltado, el Renault para el transporte de maquinaria de obra, el MAN para la cantera y el Scania 4×4 para subir al monte con las máquinas forestales. “Son tareas diferentes todas”, nos cuenta nuestro entrevistado. “Lo peor del transporte de piedra para la fundición es la monotonía. Son 6 km ida y vuelta, pero varios viajes, y siempre haciendo lo mismo, adaptado al horario que marca la fábrica. En los transportes especiales, por otro lado, la dificultad está en el volumen de las máquinas que cargas, que exigen más concentración”.

Pero sin duda, la tarea que exprime al máximo tanto los vehículos como los nervios de los conductores es el trabajo en el monte. “Cargamos pulpos, procesadoras… máquinas enormes, y nos toca meternos por pistas forestales, a menudo con barro. Las operaciones de carga y descarga se tienen que hacer con la máxima precisión”. Luis y sus tres hombres de confianza bregan a diario entre polvo, tierra, asfalto y enormes máquinas. Son expertos en lo que hacen, y cuentan, además, con el respaldo de unos camiones solventes y duros como el hierro. Las adversidades surgen a diario, pero están acostumbrados a ello.

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